Mi primera vez en el vapor

Para este momento ya nos conocíamos de más de un año, múltiples aventuras y ya cogíamos sin condón… Como nota al calce: la primera vez sin condón estábamos cogiendo, me tenía de perrito; le encantaba tenerme así, decía que era la forma de poderme cachondear las nalgas mientras me cogía. Cambiando de posición, me puse de frente a él en un sillón, con las nalgas al aire; abrí las piernas y, al acercarse, me empieza a penetrar y lo empujo. “Ya nos lo merecemos”, le dije, y le quité el condón. Me toma las piernas, se las pone al hombro, me agarra las nalgas y me la deja ir, así hasta el fondo, sin detenerse; solo cambiaba el ritmo, pero no se detuvo… Así un rato, hasta que me dijo: “me voy a venir”. “Todo, vente todo dentro de mí…”. Me nalgueó más fuerte que en otras ocasiones mientras se empezaba a venir; fue muy abundante e igual de rico… Se salía y veía que aún escurría leche: “métela, déjala dentro hasta que acabes…”.
Dicho lo anterior, llegamos a un vapor a las afueras de Zacatecas. Se veía un lugar tranquilo, sin mucha acción. En los vestidores nos dieron una “toalla”, nada más; llevaba cada quien su mochilita con jabón, shampoo y rastrillo. Entramos a la parte de regaderas y una zona de masaje; se veía buena, aunque nunca la probé. Pasamos a una sala pequeña y ahí había unas seis personas, todos sentados, nada más disfrutando el vapor. Chuy me decía “espera”… le gustaba ver que me buscaran. Al principio yo no los pelaba, pero su mirada era de “déjate, déjame verte”… y yo, “ok, va”.
En eso, un cuate más joven (yo tenía poco más de 32 años) se acerca sin dejar de verme y se acerca más para acariciarme el pecho; me recorre hasta las piernas. Los demás se empiezan a masturbar… Este amigo me desata la “toalla” y, la verdad, sin entender por qué, estaba yo muy excitado. Baja sin quitarme la mirada, esperando que no lo detuviera; me la empezó a mamar tan rico: suave, pero profundo. Y debo mencionar que no soy muy dotado; fue delicioso sentir cómo me acariciaba con su lengua mientras me mamaba, algo que aprendí. En eso llega Chuy, le pide espacio y me la empieza a mamar él. El cuate se acerca, lo jalo y se la empiezo yo a mamar.
Después de un rato le digo a Chuy: “me voy a venir…”. “Ajá, sí, vente…”. El amigo también: “oye, ¿puedo venirme en tu pecho?”. “Sí, claro”. Después de unas empujadas en mi boca se sale y se masturba hasta venirse; lo hicimos casi al mismo tiempo. Su primera tirada me dio en la cara y se pega a mí, apretando su verga en mi pecho sin dejar de moverse. Chuy me recibió completo en la boca… acabaron los dos. El amigo nos da las gracias y se va… nosotros nos quedamos ahí a recuperar el aliento.
En eso, ahora viene lo bueno… para mí, claro, me dice Chuy. Nos pasamos a otra sala, un tanto más chica, con más vapor… que aunque se veía menos en el área, sí se notaba algo más que siluetas. Él se sienta justo frente a un par de cuates, se quita la “toalla” y que se la veo parada. “Uy, qué rico”, dije… Puse su “toalla” y la mía en el piso, de espaldas a ellos; me hincó y empiezo a mamársela a Chuy. Era una sensación tan excitante el saber que nos veían… no sabía si ellos participarían, no me importaba; solo quería que nos vieran. Así lo mamé un buen rato. Él se agachaba y me daba un par de nalgadas que, por supuesto, me excitaban. Los dos gemíamos mucho y notamos que los otros cuates empezaban a hacer lo suyo.
En eso me levantó y me voltea Chuy, de nalgas a él; me jala, me acomoda y me abre las nalgas… uff, adentro. Lento, muy lento, hasta estar todo al fondo. Empecé a brincar suave y, curioso, medio lograba ver a los demás; sí notaba lo que hacían, y vi a unos besándose, y yo quería lo mismo: coger y besar. Como ninguno se acercaba, me levanto, me volteo, pongo las “toallas” a los lados y me monto de frente a Chuy. “Así, así cógeme, así quiero”, le dije… “sentirte dentro mientras puedo comerte a besos…”. Y así, casi abrazados, a momentos besándonos mientras me cachondeaba las nalgas y también mis nalgadotas, pero sin dejar de movernos; los dos, o yo solo, o él… siempre gozando ese entrar y salir de su verga, que por cierto era proporcionalmente más larga que gruesa, y eso me encantaba. Llegaba a fondo sin problema, pero sí me dejaba sentir lo que entraba entre mis nalgas.
“Ellos ya se están viniendo, ¿los oyes?”… “No, la verdad no”, y eso que pensé que vendrían esto en un respiro… “¿te quieres venir?”, pregunté. Y él me responde: “¿quieres?”. “Sí, ya no aguanto mucho esta posición, pero no quiero que la saques… hazme venir… sabes cómo hacerme”, le dije… (cachondearme más las nalgas, nalguearme mientras te cabalgo). Y así nos fuimos directo al orgasmo los dos, al mismo tiempo; curiosamente nos venimos los dos, él mucho más que yo, jejeje… “no la saques, déjamela adentro, quiero hasta la última gota de leche”. Y es que mi orgasmo fue más fuerte que el de la mamada que me había dado rato antes… Cuando ya se nos bajó a los dos y él se salió, sentí ese escurrir que me encantaba.
Nos acostamos en la banca… los amigos se quedaron y otros que llegaron estaban masturbándose… Al fin nos salimos. Pasamos a otra salita; me dijo: “ven aquí, un rato antes de la regadera”. Nos quedamos ahí y a ratos nos besábamos, nos acariciábamos, y a él se le empezaba a parar; una leve chupadita nada más…
Ya en las regaderas, otro cuate que se acercó me dijo: “oye, qué rico estás, me encantaría que nos viéramos y me dejes tenerte, así como te comiste a tu amorcito”. Se acerca, me abraza y me agarra las nalgas, fajoteándome tan rico… y que se me empieza a parar. Se da cuenta él y también se le para. Yo lo masturbé y se la mamé, y así hasta venirse; me había pedido venirse sobre mis nalgas… qué rico se siente eso. Termina de venirse, me cachondea las nalgas, embarrando su leche en ellas… uff, rrricooo. Me da una nalgada y dice: “ojalá nos volvamos a ver”; un beso y se va… Chuy solo nos veía con una cara de perverso, disfrutando tanto…
Y pues ya bañados y de salida del lugar me dijo: “¿qué tal, te gustó? ¿Querrías que alguien más te cogiera? ¿Me dejarías ver?”. “Aquí está complicado por el condón y el vapor, no es fácil… Sin condón, no, nadie más… sería increíble, sí, y sabes que tengo la fantasía de que tú y alguien —uno o dos más— se vengan dentro de mí, pero aquí, sin conocer a nadie más… alguien más sin condón, no…”. Esto entre besos y agarrones de nalga… y así, mi primera vaporeada.
1 Comentario
Anónimo
abril 7, 2026 a las 1:19 amPuta, eso está bien caliente…