Sexo con mi primo
Esto sucedió un tiempo atrás. Me presento brevemente: me llamo Flavio, soy de la Séptima Región de Chile y actualmente tengo 19 años.
Todo comenzó un día de verano, en febrero. Era una fiesta típica familiar de campo, donde se junta mucha familia: primos, tíos… Llegó la noche y en la casa de mis abuelos no cabíamos todos para dormir. Mi primo, que ya en ese entonces vivía con su esposa e hijo de mi misma edad, me invitó a dormir a su casa. Yo, obvio, acepté, ya que nos llevábamos súper bien con Luchito, que es el hombre en cuestión, jajaja.
Ya se hizo de noche y yo y Luchito nos fuimos a acostar al segundo piso en una cama de dos plazas, mientras mi primo mayor con su esposa dormían en el primer piso.
Ya eran como las 2 de la mañana cuando siento que Luchito me empieza a tocar el poto bajo el boxer, y comienzo a tener una sensación de nervio y calentura que me hacía tiritar. Era la primera vez que sentía algo así, y la primera vez que tenía algo con un hombre y con alguien sexualmente. Me hice el dormido y él continuó tocándome cada vez más ardiente; me frotaba los testículos y mi pene comenzó a crecer cada vez más. Sentí como me humedecía el culo con saliva y comenzó a empujar su pene contra mi *. Como era la primera vez que yo hacía algo, estaba aterrado por dentro, pero la calentura era más, así que lo dejé seguir intentando y me quedé en silencio, entre tantas ganas que sentía.
Como él también era inexperto y yo ya no podía seguir aguantando las ganas, me volví y bajé entre las sábanas a chuparle el pene. Era algo increíble, su sabor, entre salado, orina y mucho placer. Se quejaba entre las sábanas, aguantando sus gemidos para no despertar a sus papás. No era capaz de decir ni una sola palabra; solo sus gemidos me hacían ponerme más hot. Yo, con la calentura a full, decidí subirme arriba de él de espaldas. Sentí cómo entraba y me destrozaba mi *. El dolor era algo insoportable. Paré un poco por el dolor, pero poco a poco lo fui disfrutando más y más.
Estuvimos así hasta que no aguantó más y se vino dentro de mí, ya que no teníamos condones ni nada entremedio.
Cuando terminamos, tuve una sensación de culpa por lo que había pasado, pero ninguno dijo nada. Me limpié con las sábanas, ya que si bajaba al baño mi primo despertaría, pues cuando vimos la hora ya eran las 5:00 y mi primo se levantaba a las 6 para ir a trabajar al campo.
Espero no haberlos aburrido, pero se vienen más experiencias con Luchito.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!