Viendo «Así somos» hot
Esta es la continuación de una de las tantas ocasiones que tuvimos sexo con el pololo del hermano de mi amigo. La vez pasada conté cómo se dio y pasó todo en su auto; en esta ocasión fue algo más preparado.
Resulta que, chateando ese día con él, quedé solo en mi casa durante dos días, entonces lo invité. Yo tenía todo: yerba, chelitas… Y en la noche, tipo 9, se fueron mis viejos de casa y le escribí que si quería fumar. Me dice que estaba cerca y que pasaría. En eso, llega en 5 minutos y andaba en su auto. Que apenas acordarme lo que sucedió me hacía dilatarme entero el culito.
Abro la puerta de la casa y se baja: él flaquito, alto, pelito canoso y esos pantalones hippies de tela donde se le marcaba todo. Me ponía más caliente. Se acercó, le abro la reja y le digo que pase, que estoy solo. Me dice: «¿En serio? Ah, qué rico, nos podemos relajar mejor». Entró, y esas palabras me calentaron mucho.
Pasamos a mi pieza, donde nos ponemos cómodos. Se sentó en el sillón que tenía y yo en mi cama, donde prendo la tele. Estaban dando Así Somos en la Red, y en esos tiempos salían buenas perras culonas y tetonas. Y ese capítulo, ese día, estaban en calzones y sin nada arriba, y Salfate empezaba a y tocarlas («¡Cuántas se habrá culiado ese pelado!»). En fin…
Nos empezamos a poner más cómodos y él se saca el pene de una y se empieza a pajear. Lo miro como un minuto entero, cómo corría el forro hacia arriba y abajo, y sonaba su líquido seminal. No aguanté y le dije que se parara y se pusiera enfrente mío. A todo esto, él tenía unos 36 y yo 18… ¡Rico madurito!
La cosa es que lo pajeo y se lo lamo mucho. Se le agranda cada vez más la cabeza y se la chupo de una. Quedó loco, y yo también me calenté mucho. Estábamos solos, sonaba como sopapo chupándosela, hasta que me dice que si me puedo poner afeminado. Le digo que sí, y ponemos porno de chupadas con acabas y culonas latinas, y saco una lencería que tengo y me la coloco.
Él se sacó todo; se veía rico con el pico duro, y el flaquito desnutrido… era puro pico. Hasta que me pone contra la pared, me abre las nalgas y me la empieza a empujar lento, y me la mete en corto y duro. Estaba tan rico… Sentí cuando acabó: la empujó hasta el fondo y no se movió de ahí, y empezó a chorrear semen caliente en todo mi hoyito. Me hizo venirme también, manchando la pared.
Después empezamos a imitar lo que hacían los actores porno: yo era la mujer y él el hombre. Ella se lo chupaba, y yo hacía lo mismo; ella hacía sentones, yo también lo hacía; a ella le acababan en la cara, a mí igual, me lo tiró todo en su segunda eyaculada.
Y así seguimos varios meses y años después. Esta fue una de las mejores culiadas que me dio, y faltan más.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!