CON MI ESTUDIANTE

CON MI ESTUDIANTE

Como lo mencioné en mi relato anterior, soy docente y siempre he tenido respeto hacia mis estudiantes. Empecé jovencito siendo maestro de nivel secundaria, y siempre he procurado ser respetuoso y, sobre todo, muy discreto. Eso sí, jamás me relacionaría con personas que estén bajo edad de protección de la ley.

Al inicio de un ciclo hace algunos años, entró a estudiar a primer año (cabe mencionar que trabajo con personas en jornada para adultos) un jovencito muy bello: ojos avellanados, atlético, de 1.75 más o menos. Deduje que, por ser un sistema de adultos, este ya sería adulto. Yo tendría 22 años y esa persona, 4 menos que yo, por lo que, al preguntar el nombre a todos mis pupilos, le pregunté a él su nombre y edad. Mi sorpresa fue que por ahí no tenía nada que hacer.

En una ocasión me abordó y me dijo:
—Profe, dicen que usted es gay. ¿Usted qué piensa? Le diré lo que pienso porque es lo que me ha enseñado mi abuela: que todos los gays son una maldición y que por nada del mundo me acerque a ellos.
Le respondí:
—Hágale caso a su abuela.

Con el correr del tiempo se miraba muy mujeriego, porque es apuesto.
Pero en determinada ocasión me aborda y me dice:
—Profe, tengo edad para tomar mis decisiones sin que nada ni nadie pueda decirme qué hacer. Le pido mil disculpas si expresé lo anterior.

Cuando iba de salida para mi casa tipo 11 de la noche, salí en mi vehículo y me dijo que le diera un aventón porque no había llevado su motocicleta. Lo subí al auto y me dijo que agarrara x camino. Llegamos a una casa de 2 niveles con pinta de hotel y me dijo:
—Entremos.

Entramos y, efectivamente, era un hotel. De ahí, lo que pasó a continuación me llevó a las nubes.
Se desnudó y se fue a la ducha. Cuando sale del baño, le voy observando una cosa como de 23 cms. Sentí miedo, pero me atreví.
Lo primero que hice fue meterme esa bestia a la boca, que me hacía casi ahogarme, pero me hacía sentir el cielo.

—Cabalgueme, me dijo, así usted calcula cuando la aguanta.

Me senté en esa cosa tan bella y curva, que me llevó al éxtasis; se movía de una forma tan deliciosa.
Cambiamos muchas posiciones.
Me encantó la que utilizó de poner mis piernas en sus hombros. Me dijo:
—Ya recíbame a mis hijos.

Así estuvimos por mucho tiempo haciendo muchas poses. Cabe mencionar que es un garañón; lo hacíamos hasta tres veces a la semana, y duramos como amantes como 7 años.

Hoy se fue a otro país, pero seguimos en contacto, diciéndome que espera volver pronto para seguir haciendo lo que su abuela le prohibió.

¿Te gustó el relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 4.4 / 5. Recuento de votos: 78

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

💬 Escribe un comentario

1 Comentario

  • Anónimo
    enero 19, 2026 a las 8:28 am

    Está buena la historia, pero faltó más detalles, podría haber sido mejor, espero nos puedas contar más y detalladamente

💬 Deja tu comentario

×

Reportar Relato

SALTAR AVISO