Archivos Ocultos
Siempre me pasa lo mismo: cada que algún familiar tiene problemas con su teléfono, me buscan como si fuera su técnico personal. Y la neta no me molesta… hasta me divierte. Nunca sabes qué te vas a encontrar en el cel de alguien.
Pero hoy… hoy sí me pasé de lanza.
Mi primo —uno de esos primos que siempre actúan bien tranquilos, como si nada— vino a pedirme ayuda porque se compró un teléfono nuevo. Me dijo:
—Oye, ¿me ayudas a pasar toda mi info? No quiero perder nada.
Yo bien normal, “sí, pásalo”, como siempre. Conecto los dos teléfonos y empiezo a trasladar todo: contactos, notas, apps… hasta que llegó el turno de las fotos. Ahí es donde todo se salió de control.
Apenas abrí su galería y vi miniaturas borrosas de piel, sombras… movimientos.
Pensé: No mames, ¿qué es esto?
Le di click para revisar qué estaba copiando y me quedé frío.
Ahí estaba: su verga, firme, venosa, un poco pequeña pero aún así rica… y un video donde se estaba grabando haciéndose una paja, tirando leche en chorros mientras… no me lo esperaba.
Sentí el calor subirme de golpe.
Un cosquilleo en la nuca.
Y sí… la pinche verga se me paró en chinga.
Me hice el pendejo.
Yo tenía la pantalla enfrente y esos videos seguían ahí, reproduciéndose en silencio. La cámara enfocada en su mano, en cómo respiraba pesado, en cómo pulsaba su verga antes de venirse… y cuando explotaba, su abdomen se tensaba bien cabrón.
Fue demasiado.
En un arranque, casi sin pensarlo, hice lo que jamás admito en voz alta:
me las pasé rápido a mi propio celular.
Unos toquecitos, fingiendo que estaba verificando carpetas… y listo. Guardadas.
Cuando terminé de transferirle todo, él me agradeció como si no hubiera pasado nada:
—Gracias. Te la debo.
Sonreí.
Si supiera lo que de verdad me estaba llevando…
Al irse, sentí un hormigueo en el estómago.
Ni bien cerré la puerta, abrí mi cel para volver a ver sus videos.
Y ahí estaba él, otra vez, pajeándose para su novia… o para quien fuera.
Pero esa noche, sin que él lo sospechara, yo también iba a terminar igual que él.
1 Comentario
Santiago
diciembre 4, 2025 a las 2:04 amWow súper relato