La copec
Ese día amanecí con la temperatura a mil, de esas mañanas en que despertái con el cuerpo eléctrico y unas ganas de webeo que no te las saca nadie. Me tocó agarrar el auto para un pique largo al sur y, aunque el paisaje estaba bonito, yo solo pensaba en sacarme la calentura. Ya era de madrugada cuando paré en una Copec pasado Chillán para estirar las piernas. Entré a la tienda, me compré un café y me volví al auto para tomármelo piola. Ahí abrí Grindr y saltó el «Seba» a un metro: el guardia del estacionamiento, un flaco de 1.80, blanco, con toda la pinta de flaite con estilo y los brazos tapados en tatuajes. Empezamos a hablar, nos mandamos fotos y el wn me confesó que la polola le tenía el agua cortada hace semanas y estaba que explotaba. Le hice un cambio de luces para que supiera cuál era mi auto; el loco me miró de lejos, se acomodó la placa y me escribió: «Vente atrás del local, donde están los árboles y arbustos, ahí está oscuro y no pasa nada».
Nos encontramos entre las sombras y estuvimos unos 15 minutos conversando en voz baja. Había una tensión eléctrica brutal; yo sabía que una oportunidad así, con un mino tan rico y en ese contexto, no se repetía dos veces. El ruido de los camiones y el viento nos camuflaban perfecto. En un momento traté de darle un beso, pero el wn se negó al principio, haciéndose el rudo. Pero no aguantó nada; lo agarré del cuello y al final se soltó, dándonos unos besos profundos y húmedos que sabían a café y a puro deseo contenido. El Seba estaba ardiendo. Me puse de rodillas y le saqué la tula, que estaba más dura que un fierro y goteando precum. Se la empecé a chupar con todo, pero el loco me agarró del pelo con fuerza y me obligó a pararme de un tirón.
—Para un poco, moreno, que estoy muy caliente y quiero acabarte adentro de ese culito ahora mismo —me siseó al oído, con la voz quebrada.
Me dio vuelta contra un árbol y me bajó los pantalones. Antes de entrar, se llenó la mano con harta saliva y me mojó bien el ano, usando eso y su propio precum para que la cosa resbalara. Me abrió las nalgas con sus manos grandes y tatuadas y se me enterró de un viaje, aprovechando que ya estaba lubricado para entrar hasta el fondo.
—¡Agh! Csm, Seba… ¡dale más fuerte, rompe la hueá! —le grité bajito, apretando los dientes.
—¡Eso, puta que te gusta que te martilleen el hoyo, moreno rico! —me respondió el wn, dándome unas estocadas brutas—. ¡Te voy a dejar el culo abierto de tanto mandártelo!
—¡Sí, csm, dame como caja, desquítate con este maraco! —le gemí, mientras sentía sus brazos rayados apretándome contra su pelvis.
—¡Mírame cómo te lo entierro, csm! ¡Tení el hoyo más rico de la zona! —decía mientras aceleraba el ritmo, haciéndome vibrar entero.
El ruido de la carne chocando era lo único que se escuchaba entre los arbustos. De repente, me agarró más fuerte y me siseó al oído:
—¡Moreno, sácatela y pajéate, quiero que terminemos juntos, quiero ver cómo te chorreai mientras te sigo dando!
Me saqué la mía y empecé a pajearme frenético mientras él me seguía taladrando por atrás con una rabia deliciosa. El Seba empezó a jadear cada vez más fuerte, dándome los últimos empujones.
—¡Me voy a ir, csm! ¡Recibe toda esta leche porque te voy a llenar entero! —gruñó, dándome las últimas estocadas hasta que pegó un quejido ronco y sentí cómo se vaciaba dentro mío con toda la fuerza de la sequía que traía, justo cuando yo también me terminaba de ir en mis manos y en el tronco del árbol.
Después del encuentro, me arreglé la ropa y volví a entrar a la tienda por otro café, más que nada para procesar la paliza. Miraba al Seba mientras caminaba por el local y el wn se hacía el tonto, como si no me conociera, manteniendo su parada de guardia serio. Solo cuando ya me subí al auto y puse primera, me miró de reojo e hizo un gesto casi imperceptible con la cabeza, como una despedida de cómplices.
En el viaje de regreso, pasé con toda la esperanza de nuevo por esa Copec, pero él ya no estaba. Su perfil de Grindr, que guardé en favoritos al tiro, salía desconectado. Me he pasado un par de veces más por la ruta y nada; el guardia tatuado parece que se lo tragó la tierra, dejándome solo el recuerdo de esa noche salvaje entre los arbustos.
5 Comentarios
Anónimo
enero 11, 2026 a las 12:18 amTrabajo para copec … podemos ver quien era por el tueno hora y eds jajajjaja buscamos las cámaras y al susodicho 🤣🤣🤣🤣
Anónimo
enero 11, 2026 a las 12:50 amPasa el dato de la copec
Anónimo
enero 11, 2026 a las 1:59 amCual copec? Jajaja que ganas de que me pase eso
Anónimo
enero 11, 2026 a las 8:05 amAlgún pasivo jovencito de ñuñoa? Quiero que me ordeñen
Antonio
enero 13, 2026 a las 9:55 amQ rica la historia, tambien sueño lo mismo en la copec de 68 aparesca un guardia o bombero 🤤