Leo, el domiciliario de las verduras III

Hola chicos, espero se encuentren bien. De nuevo con la continuación de la historia como se los había prometido; de antemano les digo que este relato va a estar muy LARGO y muy CALIENTE, así que pónganse cómodos, pero antes busquen una buena crema y hartas toallas húmedas, para que limpien lo que soltaran 💦.

Tal cual les había mencionado en el relato anterior, Leo y yo dejamos de hablar por más o menos 2 meses, la verdad, al principio pensé que se había arrepentido de lo que habíamos hecho. Un jueves decidí escribirle con un poco de intriga si estaba bien y qué onda con él, quería saber el motivo de su “distanciamiento”, así que le envié un mensaje en la mañana. En la tarde, después de haber pasado todo el día, sin obtener respuesta, me llega un mensaje diciendo que, a las ocho después del trabajo iba a pasar a buscarme, y me invitaba a tomar unas cervezas, que no me preocupara, ya había cuadrado con su mujer y todo estaba bien, eso sí, me pidió que no dijera ni hablara sobre nuestros encuentros, pues iban a ir dos amigos más de su trabajo, así que nos tocaba que disimular, pues ellos conocían a su esposa.

En la salida todo fue normal, Leo término siendo astuto y pasó por mí a las 9:30 PM cuándo con sus amigos ya habían empezado a tomar desde la tarde noche y ellos estaban ya entonados, cansados del trabajo y con ganas de ir a sus respectivas casas, así que la reunión con ellos no duró mucho, sólo más o menos una hora; es de resaltar que uno de sus amigos me reconoció porque también había llevado algunos productos a mi casa, aunque con él no había pasado nada a leo no le agradó mucho que habláramos, intuyo que por miedo a que se me escapara algo sobre él, pues él era consiente que yo tenia encuentros con otros manes y eso no le molestaba.

Cuando nos quedamos solos, después hablar bobadas, reírnos y de habernos tomando algunos shots y cervezas, Leo me comentó que le había sorprendido le escribiera y me preguntó qué porque pensaba que él estaba mal, la verdad yo no soy buen tomador, (me emborracho con tres giros) no estaba embriagado, pero si contenton, así que medio “envalentonado” le reproché diciéndole que claro que me iba a preocupar, que él fue quien se había distanciado y que pensaba que había sido porque había hecho algo que no le gustara y que la verdad cuando estaba con él, a veces estaba inseguro pues sentía que debía ser precavido y el estar caminando en terreno minado me tenía un poco agobiado, le dije que estaba agradecido por los momentos que habíamos tenido y que entendía si él quería que nos dejáramos de ver; él con su atención muy fija en mi me preguntó si yo le quería dejar de ver, antes de responderle, el me agarró de la mano y se tomó el resto de la cerveza que le quedaba, calculo ¼ de la botella, —obviamente no quiero dejar de verte, me encanta todo lo que hacemos y siempre quiero más y más— fue mi respuesta contundente, pero también le dije que debido a su actitud distante y esquiva, yo no sabía qué postura tomar.

Leo con cara aburrida, me comentaba que las cosas en su casa no iban bien, había tenido discusiones muy fuertes con su esposa por un dinero que ella había recibido por parte de sus padres y que, en vez de invertirlo bien a él le parecía que ella lo quería malgastar, eso sumado al ajetreo diario del trabajo al ser supervisor de domicilios (cargo que no sabía que tenía, pensaba que era solo domiciliario) lo tenían estresado —me la paso trabajando, peleando con ella y durmiendo— dijo señalando la foto de fondo de su celular donde estaban él, su mujer y su hijo —eso me tiene mamado, ella me tiene mamado, todo me tiene HARTO— en su voz, más que rabia, percibía desesperanza

—Para eso me tienes a mí, mas que un polvo que nos echamos, también puedo ser tu amigo.
—Gracias men, pero no me gusta estresar a nadie con mis cosas.
—Para mí nada de lo que sea referente a ti es un estrés, como te dije soy tu amigo también— lo vi sonreír de medio lado —no solo sirvo para quitar angustias con el culo, también doy buenos consejos — dije bajando la voz para que nadie nos escuchara, pero de nada sirvió pues el soltó una carcajada tan grande que aun con el ruido de la música del bar, algunos nos miraron furtivamente.
—He extrañado lo primero— dijo mientras me hacía chocar las botellas
—Culpa tuya que no me hablas— le devolví el brindis mirándolo de forma traviesa.

Seguimos hablando, y ya la conversación no fluía banal, si no de coqueteo, especialmente de mi parte, en la conversación me percaté que a él le gustaba que yo le coqueteara, se hacia el machito cuando fugazmente le agarraba el bíceps y él lo tensaba para que yo lo sintiera más firme, incluso cuando resaltaba alguna cualidad o gracia que tenía, él me sonreía y chocaba las botellas; ahí me di cuenta que Leo mas que un hombre que buscara experiencias fuera de su matrimonio, era un hombre abandonado que cargaba solo con todas las responsabilidades.

La noche fue divertida, seguimos tomando y en el bar había juegos de mesa, elegimos el UNO, y después de algunas partidas Leo me preguntó a qué me refiera con “terreno minado”, de nuevo, tome valor y le dije que me encantaría hacer muchas cosas con él pero que como es hetero, no sabía si le gustaría, divertido pero intrigado me cuestionó sobre que tipo de cosas —tengo un video con algunos ejemplos ¿quieres ver? — el asintió y se acerco a mi celular.
En mi teléfono hay una carpeta oculta de algunos videos que he grabado de experiencias anteriores; el video que decidí mostrarle a Leo era uno donde un amigo de mi misma edad de la universidad y yo cogíamos, al principio del video había besos, besos muy cerdos, con legua, donde no solamente nos besábamos salvajemente, sino que también nos lamiamos los labios. Él me miraba, no creo que se esperaba que me gustara grabarme (obvio no le había dicho a él que nos grabáramos, no lo quería espantar)

—Esto ya lo hemos hecho— dirige el celular hacia mí en pausa donde mi amigo y yo nos besábamos
—Sí, pero no así…— le dije adelantado el video en donde mi amigo me tomaba del pelo y me mordía los labios, me escupía y jugábamos con nuestras lenguas. No dijo nada, solo había concentración.

El video continuaba y yo pendiente a sus reacciones, por lo menos no se ha espantado, pensaba mientras veía que se acomodaba en su asiento; en una parte del video, mi amigo me estaba lamiendo el culo, me nalgueaba y me decía cosas sexuales, Leo se reía, pero despacio susurraba “uff que rico se ve”
—Eso quiero que me hagas, que me comas bien el culo, me encanta que me lo hagan, pero no sé si a ti te gusta— solté así, sin más, sin vergüenza, pero con algo de temor a su negación
—Los culos me arrechan, me gustan mucho— me contó mientras me pasaba el teléfono pues el video había terminado

Entre tragos confesó que su mujer nunca se lo daba porque según ella eso solo estaba echo para una cosa, reí, bebí también y me di cuenta que su bulto había crecido

—En los hombres eso no aplica, ahí nosotros tenemos el punto G y a mí me encanta que lo estimulen— pasé mi mano debajo de la mesa, sobando y agarrando su paquete disimuladamente, no quería que él sintiera que nos estábamos exhibiendo, todo debía ser discreto en un sitio que, aunque con “poca” luz no dejaba de ser público —tengo que ir al baño— se levantó y me arrepentí un poco de mi travesura.

Cuando regresó del baño, pude notar que su verga ahora estaba un poco mas dura, pero ahora se marcaba de lado, no pude disimilar mi risa juguetona — ¿todo bien ahí? — le pregunté mientras se sentaba y yo lo miraba.

—Tenía ganas de mear— esas expresiones de macho que me encantaba cuando las decía.
—¿Te molesta si hago esto? — agarre otra vez su verga, sobándola esta vez por toda su extensión
—No, pero no hay que dejarnos llevar, acá he venido varias veces
—¡Hecho!

Las cervezas venían, las botellas vacías se las llevaban y yo aprovechaba cada instante para seguir agarrando y sobando su paquete, eso le gustaba, ser el centro del deseo. Le pasé el celular con la continuación de la primera parte del video, ahora en esta otra, mi compañero me estaba culiando, firme, rico, ambos gemíamos en el video y mientras la atención de Leo estaba en la pantalla, la mía en su verga que sentía como palpitaba con cada agarre con mas intensidad que le daba, por mí, yo sacaba su hermosa verga y la chupaba ahí mismo, mientras me veía disfrutar de una antigua cogida.

—Me tienes mal, desde que se fueron mis amigos y con estos videos, no ayudas mucho— dijo mientas ponía mi celular boca bajo en la mesa
—Eso se puede solucionar, vámonos para mi casa, estoy solo desde ayer— seguía jugando con su pantalón, esta vez oliendo mi mano, como si estuviera sintiendo el olor de su verga.
—Voy y pago, espérame en el carro— me pasó sus llaves, acomodé mi excitación por debajo de la mesa y obedecí.

En el camino a mi casa él estaba duro, desabroché su pantalón y acomodé su verga de izquierda a derecha, pero sin sacarla del bóxer, sentí con mis dedos su precum, quería darle una buena mamada, pero no me atreví a hacer algo por miedo a que chocáramos por lo tomados que estábamos; solo seguía acariciándolo mientras en la oreja le susurraba como se la quería chupar y como anhelaba que me culiara; no era mentira, cada vez que en un semáforo el volteaba y me besaba, mi ano palpitaba y el deseo era cada vez mayor.

Una vez dejamos el carro en el parking designado de mi casa, nos dirigimos a mi casa, vivo en un conjunto residencial, por lo tanto, la zona de parqueo está a una corta distancia de mi casa, ambos íbamos corriendo, tropezábamos, reíamos, agarrados de la mano, parecíamos un par de novios y Leo cuando no había nadie cerca era otra persona, claro, el camino estaba despejado pues eran mas de las 2 de la mañana. Cuando entramos a mi habitación no hubo marcha atrás, los besos y caricias se desataron, la excitación acumulada desde el bar, el deseo y nuestros cuerpos nos exigían que disfrutáramos y no estábamos dispuestos a despreciar ese llamado. Me quitó la ropa, yo la suya, aunque soy un poco más alto, me alzó con facilidad, lamió la parte superior de mi abdomen y me aventó a la cama —te voy a comer mejor del hp del video— acto seguido se tiró a la cama y continuamos con los besos —¿puedo hacer lo que yo quiera? — dije tomándolo de la cara, con un beso de su parte, obtuve mi respuesta, así que, sin pena me puse encima de él, le agradecí con un beso ardiente, no hacían falta las palabras y comencé a besarlo por todos lados.

Daba pequeños, pero contundentes besos desde su boca, pasando por su oreja la cual lamia, bajaba por su cuello y me detuve en su pecho, no era extremadamente peludo, pero lo que había, era perfecto, hacia que se sintiera su olor y sabor a hombre, lamí sus tetillas y un suspiro grave se escapó de él —¿primera vez que te lo hacen? — no obtuve respuesta solo su mano pegándome de nuevo a su pecho; continué lamiendo hasta que sus pelos quedaron húmedos, bajé por su barriga y llegue a su pelvis, yo estaba indomable, así que sin previo aviso, toda su verga me la tragué, hasta el fondo, tomando con firmeza sus huevos, él dio un respingo seguido de un gemido grave; seguía chupando siempre llegando hasta el fondo, el jadeaba, bramaba y yo feliz de que disfrutara de mi boca; mi idea era arrecharlo lo mas que se pudiera, así que usaba el morbo como estrategia, tome su verga y desde la base por donde empieza el conducto de la uretra, apreté y con mi índice subí con la intención de sacar todo su precum acumulado, una vez llego a la punta de su uretra, lamí y succioné toda la cabeza de su verga para aspirarlo todo, no soy capaz de describirles la cara de excitación que Leo tenia, pero en el momento en que mi lengua jugaba con su liquido preseminal, lo escupía en la punta de su verga para volverlo a lamer y tragarlo, él se desencajaba y yo con mi mirada, lo retaba; chupaba verga, besaba sus muslos, sus huevos los lamía y sabía qué hacía buen trabajo porque cuando olía los pelos su pelvis al chupar toda la extensión de su verga sin dejar de lamer ninguna parte, ninguna vena, estiraba y lamia su escroto, sus manos solo agarraban mi cabello y lo tiraban hacia atrás deteniendo el ritmo de mi felación —No me quiero venir aun— decía entre suspiros —tenemos todo el tiempo que tú quieras— le respondía mientras las palabras hacían vibrar el hilo de fluidos mezclados que conectaban su verga con mis labios.

Leo se sienta en la cama, me toma por la axilas dirigiéndome hacia él, me besa jugando con su lengua, me da una pequeña bofetada (más bien tierna) — me encanta que seas tan perra conmigo— me volvió a besar, ahora yo busco su lengua con la mía en ese beso, me despego — a mi me encanta que tu seas mi macho, no te cohíbas — seguimos el beso — No hay que darle mente — responde y me sorprende su inhibición total; me baja de encima poniéndome al lado suyo, se levanta de la cama, agarra mi cintura y me voltea para que me ponga de rodillas en la cama, toma mi culo y hunde su cara en el, buscando mi ano con su lengua desesperadamente y mordiendo el interior de mis glúteos, suelto un gemido, profundo que revela la satisfacción de un deseo cumplido, no podía creer que Leo me estuviera comiendo el culo, como tanto lo había querido; escupía, lamia, abría mis nalgas y succionaba las mismas ferozmente, yo solo me retorcía y suspiraba — sigue, sigue— le rogaba; él con una gran palmada en mi culo soltó —te dije que lo iba a hacer mejor que el del video—

Después varios minutos de comerme el culo, Leo se levanta y empieza a jugar en mi entrada con la cabeza de su verga, me escupe el culo y pasa verga de arriba abajo como si fuera un pincel

—¿Quieres verga? ¿te gusta mi verga? — decía mientras me daba palmadas con la mano que tenia libre, el golpe sonaba en todo el cuarto y mi quejido no se hizo esperar
—Me encanta la verga que tiene mi macho— respondí contoneando el culo, otra palmada fuerte, un suspiro mío, de verdad quería verga —métela ya men—

No tenía fácil acceso al lubricante, poco me importó, ya estaba mas que dilatado con lo que estábamos haciendo, así que Leo soltó otro escupitajo mas grande —ahí voy — y siento como la cabeza de esa verga que deseaba tanto tener adentro, empieza a abrirme; empezó lento, ya el conocía esa parte de mi cuerpo muy bien, solo que esta vez había más que ganas de un desfogue momentáneo. En mi interior, sentía como iba calando la herramienta de Leo, buscando sitio para alojarse; una vez toda adentro, él suspiró y agradeció el calor de mi interior —uff que chimba men— me tomó, pasó ambos brazos por debajo de mis axilas y agarró mis hombros, dejó caer su peso en mi espalda y con mucha fuerza me trajo hacia él, haciendo que mi cuerpo se pegara lo mas que se pudiera para que su verga de forma brusca entrara por completo; Me ardió, me quejé pero él con un mordisco en mi nuca cerca a la parte baja de mi oreja me cayó, esperó a que mi cuerpo se relajara y mis piernas se abrieran y comenzó con el bombeo; seguíamos pegados como dos conejos, él abrazándome y yo soportando el peso de ambos, sus embestidas eran precisas, fuertes, profundas, él tocaba algo en mi interior que simplemente hacia que yo no pudiera dejar de gemir y decirle que siguiera porque se sentía rico, me encantaba sentir su cuerpo, como sus fuertes brazos me tenían agarrado sin opción de poder soltarme, estaba con un verdadero macho y eso me tenia en jubilo.

Leo seguía con sus estocadas, pero esta vez ya despegado de mí, él de pie y yo moviéndome de adelante hacia atrás como un columpio, dándome placer yo mismo —eso me gusta, cómetela toda bandido— me decía mientas ponía sus manos en su cintura para que con mi peso y movimientos no lo empujara, yo feliz de tener ese muro de músculos detrás de mí, así que me movía con más y más frenesí, aflojando mi ano para que toda su verga pudiera entrar sin problema, él jadeaba, yo gemía, ambos disfrutábamos del placer y varias vece, Leo empujaba su pelvis haciendo que su verga entrara más y que yo me encorvara por ese dolorcito placentero que uno siente cuando el ano se abre por completo y la próstata se estimula al rozar con la cabeza de su verga. En un momento, por el cansancio no aguanté más, me dejé caer así que me “solté” del agarre de su verga, Leo estaba extasiado, me pegaba cada vez más fuerte en el culo y cuando caí en la cama, se agachó abrió mis nalgas y volvió a comerme el culo, yo solo blanqueaba los ojos, pues él pasaba su barba por mi entrada, haciendo que mis piernas se tensaran y debido a la sensibilidad que la penetración deja, me dio un cosquilleo por todo el cuerpo y sin tocarme, toda mi leche brotó regándose por las sábanas de mi cama; yo ya no gemía, solo gritaba, articulaba obscenidades y le decía que mi culo solo era suyo y que solo él me podía hacer sentir así. Esos momentos me dieron un descanso en los brazos, así que cuando él me agarró de la cintura para continuar con la culiada, yo mismo me puse en popas y le dije que entrara con fuerza, porque quería desecharlo con mi culo — toda la leche que tengo te la voy a dejar hoy— dijo mientras se hundía y me besaba la espalda.

Luego de un rato, Leo ya iba a acabar lo sabía porque sentía más constantes y fuertes sus embestidas y más enérgica su respiración, así que con mis brazos pegué su cuerpo al mío y sin sacarme su verga me erguí, poniendo un pie en el suelo y el otro apoyándolo sobre la cama, agarraba su trasero y él con sus manos en mis hombros, nos empezamos a mover más duro y más rápido haciendo que se escucharan sonidos de aplausos no secos, si no pegajosos debido a toda la saliva que escurría por mí culo tanto por las lamidas que me había dado como por los escupitajos que él lanzó en toda la faena; decidí apretar las paredes de mi interior y moverme en círculos mientras él seguía con la penetración, sentía como bufaba y pasaba de agarrarme de los hombros a poner su brazo derecho por mi cuello (como si me fuera a hacer una llave) mientras que con el izquierdo abría uno de mis cachetes para que su verga entrara hasta el fondo, una vez completamente adentro su verga palpitó, soltando el tan anhelado néctar dentro de mí; me ahogó un poco pues por la excitación terminó alzándome por el cuello con su brazo derecho juntándose más a mí, para que el peso de mi cuerpo cayera en su pelvis y así su verga y mi ano se fusionaran aún más.

Una vez me escuchó toser, me soltó y ambos nos dejamos vencer por el cansancio del momento, cayendo uno encima del otro en la cama. Aclaré mi garganta, a él le temblaban las piernas y su verga, en la punta aun tenia restos de semen, el cual con mi dedo limpié y lamí —no te cansas de hacer cosas que me arrechan— dijo agitado, agarrándome bruscamente de la cara para besarnos como agradecimiento de lo sucedido y caer dormidos abrazados por un par de horas.

Cuando despertamos apenas el cielo estaba aclarando, ambos nos miramos cómplices de lo que habíamos hecho, aunque yo quedé con un vacío porque quería que se quedara a dormir conmigo pero sabía que no podía; nos levantamos yo a buscar ropa de cama el a buscar la suya que estaba regada por toda la habitación

—Es tarde ¿no te pone problema tu mujer por la hora?
—Pfff que joda, igual, ya andamos agarrados
Su bóxer había quedado cerca de mi closet y cuando se lo iba a pasar, me percaté que estaba lleno de manchas por el liquido preseminal que seguramente había botado desde que empezó a ver los videos hasta cuando íbamos en el carro donde por encima del mismo lo masturbaba; lo olí, el olor a verga, sudor y semen me invadieron
—Me quedo con este, cuando me aburra, te lo devuelvo limpio— dije juguetonamente
—Es uno de los que más me gustan— replicó
—Mejor aún— volví a oler, esta vez pasé la lengua por la parte interior frontal donde descansa la verga
—Eres malo niño… Ojalá ella no pregunte nada, es la que la lava la ropa— dijo mientras se vestía
—¿También te cuenta la ropa interior? Bueno, ya tu sabrás que hacer, porque hoy dormiré con tu olor — puse su interior en la almohada contigua y me acosté — cierras bien la puerta, creo voy a caer profundo después de semejante culiada, lo haces como un toro— y como no, mi cuerpo estaba agotado y mis piernas dolían.

Leo solo me miraba, sus ojos y expresiones hablan por él; ya había mucha más confianza entre nosotros y yo sabia que no iba a hacer nuestra ultima vez, se acercó a la cama, sobó mi cabeza y se marchó, no había más nada que decir, ya todo lo habíamos expresado en la noche que pasamos.

Bueno chicos, hasta acá el relato, espero que lo hayan disfrutado leyéndolo, tanto como yo contándoselos, recuerden que me pueden encontrar en X (Twitter) cómo @sebaspdeku, los leo en comentarios o DM, para que me envíen pruebas de que les gustó 💦💦 y que quieren que les siga contando más, un abrazo para todos.

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