Mi primo Dormido
Bueno, les contaré un relato 100% real que me pasó hace 11 años. Yo tengo un primo que era flaco, bonito, y se le notaba una verga grande y gorda. Siempre lo veía y me provocaba mamársela. Decidí empezar a quedarme con mi tía los fines de semana: viernes, sábados y domingos. Ella tiene tres hijos: mi primo mayor, que nunca me inspiró a nada; mi primo el del medio, que me tenía loco; y mi primita.
Resulta y acontece que mi tía dormía en su cuarto con mi tío, mi primita y mi primo mayor. Mi primo y yo dormíamos en el otro cuarto. Yo siempre lo tocaba mientras se hacía el dormido, le tocaba la verga, no lo voy a negar. Se le ponía dura y rica, me provocaba mamársela, pero por miedo me temblaba la mano y las piernas. No sé si les ha pasado, y se me aceleraba el corazón.
Bueno, para no hacer largo el cuento, un día no sé qué onda: mi primo se durmió temprano, como a las 9, y yo me quedé jugando en la computadora que está en la sala. Mi primo se quedó dormido con el televisor prendido. Yo vengo y me voy a acostar a dormir, y ahí está mi primo dormido con unas pantalonetas de tela y con unos boxers grises. Yo apago la televisión y empiezo, con miedo y tembladera, a tocársela por encima de la pantaloneta. Se le pone como un fierro grande y gordo. Mi primo, haciéndose el dormido, no se movía ni nada. Yo empiezo a tocar y tocar, y veo que la empieza a mover, y más fuerte, como diciéndome: «Ya, sácala y métetela a la boca».
Yo me lleno de valor y empiezo a bajarle la pantaloneta, pero lo que se me hizo raro fue que él se levantó un poco y yo pude quitarle la pantaloneta. Ahí supe que se hacía el dormido. Yo vengo y le empiezo a mamar el güevo por encima del boxer. ¡Qué rico es besarle el güevo de tu macho por encima del boxer! Me encanta el morbo. Y yo vengo y le saco el güevo: un güevo grande, grueso y cabezón, doblado para abajo. No aguanté y se la empecé a mamar como no tienen idea. Era algo tan rico. Duré como dos horas mamándole ese güevo. De verdad es rico mamárle ese güevo a un hetero que se hace dormido.
Después de eso, yo quería sentir ese güevo en mi culito, pero no sabía cómo, era mi primera vez. Bueno, yo vengo y me pongo de lado sin nada, ya me había quitado todo, y él se pone de lado haciéndose el dormido e intenta metérmelo, pero como era grande y grueso me dolió. Lo volvió a intentar, pero nada, me dolía mucho. Fue cuando le dije en el oído: «Mejor te la mamo para que te vengas en mi boca». Él se pone boca arriba con ese güevo parado. Yo vengo y se la empiezo a mamar, y mamar, y mamar. Cuando mi primo viene, empiezo a gemir y a doblarle los dedos de los pies para abajo. Después de eso, me tragué todo su semen. Y ahí quedó eso, nadie después dijo nada. Porque los heteros son así, como si nada hubiera pasado.
Tengo varios cuentos con mi primo. Este relato es 100% real. Él horita vive en Chile, tiene esposa y dos hijos. Y les juro que sueño con que mi primo me deje mamársela, pero ya que esté consciente y me vea la cara.
3 Comentarios
Anónimo
enero 12, 2026 a las 10:16 am😐 que mal relato y tantas visitas, venía listo para hacerme tremenda paja y ni me la paro.
Anónimo
enero 13, 2026 a las 1:47 amSigue contando todos tus relatos
Stefano
enero 13, 2026 a las 1:49 pmQue rico jajaja, viví algo muy similar cuánta más se me paró.