Un despertar feliz

Buenas, mis lectores. Les traigo la segunda parte de lo que pasó con Tomás, el chico de la fiesta.
Esto pasó hace unas horas, por la mañana. Él llegó con su mamá, ya que, como saben, ellas son amigas. Yo estaba bien dormido en mi habitación y no me acordaba de que había dejado la puerta entreabierta, cuando me despiertan unos ruidos de pasos. Me despierto rápidamente y, entre dormido, medio veo a Tomás entrando cuidadosamente. Al verlo me asusté todo, jsjsj, porque no sabía por qué estaba aquí, y además que mi carita no me ayudaba en nada, no estaba al 100%.
Al ver que lo vi, me saludó apenado. Me dijo que había llegado con su mamá a dejar unas cosas para ella y le había pedido permiso para venir a despertarme. Pero en mi mente sabía para dónde iba todo este drama de llegar a despertarme, jsjsj. Así que le seguí el juego. Nos quedamos hablando de todo, pero le encantó mi habitación, mis cosas, hasta que llegó el punto en que me recordó lo que habíamos hecho en la fiesta.
Noté que la tenía algo parada sobre su pantalón; se tocaba disimuladamente, hasta que me levanté de la cama y lo besé sin pensar nada. Nos besamos bien rico. Me tocó todo mi culito, hasta quitarme la pijama y meterme, poco a poco, sus dedos dentro de mí. Quiero decir que no podía dejar de besarlo, porque sus besos eran tan ricos que estaba bien enculado. En ese momento ni me acordaba de que estaban nuestras mamás abajo.
Hasta llegar al punto donde me dice: «¿Te la meto así a pelo?». ¡Ahh! Lo pensé, pero del morbo le dije que sí. Me puse de perrito en mi cama, me quitó un poco la pijama hasta cuando siento su pene acariciando mis nalguitas con un poco de su semen, mientras me la metía poco a poco con cuidado, hasta llegar toda dentro de mí.
Comenzó a meterla y sacarla una tras otra, hasta escuchar el sonido de la felicidad (ustedes saben cuál, jaja). Mientras yo gemía silenciosamente, él me tapaba con sus manos, me decía que era solo de él y que siempre seré su depósito de leche (qué lo tengo bien claro, jsjsj).
Estábamos bien hasta escuchar a su mamá llamarlo. Corrimos y nos vestimos rápido para salir. Antes de irse, me dijo que esto no se quedaba así, me dio otro beso y se marchó. Yo quedé con el culito bien adolorido, pero feliz. Fue el mejor regalo de Navidad que me pudo regalar Tomás.
Síganme si quieren tercera parte o todo lo que haré con Tomás. (X: Emavale_oficial)
¡Ahh, y feliz Navidad! <3
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