Con mi tío después de jugar fútbol
Bueno, empiezo contando cuando me cogieron por primera vez. En ese entonces me gustaba jugar fútbol, y jugaba muy bien, por lo que siempre jugaba con gente mayor que yo. En uno de esos partidos estaba mi tío-primo —le llamaremos Pedro—. Al finalizar el juego yo me iba a mi casa, pero Pedro me llamó y me dijo que lo acompañara a la suya. Cabe recalcar que en mi círculo familiar siempre vivimos cerca, a unas cuantas casas, por lo que no quedaba muy lejos de mi casa y acepté acompañarlo.
Me invitó a tomar unos vasos de agua y procedimos a ir a su cuarto, disque me iba a regalar camisetas de fútbol. Lo acompañé a su cuarto y se quitó la camiseta porque se iba a meter a bañar. Yo solo quedé viéndolo porque era muy peludo. En eso se da cuenta de que le quedé viendo la parte baja del estómago y me pregunta por qué lo veía. Yo solo señalé los vellos que le salían por el ombligo.
Luego se fue quitando el short y el calzoncillo que tenía puesto porque se iba a meter a “bañar”. Quedé asombrado por la cantidad de pelos que tenía en los huevos. Él me vio que lo estaba observando y se empezó a tocar los huevos y me dijo que si se los quería tocar. Yo atiné a decir que sí con la cabeza.
En eso, su pene iba creciendo más y más hasta ponerse duro. Yo solo veía el tamaño, unos 16 cm, con su cabeza roja. Me dijo que se lo tocara y que lo moviera de arriba hacia abajo. Yo solo obedecía lo que me decía; por alguna razón no me desagradaba hacerlo. Hasta que me dijo que le diera besos, a lo cual le dije que mi tía nos podía ver, pero para mi suerte no estaba en casa y estábamos solos.
Yo ya había visto videos porno y sabía lo que mi tío-primo pretendía que hiciera. Tanta fue la insistencia que terminé aceptando. Tenía sabor salado por el sudor, y olor a sudado; no gustaba, pero tampoco me desagradaba. Fui lamiendo su cabeza hasta sus huevos, como me decía, hasta que me dijo que se lo chupara. Me dijo que lo hiciera lento, de arriba hacia abajo, como lo estaba haciendo con mi mano. Estuve un buen tiempo, hasta que me dijo la palabra mágica: “te la meto”. A lo cual yo, indeciso, no sabía qué responder; tenía miedo de que alguien llegara y nos viera en pleno acto, pero terminé aceptando.
Me dijo que me volteara para que me la metiera. Le doy la espalda y siento cómo con su pene buscaba mi hueco del culo para meterlo, hasta que en una de esas me lo metió toda. Lo empujé y me quejé de dolor por lo brusco. Me pidió disculpas y me dijo que lo haría más despacio. Yo ya con los ojos llorosos, me di la vuelta y esta vez sí me la metió despacio. Empezó con movimientos leves hasta que ya sentía cómo se iba moviendo; ya no me dolía. Sentía cómo sus huevos chocaban con mi culo; el sonido me gustaba. Estuvimos un buen rato así, hasta que me dijo que me subiera encima de él. Se sentó en su cama y me dijo que lo hiciera yo solo. Iba bajando poco a poco hasta que entraba toda, subía y bajaba, y cada vez me iba gustando más. Sentía cómo mis huevos chocaban con la parte de su ombligo, sentía su olor a sudor y lo mojado de sus hombros. Me dijo que fuera más lento, hasta que sentí los chorros de semen que entraban en mi culo. Me dijo que, con cuidado, fuera saliendo. Sentía cómo iba saliendo su semen caliente por mi culo. Me alcanzó papel para limpiarme. Me dijo que si quería hacerlo de nuevo, que después de jugar partidos lo haríamos para no levantar sospechas.
Me cambié y salí de su casa. Llegando a mi casa me metí a bañar; mi boxer estaba pegajoso por el precum… Esa noche no pude dormir por todo lo que había pasado en el día. Lo hicimos por casi dos años, yo siempre haciendo de pasivo.
2 Comentarios
Daro
febrero 4, 2026 a las 10:52 amSi tienes más historias cuentalas
Anónimo
febrero 5, 2026 a las 3:56 amNeta que rico leer esto 🥴🤭🤤