El negocio de Felipe
Esto pasó hace años cuando aun vivía con mis papás. Cuando niño a la vuelta de la esquina de mi casa había un negocio donde uno compraba a última hora los materiales para el colegio del día siguiente. El hijo del dueño era un poco menor que yo, llamado Felipe, y a veces atendía el negocio, de vez en cuando jugábamos en la calle con los demás amigos, pero nada más. Pasaron unos años y solo era un saludo y a veces ni eso, yo ya tenía 20 y el unos 18 y una tarde de enero con mucho calor voy pasando en la esquina fuera de una tienda y lo veo con dos amigos suyos, y Felipe estaba sin polera y usaba una gorra roja con visera para atrás. La verdad es que siempre lo había encontrado atractivo, pero ese día me mató. Yo mientras caminaba lo quedé mirando y lo saludé, y no pude evitar voltearme para verlo de nuevo. Sus amigos se burlaron porque había llamado mi atención y solo se rieron, nadie sabía mis gustos pero no pensé que esa mirada me fuera a delatar. Llegué a casa a puro pajearme pensando en su pecho marcado.
Pasaron unas dos semanas y fui a comprar al negocio y me atendió Felipe, me puse nervioso pero le pedí lo que quería y él me metió conversa. Tenía una polera sin mangas que dejaba ver sus brazos trabajados. Estaba un poco alcoholizado pero no mucho. Me dijo que sabía que yo estudiaba computación y que si podía ayudarlo con algo de su pc, y yo tenía tiempo así que acepté. Fuimos a su habitación y prendió el compu para explicarme el problema, pero había calor y se levantaba la polera para darse aire, y yo veía sus calugas, hasta que dijo perdón me la saco hace mucha calor. Y quedó así, lo veía de cerca, me quedó viendo y me dijo que entrenaba duro para estar así, desde más chico, ya me doy cuenta le dije yo. Se acercó y me dijo vamos, ya sé que me miras, puedes mirarme tranquilo no te voy a comer, o tal vez si, y me guiña un ojo. Me paré y le dije que me tenía que ir, pero me detuvo y me dijo que aún no, que era un secreto pero quería saber que se siente estar con uno como yo, y que sabe que yo quiero, me tomó la mano y la llevó a su paquete y estaba duro. Yo ya no podía seguir aguantando así que lo apreté y sentí todo ese pico, y con mi otra mano toqué ese pecho que tenía enfrente mio, y luego con mis dos manos no dejaba de acariciar y apretar cada musculo que mis manos alcanzaban. Besé su cuello y sus hombros, y mordí su pecho duro y sus tetillas hasta que me cansé, seguí bajando por cada cuadro y luego volvía a subir, y después de parar y hacer presión con mi lengua en cada rincón de su musculoso torso bajé desde su ombligo hasta su paquete, que se lo saqué de una y comencé a chupar con todo dentro de la boca.
Estaba jugoso, salado, un poco de sabor a cerveza, grueso, sentía sus venas palpitar en mis labios. Yo chupaba y lo metía y sacaba apretando con mis labios, cada vez más rápido. Mi lengua también apretaba. Después lo dejé adentro hasta la garganta y succionaba lo que más pudiera. Felipe hacia movimientos suaves de follarme, y yo luego retomaba el control, mientras me masturbaba. Felipe me avisó que se iba a correr pero yo quería primero sentirlo dentro así que lo solté y lo fui a besar pero Felipe no quiso, me dijo que no era maricón. Maldito ctm pero estaba entero rico, así que fui a besar sus tetillas y a chuparlas hasta dejarlas rojas y lo empujé hasta su cama, entonces se dio vuelta y de forma brusca me puso en cuatro, y de una me lo metió, sangré. Yo vi elefantes de todos colores pero me aguanté, el mete y saca era torpe pero Felipe estaba gimiendo así que por él estaba bien. Pero a mi me dolía así que le pedí que parara. Lo estaba haciendo fuerte y eso me ponía caliente, me sujetaba de la cintura y decía que era rico, pero a mi me dolía. Lo estaba haciendo muy profundo, me atravesaba, sentía el grosor resbaloso en mi culo, me estaba empezando a dar el gustillo ahí en cuatro con el poto parado. Hasta que se detuvo seco y se quitó y me dijo que donde quería sus mocos, y lo hice acostarse y me puse a chupar como loco y a pasar cargadas mis manos por sus calugas y pectorales, de arriba a abajo, ida y vuelta, y chupar su pené y apretar su cabeza, hasta que se vino en mi boca con un quejido profundo y varios espasmos, me lo tragué todo y seguí chupando hasta que se calmó, yo me saqué el pico de la boca y fui lamiendo sus calugas hasta sus pectorales nuevamente y le pregunté si le había gustado.
Repetimos otras veces pero en secreto, hasta que como familia se mudaron al sur y nunca más lo volví a ver.
1 Comentario
Anónimo
febrero 16, 2026 a las 11:39 pmQue rica historia pero cuenta cuánto le medía que color era , grosor jajaja que rica historia