Boxer de Rayas, Ejército

2da parte |Trilogia

Cómo lo anunció mi padre, ingresé al ejército a los meses de haber estado con él, por alguna razón sabía que no iba a ser fácil, pero de alguna forma me sentía bien porque iba a estar al rededor de varios hombres, o así funcionaba mi mente morbosa en ese momento.

Cómo a los seis meses de estar prestando el servicio, un día después de el entrenamiento con dos compañeros entramos a una conversación sexual, estábamos sentados en una zona verde, los tres estábamos en uniforme deportivo, para los que no son de Colombia, el uniforme en una pantaloneta blanca con una franja roja al costado y así la camiseta.

—Parce, tengo unas ganas de meterlo. Dijo Ramirez.

—Cuando fue su última vez, pregunté yo.

—Hace tres meses —respondio Ramirez.

—Yo más de un año —Dijo Carrillo.

—Hace como seis meses fue mi última vez, ahorita sola paja. —Dije yo.

Cómo siempre yo con simples cosas me comencé a poner duro, obvio mi verga se iba a comenzar a marcar en mi boxer, en ese momento estaba de moda la serie Elite, yo había creado esa fantasía de tener un pajazo de colegas como se veía en la primer temporada. Mis compañeros eran los más cercanos ahí, y aunque ellos no sabían nada de mi orientación sexual, yo creía que ellos eran los perfectos para cumplir mi fantasía.

—¿Ustedes harían un pajazo grupal?

—Uy no!! Respondieron los dos.

—Yo si lo haría, no sé si ustedes han visto al lanza Florez, tremenda verga que tiene…

—¿Usted es gay? —Pregunto Ramírez

—No, solo que me dio curiosidad verlo el otro día en las duchas. Me dio impresión.

Así mantuve la conversación, ellos se interesaron y también comenzaron a opinar de otros compañeros que también tenían gran verga, aunque ya estaban acostumbrados a estar desnudos en las duchas sin ningún morbo. yo cada vez en mi mente iba fantaseando, entonces en seguida comenzamos a comparar el tamaño de nuestras vergas. El de Ramírez era de 16 cm y el de Carrillo 17 cm ambos eran el tamaño promedio, mi mente seguía fantaseando más y más.

—Le doy 100 mil, al que me dé sus boxers.

Ellos se rieron, pero carrillo acepto, nos levantamos de ahí y nos fuimos al cuarto, Carrillo comenzó a bajarse en boxer aún con la pantaloneta arriba, se marcó el bulto de él y mi verga también estaba dura mientras que Ramírez se reía.

—Les doy 100 mil a los dos y vamos a hacernos una paja en el monte.

—Pero los pasa ya. —Indico Ramírez.

En ese momento saqué mi celular y comencé a transferir a cada uno, luego nos fuimos a bañar y alistarnos para ir al monte. Paso el día y cuando ya iba a oscurecer nos reunimos en un punto en el monte, yo llevaba los boxer de Carrillo en el bolsillo, obvio aproveché para olerlos, eran de rayas rojas con azules, me encantaban olían bastante a sudor.

Cuando llegaron ellos les puse en mi celular unos videos porno, eran mujeres bastante excitantes, saqué el boxer de Carrillo y lo puse en medio de los tres, no nos podíamos acostar por prevención, yo comencé a tocarme ya estaba bastante duro, y di la iniciativa para que sacarán la verga, deseaba verlos masturbarse. Saqué mi verga de primeras, Ramírez se rió con risa nerviosa, pero enseguida bajó la cremallera de su pantalón y sacó su verga por un lado. Su verga era morena, tenia prepucio y tenía pelitos largos, me excitaba más, los dos vimos a Carrillo, él estaba inseguro pero también estaba excitado por el vídeo, él bajo su pantalón hasta sus nalgas y sacó su verga con sus bolas, su piel era blanca y su glande rosado con poco vello, me gustaba mucho y lo mejor era curva hacia arriba levemente.

Los tres seguimos masturbándonos, pero no podía perder mi oportunidad, me puse de rodillas y puse el boxer de rayas sobre mi cara lo olí, y les dije mirándolos a los ojos.

—Quiero probarlos.

Todo se ponía más intenso en ese momento, ellos sintieron un poco de temor, pero lo asumieron, Ramirez era el más atrevido a hacer cosas y fue quien se acercó primero a mi cara poniendo su verga y metiendo la en mi boca. La saboreé lentamente sabía delicioso, me sentía una buena perra. Cuando chupe su pene, sentí como sus piernas temblaron, —Es mi primera mamada. —Dijo Ramirez. Yo sonreí con picardía y seguí, tapé mis ojos con el boxer mientras chupaba cuando sentí el pene de Carrillo, volví a sonreír, chupe los dos penes al mismo tiempo no nos podíamos tardar.

Ambos después de saborear con mi mamada, se alejo primero Carrillo, quito el boxer de mis ojos y me dejó ver su rostro de placer cuando sentí sus chorros de semen en mi cara y mi boca, seguido a él, Ramirez tomo mi cara y dejó caer todo su semen caliente, ambos sacudieron su verga contra mi cara, se sentía su respiración agitada, sus cara de orgasmo era demasiada satisfacción para mí, limpié con el boxer de rayas para poder olerlo después.

Luego cada uno se fue por su lado para que nadie sospechara, yo llevaba el boxer en el bolsillo, días después Ramirez indico que le había gustado mucho y quería repetir pero solos los dos. Y ahí comienza la tercera historia con sus boxers Blancos.

¿Te gustó el relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 49

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

💬 Escribe un comentario

5 Comentarios

  • Anónimo
    abril 7, 2026 a las 11:39 pm

    Que rico cuenta más 🤤🤤

  • Anónimo
    abril 8, 2026 a las 2:06 am

    Hola cuenta todasñas historia

  • Anónimo
    abril 8, 2026 a las 3:38 am

    Sigue contando masss con detalles

    • Anónimo
      abril 9, 2026 a las 3:22 am

      Que rico mas historias de militares con ganas de deslechar

  • Anónimo
    abril 9, 2026 a las 4:29 am

    Excelente relato, me dieron ganas de replicar una escena así en medio de la naturaleza, dejar y ver que se masturban y acaben dando tulazos en la cara y pecho ufff

💬 Deja tu comentario

×

Reportar Relato