Rafa – Parte 2
Estuvimos un buen rato fajando. Le quité su ropa y él quitó mi bóxer. Lo agarré de la cabeza y lo fui dirigiendo hacia abajo de mi cuerpo.
Tomé su mano y la llevé a mi verga para que jugara con ella mientras lamía mi pecho y abdomen. Lo seguí bajando hasta que ya sentía su respiración cerca de mi miembro, que estaba bien lubricado.
Tomé mi verga con una mano y con la otra detenía la cabeza de Rafa. Encontré sus labios y se la ofrecí; él solo los abrió un poco. Metí la punta y él sacaba la lengua, pero sin meterla.
Pegó un brinco y se levantó de la cama.
—¿Dónde se prende la luz? —Rafa.
—A un lado de la puerta —yo.
—Es que a mí me gusta estar viendo lo que ando haciendo mejor.
—Mejor entonces.
Me puse de rodillas en la cama apuntando hacia la puerta. Rafa prendió la luz y se volteó hacia mí; se acercó y se prendió a chupar mis pezones.
Comencé de nuevo a bajarlo; él casi iba solo. Tomó mi verga con una mano y comenzó a chuparme como becerrito. La verdad, lo hacía bastante mal, pero solo ver su carita toda preciosa hacía que no me importara lo mal que lo hacía. Lo tomé con mi mano y levanté su mirada hacia mí; tenía los ojitos brillosos, casi a punto de llorar. Le di un buen beso y lo regresé a que siguiera chupando.
Comenzaba a gustarle y también a hacerlo mejor. Apenas pasaba de la cabeza, pero se esforzaba por ir a por más. Por fin lo consiguió: llegaba un poco más cerca de la mitad. Se le rodaban unas lágrimas gordas; yo se las limpiaba.
Siguió un rato; mejoraba mucho. El cabrón en poco tiempo sería un experto. Le dije que me iba a venir, que si estaba listo para tomar lechita por primera vez.
Se sacó la verga de la boca para decirme que sí, que tenía todo el día esperando ver a qué sabía mi leche.
Volvió a lo suyo y me hizo acabar. Traté de hacerlo lo menos brusco posible para que se tragara todo, y así lo hizo.
Lo levanté; él se me dejó ir a la boca, me besó un momento y lo aventé a la cama para ahora darle un buen oral en agradecimiento. Comencé a chuparlo y no tardé ni dos minutos en hacerlo correrse.
Nos quedamos ahí tirados en la cama, sin hablar. Rafa se comenzó a mover hacia mí y puso la cabeza en mi pecho, y rasguñaba mi abdomen. Lo besé y estuvimos así un rato. Le di la vuelta para que me diera la espalda, lo abracé y le acerqué mi miembro a su culito blanco. Ahora se portaba más receptivo, pero sin aviso alguno quitó mi brazo y se levantó de la cama. Se puso su ropa, se acercó a la cama de nuevo, me dio un beso y se fue.
Rafa: Buenas noches, lo veo mañana.
Yo: Buenas noches, descanse.
3 Comentarios
Anónimo
abril 9, 2026 a las 7:31 pmDe las mejores series de relatos en este sitio
Anónimo
abril 9, 2026 a las 7:57 pmsigue please
Anónimo
abril 9, 2026 a las 8:07 pmAlgo bien…