Perdi mi virginidad con mi primo
Soy de México, del estado de Nayarit, y soy de un pueblo que está cerca del mar. Yo me entregué a mi primo de 22 años y perdí mi virginidad. Mi primo era un chico alto y delgado, y su pene le medía 21 cm; era de esas pollas que la cabeza es delgada y se va haciendo gruesa hasta el final. Y pues yo siempre he sido de cuerpo no gordo, pero sí grueso, así que tenía unas nalgotas…
Todo pasó un sábado que hubo una fiesta familiar, cumpleaños de mi tía, la mamá de mi primo, y pues toda la familia estaba tomando y disfrutando de la fiesta. Yo ya estaba cansado y tenía sueño, y para eso mi primo me miró que me estaba quedando dormido y me dijo que me fuera a su cuarto a dormir. No sé qué horas serían, pero desperté y me percaté de que ya estaba mi primo también dormido en la cama; me imagino que tomó demasiado.
Yo siempre había tenido muchas ganas de ver su pene porque siempre se le notaba muy grande su paquete. Él estaba boca abajo y lo moví a ver si despertaba y nada, entonces lo fui moviendo poco a poco para ponerlo de lado. Me esperé un rato y no se movía, entonces me fui pegando hasta quedar en forma de cucharita y me fui moviendo poco a poco hasta que sentí que su pene se paró. Se sentía muy grande y puse mi mano para tocarlo, y se sentía algo grande.
Mi primo seguía dormido, entonces me animé a bajar su bóxer, ya que él estaba durmiendo. Solo en eso dejé su polla afuera y también bajé mi calzón, y me frotaba su verga, que cada vez más se sentía resbalosa, y yo la frotaba por toda mi raja y la ponía en la entrada de mi culo, y me hacía para atrás para sentirla, pero era muy grande, no había manera de que entrara. Según yo estaba muy concentrado en eso que no me di cuenta de que mi primo estaba despierto. Quise quitarme y hacerme el dormido, pero él solo me dijo: “Tranquilo, puedes seguir, siempre he sabido que te gustan los hombres y te he visto cómo siempre me miras”.
Entonces, ya con su aprobación, seguí frotando y después de un rato me dice que me espere. Se levantó, puso seguro en la puerta, se quitó su bóxer y me dijo que yo también lo hiciera. Para eso sacó de un cajón algo tipo crema que después supe que era lubricante, y la puse en mi culo y él se puso en su pene. Me dijo que siguiera haciéndolo, que me frotara, y pues seguí. La ubiqué en la entrada de mi ano y me hacía para atrás; yo sentía que mi cuerpo se quemaba, me sentía muy caliente por esas nuevas sensaciones que estaba sintiendo.
Pasó un rato de estar presionándome en su polla que sentí que se metía un poco y sentí algo de dolor, no muy fuerte, pero sí me incomodaba, y paré de hacerlo. Me quedé quieto y tenía metida la cabeza de su pene. Ya que pasó el dolor, volví a intentar meterme más y solo logré otro poco, ya que me empezó a doler porque esa parte de su pene estaba más gruesa. Entonces mi primo me dijo que con eso estaba bien. Me esperé y, ya que no sentía dolor, volví a moverme, despacio, adelante y atrás, y solo llegaba hasta donde la había aguantado, que según mi primo era poco menos de la mitad.
Estuve haciendo lo mismo por un rato cuando de repente sentí que mi primo se tensó y algo caliente dentro de mi culo se empezó a derramar, y era que estaba terminando y dejando toda su leche dentro de mí. Me quedé así un rato con la parte de su verga que me había metido, hasta que sola se salió y yo sentí un gran vacío en mi culo. Mi primo se levantó, prendió la luz, sacó papel y me limpió mi culo, el cual tenía restos de su leche ya que se estaban saliendo, y tenía sangre. Yo me asusté un poco, pero él me dijo que tranquilo, que eso pasó porque era virgen. Me preguntó si estaba bien y si lo había disfrutado. Le dije que sí, que me gustó mucho y que solo me ardía un poco mi culo. Él me dijo que se me pasaría y que estuviera tranquilo, ya que su verga es grande y muy gruesa.
Esa fue la primera vez que la pude ver, aunque ya estaba dormida, sí se miraba grande. Le dije que si la podía ver despierta, porque hace rato solo la sentía ya que estaba la luz apagada, y como que eso lo calentó y su polla comenzó a pararse. Fue ahí donde comprobé lo grande y gruesa que era. Me enseñó a mamarla y me dijo que me pusiera en cuatro en la orilla de la cama e intentó metérmela otra vez; entró solo la cabeza y la verdad me dolía demasiado, me sentía muy lastimado. Le dije y me dijo que estaba bien, que poco a poquito lograría hasta que me la metiera toda.
Ya solo se masturbó enfrente de mí y cuando estaba a punto de venirse la metió en mi boca y dejó su leche, y pues yo me la comí. Tenía un sabor algo feo, pero lo hice. Ya después de eso apagó la luz y nos dormimos.
Si les gusta mi relato, les cuento luego cómo logró meterme toda su verga.
1 Comentario
Anónimo
marzo 1, 2026 a las 11:33 pmCuenta más