Álvaro me consuela
Desde chico que era amigo de Álvaro, vivíamos cerca. Era moreno de ojos verdes y siempre tuvo calugas. Le gustaba mostrármelas y cuando se puso a hacer ejercicio le gustaba mostrarme sus avances. En mi casa o en la suya, después de clases, me decía mira como me voy poniendo y me dejaba tocar su abdomen y su pecho. Me gustaba cuando se quitaba la polera y me mostraba sus poses para sacar musculo y me dejaba pasarle las manos, yo apretaba sus pectorales en formación pero marcados y a veces hasta le pedía que me dejara pasar mis manos por su torso. Siempre me dejaba, pero nunca pasó nada más. Álvaro era hetero y buen amigo pero no era ni nada. Pero un día yo andaba triste por una ruptura así que después de la U me invitó a su casa.
Era mi primer año, ya había estado con algunos hombres y Álvaro sabía pero no me había visto triste. En su casa me dijo que le contara que extrañaba del tonto, así que le conté que era tierno y todo, y que era rico hacerlo juntos. Entonces se tomó un sorbo largo de pisco sour y me dijo ven y me llevó a su pieza. Y me besó… Yo me dejé llevar y me besó con mucha ternura. Y eso? Le pregunté… Me siguió besando y solo me dijo voy bien? Seguimos así mucho rato, se puso de pie y cerró su pieza con pestillo y me miró y dijo hace calor, y se quitó la camiseta blanca qué llevaba, mire su cuerpo delgado atlético y llevé mis manos a sus laterales y se las pasé de arriba a abajo, luego los abdominales, y Álvaro me miraba desde arriba con sus ojos verdes y me decía te gusta? Siempre te gustó cierto?
Se recostó y me dediqué a besar cada parte de su cuerpo, cada músculo, mordía sus pectorales y sus bíceps, me estaba comiendo a mi mejor amigo. Quería pasar la lengua por todas las partes de su cuerpo, me concentré especialmente en las líneas de los músculos de su pecho. Me quité mi polera también y Álvaro me fue quitando el pantalón para acariciar mi poto, me dijo que se veía durito. Seguí bajando hasta el tesoro perdido y de una me metí su pené entero y comencé a subir y bajar con mi boca mientras succionaba y lo miraba. Él respiraba fuerte y marcaba sus abs ahí acostado en su cama. Cuando estaba muy duro a punto de venirse me lo quité de la boca y lo masturbé y sin más me senté encima para cabalgar. Fue exquisito, Álvaro me sujetó la cadera y comencé de arriba a abajo, luego en círculos, mientras su pico estaba dentro mío como un hongo, podía sentir su cabeza dentro de mí tocando mi próstata y yo cabalgata y acariciaba su pecho y sus piernas. Así fue unos 15 minutos.
Cambiamos y se fue poniendo entre mis piernas, primero ambas en un hombro y lento me fue masajeando por dentro, varios minutos suavemente, y luego me abrió las piernas y a lo misionero me abrazó y toda su carne dentro de mi se deslizaba suavemente, trataba de llegar muy dentro, me besaba y suavemente me iba dando mientras me abrazaba y besaba. Yo lo besaba y besaba sus brazos, acariciaba su espalda y le decía que siempre quise esto con él, que gracias, y comenzó un poco más firme, suave parecía que estaba bailando un vals dentro de mi ano, y respira más fuerte y mientras aprieto sus brazos siento como me llena de su leche y me engendra con su lefa. Eso mismo me hizo llevar mi mano a mi pene y acabé en el instante. Seguimos moviéndonos un poco más luego de ese intenso orgasmo. Álvaro me daba besos en la cara y me decía si ya había olvidado la pena. Quería quedarme abrazado tocando sus brazos y su espalda para siempre. Así comenzó nuestra relación de unos años hasta que la vida nos dio caminos diferentes.
3 Comentarios
Anónimo
febrero 11, 2026 a las 7:36 pmQué hermoso relato, una amistad que derivó en amor.
Anónimo
febrero 19, 2026 a las 6:16 pm«me engendra con su lefa»… ese es otro nivel de poesía!!!…
Anónimo
febrero 27, 2026 a las 4:48 amtodos quieren un Álvaro en su vida