Desaires: parte 2
La luz del amanecer se filtraba por las rendijas de las persianas, bañando la habitación en tonos dorados suaves que acariciaban la piel desnuda de ambos. Daniel despertó lentamente, sentía el cuerpo aún pesado y deliciosamente dolorido por el placer intenso de la noche anterior. Cada músculo recordaba las embestidas…