MI COMPAÑERO

Hola a todos los de este blog. Seré un poco discreto con lo que escribo para no dar tantos detalles que lleven a descubrir quién los relata, ya que algunos no aceptan las aventuras que se publican.
Hace algún tiempo, cuando era estudiante, en mi salón había un chavo muy definido, pues practicaba fútbol, ya que era seleccionado nacional juvenil, y todas mis compañeras querían ser novias de él. Muchas hasta le ponían en bandeja la araña peluda, pero él les decía muy amablemente que eran muy bonitas, pero que respetaba a su novia.
Lo habían hecho haragán porque todas le ponían al día su cuaderno. Llevábamos Matemática Comercial, y el que le atinaba a todo esto era yo.
A mí se me notaban mis florecitas y mis lentejuelas muy discretamente; solamente una persona que talvez ha convivido con personas del rollo sabe captarlo.
En una ocasión estábamos conversando y me contó que su entrenador le tiraba los perros, y que en cierta ocasión él había tomado y se fue a quedar a la casa del entrenador (por cierto, el entrenador era muy lindo, pero del rollo). Pues me dijo:
—Fíjate que el Erick (le llamaremos así) estaba durmiendo y me dio un beso el hdp, y lo agarré a pura verga (no se lo cogió; en Guatemala le decimos así cuando se le pega a alguien rudamente), y lo reporté a la liga, porque yo no soy marica.
—¿Y a cuenta de qué me contás eso? —le dije.
Y me responde el muy zángano:
—Por si algún día se te ocurre insinuarme algo. Te estimo como mi cuate y compañero, pero si te pasás de la raya, te malmato.
—Mi huevo —le respondí—. Nel, mano, no le hago a eso.
Como dije antes, soy buenísimo para las matemáticas, y este mi cuate estaba súper crudo, por lo que me dice:
—Vos, ayudame a hacer una tarea de mate, no le entiendo, y sabés que voy mal.
—Está bien, pero ¿a qué horas, si aquí no tenemos tiempo?
—Al salir, pues. Creo que mi mamá no está, o si está, pues que nos haga algo de refa.
Mi amigo Nacho (nombre ficticio) me dijo: —Te espero a la salida.
Llegamos a la casa y me puse a hacer los ejercicios en el cuaderno, cuando me dijo:
—Vos mi mamá va a salir. En lo que haces la tarea, voy a bañarme por el calor que está haciendo.
—Sale, vale —le dije.
Ni por mi mente pasó insinuarle algo, por miedo a la taleguiza que me fuera a dar. Pero esa taleguiza sí se dio, pero de otra forma.
Cuando llegó de bañarse, iba envuelto en toalla y olía súper fresco y rico.
—¿Cómo vas? —preguntó.
—Ya mero —le respondí.
Y me pregunta:
—¿Tenés hambre?
Le respondo que no tuviera pena, porque ya me iba a a retirar.
—Vení a comer.
Y se va quitando la toalla y se ve un bulto con slip súper delicioso.
—Ven a comer
Me llevó a su cuarto y me dijo:
—No le hago a eso, pero como no tengo cómo pagarte…
Y me empieza a follar la garganta muy rica. Lo ensalivé, le acariciaba sus cuadritos abdominales, le sobaba las nalgas, le lamía los coquitos, a lo que él solo gemía. Cuando ya no aguantaba, me dijo:
—Como la tarea es completa, mi pago es completo.
Se echó saliva en los dedos y me empezó a dilatar mi orto. Cuando ya estaba dilatado, me dio una embestida que me hizo gritar, pues yo no tenía tanta experiencia, y me batía los mecos. Se sale de mi orto y se acuesta:
—Me gusta que me cabalguen.
Por lo que me senté en su herramienta, y créanme que me hacía sentir súper en el cielo, me sentía en la gloria.
Cuando ya iba a terminar, me dijo:
—Tragate mis hijos.
Esperé a que me los echara, y fue una cantidad tan grande de leche que quedé súper nutrido, y el hambre se me quitó, porque me llenó de leche.
No fue solo una vez. Y aquel hetero que decía que no le gustaba tener amigos gays se convirtió en mi asiduo alumno de matemática, pues me enzartaba la raíz hasta la máxima expresión.
Dejen sus comentarios, espero que les haya gustado.
2 Comentarios
Anónimo
febrero 16, 2026 a las 9:14 pmmuy buena historia, pero le falto algo de redacción está un poco enredada, pero muy buena historia
Anónimo
febrero 16, 2026 a las 10:45 pmCuentas más .rico tu relato