El primo de mamá

Esto pasó hace como 5 años. En ese entonces aún vivía con mis padres. Sucede que, por temas laborales, el primo de mi mamá tuvo que mudarse a la ciudad donde vivíamos y, para que no le quedara tan duro, mi mamá le ofreció un cuarto que nos sobraba en casa.

Cuando lo conocí quedé impactado. Era un chico muy joven, aproximadamente medía 1,80, de piel morena y en ese entonces tenía 24 años, pero no los aparentaba. Trabajaba de entrenador de fútbol para niños en una academia.

Mis padres en ese entonces tenían un estanco donde las personas iban a comprar alcohol, por ende tendían a dejarme solo en casa los fines de semana. Como no tenía que ir a clases, no hacía nada, solo tareas y ver televisión. Él casi nunca mantenía en casa y poco cruzábamos palabras, ya que no había mucho de qué hablar, hasta que un día de esos que mis padres nos dejaron solos, él me dijo que si le podía prestar mi laptop ya que quería hacer una videollamada con su novia, pero su teléfono no tenía buena cámara.

Lo hice sin pensarlo. Lo tomó y se encerró en su cuarto. Toda la semana fue así y yo nunca le dije nada, hasta que un día que se lo había prestado lo dejó en su cuarto y salió. Yo lo necesitaba para una tarea, así que entré y lo tomé.

Para mi sorpresa, lo primero que vi al abrirlo fue la conversación que estaba teniendo con su novia y en ella una gran foto de su pene erecto y chorreando leche. Era obvio que estaban teniendo una conversación muy caliente.

Cuando él volvió se dio cuenta de que yo tenía el computador y se puso nervioso. Me preguntó si todo estaba bien y yo le dije que sí, sin problema. Cuando tomó nuevamente el portátil se dio cuenta de que su conversación con su novia estaba abierta. No me dijo nada hasta el fin de semana siguiente, que sabía que mis padres saldrían a un evento que tendrían en su estanco.

Mi madre aún estaba en casa. Yo estaba en la sala y él en la cama viendo una película de acción. Me llamó a su cuarto y me dijo:

—Siéntate, ven, siéntate aquí.

Yo le hice caso. Me senté en la parte de los pies de la cama y él estaba acostado. Tenía el computador sobre sus piernas y estaba chateando mientras veía la película. De un momento a otro él me llamó. Lo volteé a ver y tenía su verga afuera; la tenía erecta. Me dijo:

—Ven, chúpala.

Yo estaba nervioso porque obviamente a mí me gustaba, pero mi madre estaba en la ducha. Entonces lo que hice fue decirle que no. Quise hacerme el indignado y salí del cuarto.

Pasaron unos 20 minutos y mi mamá salió de casa. No había terminado de sonar la puerta cuando volvió y me llamó, esta vez con un tono más autoritario. Desde la puerta de su cuarto estaba de pie, aún con la verga erecta, y me llamó. Yo volteé y esta vez sí me puse de pie, ya muy caliente por lo que había visto.

Cuando llegué a su cuarto él ya había entrado y estaba acostado. Tenía la verga por fuera y se estaba masturbando. Me dijo:

—Quiero que la chupes. Yo sé que a ti te gusta.

Ni corto ni perezoso empecé a hacerlo. Ya tenía buena experiencia; lo había hecho, como comenté, con mi primo y con unos amigos de mi papá. Era una verga grande, aproximadamente de unos 19 cm, bastante gruesa y morena.

Empecé a mamarla y solo podía escuchar cómo bufaba cuando me metía toda su verga en la garganta. No puedo negar que eso me encantaba. Me tomaba del cabello con fuerza y me cogía la boca con gran placer, hasta que en un momento me tomó con más fuerza y me tumbó en la cama boca abajo.

Me preguntó si ya me habían cogido antes. Yo le dije que sí. Puso una gran sonrisa en su rostro, escupió en mi culo, puso su gran verga en mi entrada y me dijo:

—No grites.

Empezó a meterla poco a poco y yo solo podía sentir cómo mi cuerpo oponía resistencia, hasta que en un momento sentí el tope de sus dos grandes bolas con mi culo y fue cuando se dejó caer con todo su peso sobre mí, haciendo que su pene se incrustara más.

Tomó aire y empezó a embestirme. Cada vez que lo hacía con más fuerza yo estaba en éxtasis. Ni siquiera se había quitado bien la sudadera. Pasamos en esa posición como 10 minutos, hasta que me hizo ponerme en cuatro y comenzó a cogerme aún más fuerte. La sacaba y la metía toda de golpe, hasta que en un momento me empezó a embestir con intensidad y sentí cómo descargaba su leche dentro de mí mientras me bufaba en el oído.

Se quedó dentro después de correrse hasta que sentí que su verga se puso flácida y la sacó de golpe, dejando que se escurriera su leche.

Esta fue la primera vez que me cogió en todo el tiempo que estuvo con nosotros.

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2 Comentarios

  • Anónimo
    mayo 14, 2026 a las 1:19 am

    Ufff muy rico relato

  • Anónimo
    mayo 14, 2026 a las 3:52 am

    Que buen aporte, bien caliente

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