Primera vez con el enemigo – Parte 3
La verdad esa vista me sorprendió un poco (pero así en serio, qué harían ustedes? Digo estar peleando con alguien que minutos antes decía y juraba que no era gay y ahora dando culo para salirse de un problema pienso de manera desesperada).
-Puedo saber qué estás haciendo? – dije con un dejo de duda en la voz.
-Ya te dije, te dejo jugar conmigo, pero no mencionas nada – dijo descaradamente.
-Pensé que habías dicho que tú no eras gay.
-No lo soy, pero si con esto puedo hacer que no menciones nada, creo que puedo sacrificarme.
-Viejo estás bien? Lo digo en serio, hace poco jurabas que no eras gay y ahora te ofreces así de fácil? No tienes algún problema mental?
-No lo soy, pero todos en el curso saben…
-Que yo soy gay? Literariamente tengo chica y muchos lo saben – dije cansado.
-Pero no tuviste problema de hacerlo conmigo cuando estaba borracho.
-Cuando alguien está caliente cualquier agujero es un buen lugar donde ponerla y además, crees que no me dí cuenta?
-Que cosa? – preguntó mi bully algo asustado.
-Como ya dije eres un closetero, dices que no eres gay, pero te pillé viendo porno gay el primer día que nos castigaron.
-Cómo?…
-Cómo lo sé?, fácil, la próxima ponte unos audífonos si quieres pajearte en un cuarto compartido.
Mu bully se sentó desnudo en el borde de mi cama reflexionando un poco qué responder o incluso buscando alguna salida del apuro.
-No quieres que diga nada? – pregunté – y no me refiero a que tuvimos sexo, si no a la mala convivencia que claramente tuvimos desde el primer día y que terminó estallando el día de hoy.
Mi bully se me quedó viendo sin hablar, queriendo que un milagro ocurra, sabía que tenía un largo historial conmigo pisándole los zapatos y que en ese momento yo dominaba la conversación.
-Bueno – respondí a mi pregunta – eso es muy fácil, quiero que seas totalmente sincero conmigo, quiero que me digas por qué te portas así y desde cuándo me estás echando el ojo.
Vamos a resumir esto, porque la verdad fue una ida y venida de palabras donde se abrió totalmente y lo más rescatable fue lo siguiente:
El venía de una familia tradicional de la vieja escuela, tenía dos hermanos y una hermana, pero en su familia sólo se contaban a 3 hermanos (incluído él), ya que el hijo mayor salió del closet y fue excluido totalmente por su familia, perdió el contacto con su hermano principalmente por miedo a su padre, pero él lo quería mucho; su miedo de que lo exponga ante la directora era por una advertencia que tenía por parte de su familia, el viaje era realmente caro (técnicamente 1 mes de vacaciones) y el hecho de ser expulsado de este, involucraría perder la inversión total del viaje; él era considerado la oveja negra de la familia ya que al ser el de enmedio, tenía una carga mas pesada porque tenía que superar a su hermana mayor (sólo por ser hombre) y guiar a su hermano menor; al igual que yo se fijaba en los chicos y tenía más erecciones cuando se imaginaba su cuerpo, por eso veía porno gay, ya que pese a ser popular con las chicas, una vez que estuvo a punto de tener intimidad con una de ellas, su «amigo» decidió tomar unas vacaciones y de ahí le nació una inseguridad tremenda; iba a gimnasios diciendo a sus padres que era para verse más masculino y atraer a una chica rápido, pero en realidad iba porque amaba el olor que soltaban los hombres (literalmente los gimnasios en horas pico huelen a ovo) y se sentía especial cuando chicos más musculosos le rozaban sus manos para ayudarle en el ejercicio; cuando llegué a su aula sintió algo raro conmigo, generalmente disfrutaba más del tipo muscle, pero su cerebro tuvo un corto circuito al verme, alguien más bajo que él, delgado, sin gracia, así que buscó la manera de estar conmigo, pero sus inseguridades le ganaron y no pudo entablar una amistad correcta conmigo, en su lugar comenzó el acoso.
Sin darnos cuenta una charla que pensamos que duraría pocos minutos hizo que todo anochezca velozmente, ambos con hambre queríamos ir a cenar algo, pero le estuve.
-Espera un momento – entonces el viernes cuando te recogí, estabas sobrio? O fue la borrachera la que te hizo juguetear conmigo.
Su cara se sonrojó totalmente.
-La verdad es que la ducha que me diste me ayudó a reaccionar un poco, pero creí que era un sueño porque nunca me imaginé que tú me seguirías el juego estando despierto.
-Entonces como pregunta final, eres o no eres gay?
-No lo sé – respondió sin dudar – o sea tengo que responder con mi padre, pero internamente me gustas… digo me gustan…
-No te apenes, y dime, quieres tener sexo por chantaje? O porque te gustó lo que hicimos.
-La verdad es que me gustó, pero me ganó el miedo que mi padre se entere de lo que hacía su hijo a escondidas.
-Bueno, en ese caso acepto tu chantaje.
-Qué?
-Acepto tener sexo contigo, pero espero que cumplas todo lo que te diré, está bien?
Mi bully movió su cabeza en aprobación frenéticamente.
-Y bien, qué haremos primero? – preguntó feliz.
-No quieres ir a comer algo primero?
-La verdad tengo hambre, pero creo que estaré bien, podemos empezar por favor?
-Ok, ok, no te impacientes, quieres seguir siendo el que recibe? Porque yo no pienso tener tu verga dentro de mí.
-Te acuerdas lo que te dije de la chica? Que no se me paró? La verdad es que tenía miedo el día que lo hicimos, pero cuando me la metiste, mi pene estuvo totalmente parado, así que estoy bien recibiendo.
-Está bien, si así lo deseas, entonces primero quítame mi ropa.
Bueno, pensé que sería más erótico el pedir eso, pero literal fue como si una niña desnudara a su Barbie, con su diferencia de tamaño fue rápido, además que a mí me encanta usar ropa holgada cosa que facilitó su trabajo. Una vez que ambos estábamos desnudos lo empujé a mi cama y comencé con el repertorio que hacía con las chicas, porque honestamente no sabía qué hacer con un hombre y los encuentros previos fue simplemente meterla (con mucha dificultad) y jugar al mete saca, pero esta vez quería hacer algo especial.
Me subí encima de él e inmovilice sus manos sujetándolo a duras penas mientras lamía su cuello, él se resistía y repetía que no quería eso, que besos no y peor aún chupetes, pero no oponía mucha resistencia, así que yo seguí con mi trabajo; le tomé del cabello y lo jale hacia mi boca dándole un beso rudo, metí mi lengua a su boca, pero pese que al inicio el no imitaba eso, terminó cediendo dándonos un beso mutuo muy apasionado. Me salí de su boca y baje con mi lengua poco a poco por sus pezones, su pecho duro y algo marcado por el ejercicio fue un deleite, parecían las tetas de una mujer, pero con la diferencia que eran más firmes y sin poder resistirme comencé a lamer todo, mordisqueaba sus aureolas y sus quejidos me prendían cada vez más, no entendía qué pasaba en ese momento, pero sus expresiones me hicieron recuerdo a una mujer y dije para mis interiores, debo seguir con mi rutina.
Continué por unos 5 minutos con sus pechos cuando sentí algo duro entre mis nalgas, me dí la vuelta y ví su verga totalmente dura.
-Te gusta esto? – pregunté pícaramente mientras lamía su pezón izquierdo y pellizcaba el derecho.
Su respuesta fueron simples gemidos y movimientos de cadera, me detuve con eso, bajé un poco hacia su estómago y comencé a meter mi lengua dentro, jugando con su pubis e ingle mientras tentaba su verga, entonces le dije:
-Perdona si no soy bueno en esto, pero es mi primera vez.
Él quería preguntar a qué me refería, pero un arqueo en su espalda fue suficiente para responder sus dudas, me metí su verga de unos 13 a 15 centímetros, gorda, casi en su mayoría blanca con mucho vello dentro de mi boca, jugué con su glande (la punta) por mucho tiempo (o al menos eso pareció), metía mi lengua dentro de su prepucio y cuando hacía eso él enloquecía cada vez un poco más, el sabor salado de su precum y el olor a sexo de la noche pasada hacía que no quiera soltar su verga, Dios si por mí hubiese sido, me habría comido esa verga toda la noche.
Cuando comencé a cansarme me la saqué de la boca y su expresión entre excitación y cansancio no tenía precio. Tomé mi verga semi parada y me pajee un poco para que se terminara de parar.
-Bien, es tu turno – le dije acercando mi verga a su cara.
Él estaba echado respirando algo agitado por todo el juego previo y se sorprendió cuando le acerqué mi verga.
-Es algo más grande de lo que me esperaba – me dijo – antes podría medirlo?
Me pareció rara la petición, pero acepté, tomó su celular y con una aplicación tomó medidas aproximadas.
-No me jodas, son 18 cm.?
-Ni idea, nunca me la medí.
-Pero qué pasó si desde que te saqué los pantalones parecía incluso más pequeña que la mía.
Años más tarde me enteré de los dos tipos de verga y que yo soy de los del team sangre y mi bully era team carne, pero bueno, retomemos la historia.
Le quité su celular y le hice movimientos invitando a que se la meta en la boca, él con algo de miedo empezó a jugar un poco masturbándome con su mano, pero lo detuve en seco.
-Con la boca.
Poco a poco se la metió haciendo sonidos de arcadas y saliéndose al poco rato que lograba un avance, no sé si yo hice lo mismo, pero ocasionalmente me pellizcaba con sus dientes sin darse cuenta y me acordé de la primera mamada que me hizo y le solté de forma irónica:
-De ebrio eras el amo y señor de las mamadas.
Y no lo decía por molestar, literalmente cuando me la chupó estando tomado no tenía los problemas que ahora presentaba, pero hizo lo mejor que pudo.
Una vez sentí que me quería orinar le aparté la boca y le dije que cambiemos de pose, porque estaba cerca de acabar, así que le pedí que se eche boca abajo mostrándome su delicioso culito y nuevamente usando el catálogo de complacer a una mujer me dije: «Hey si a una chica le tienes que lamer para que se moje un poco, diría que pasa lo mismo con un chico», así que con mis manos separé sus glúteos y metí mi lengua en su delicioso agujerito rosa.
-Q.q.q.qué e.e.e.est.t.tás ha.ha.haciendo? – preguntó con su voz entrecortada con mezclas de gemidos.
Yo no pude responder porque fue una de las cosas más exitantes que viví, nunca imaginé a un hombre haciendo esos ruidos y por cada gemido que soltaba, mi verga se endurecía cada vez más, sentía que explotaría sólo por escuchar eso en cualquier momento, pero no me importó, es más seguí con el beso negro (luego descubrí ese nombre) y comencé a pajear la verga de mi bully como si ordeñara a una vaca, su verga comenzó a botar un montón de precum y ahí me detuve.
-Espera, te acabas de correr? – pregunté levantando mi mano con todo el precum que le ordené.
-No es semen – me respondió agitado – no sé qué será, pero estaba a punto de correrme.
Me puse a oler un poco del precum porque juraba que era su leche, pero si él decía que no lo era, entonces tenía que darle el beneficio de la duda, pero se me ocurrió algo, meter esa «leche» dentro de él. Comencé a meter un dedo por su anito que ya estaba algo dilatado y rosado por todo el tiempo que estuve metiendo mi lengua e increíblemente entró con facilidad, comencé a meter y sacar mi dedo con facilidad y en eso se me ocurrió meter otro, increíblemente los dos dedos entraron fácil, pero el meter y sacar ya no estaba tan sencillo, su culito apretaba cada vez más, y cuando estaba a punto de sacar mis dedos sentí algo suave dentro de su culo, al rozar un poco un gemido extremadamente fuerte salió por su boca, por lo que con la mano que estaba suelta me apresuré a cerrar su boca para evitar que nos escuchen.
Me dió curiosidad y comencé a atacar ese punto con mis dedos; los gemidos poco a poco se estaban transformando en gritos de placer y cuando sentí que estaba empezando a apretar más duro me detuve.
-Por favor sigue – me rogó – ya estaba a punto de correrme, se sintió delicioso.
Y no mentía, mire debajo de su estómago a mi cama y un mar de precum estaba formándose como si se hubiera orinado, pero el olor era más parecido al cloro que a la orina, por lo que acercándome a su oreja le susurré.
-Creo que tú culito ya está listo para tener un hijo.
Lo sé, qué pésimo chiste, pero cuando andas caliente se te sale cualquier pendejada, entonces procedí a morder el pabellón de su oreja lamiendo su interior de rato en rato mientras que con una mano pellizcaba sus pezones, la otra tomaba un poco de su precum y lo llevaba a su culito, mi bully ya no entendía que estaba pasando, sólo sabía que no quería parar.
Cuando me cercioré que su culito ya estaba goteando de toda esa leche que le puse, entonces me puse un poco más a mi verga, nuevamente me acerqué a su oído y mordiendo otra vez su pabellón, comencé a meterla lentamente, no sé si fue por todo el precum que usé para lubricar su culito, pero está vez fue más suave y fácil el meterla. Yo ya no cabía de placer, mi verga hinchada y totalmente parada fue entrando haciéndose campo por sus paredes internas, su calor era embriagante, la forma en que apretaba (creo que sin darse cuenta) era hipnótico y mis caderas reaccionaban por su cuenta. La excitación nos ganó y sus brazos cedieron haciendo que toda la fuerza que ejercía para mantener su posición de perrito se vaya al tacho, cuando su cuerpo cayó al colchón, mi cuerpo lo siguió como si tuviera un imán, joder ahí sentí la verdadera gloria, antes sentía que faltaba que entre parte de mi verga, pero ahora notaba fácilmente que estaba toda adentro.
-S.s.s.sácala por f.f.f.fav.v.v.or – me rogó – me siento raro.
Yo hice oídos sordos y obligando a que se mantenga en esa pose comencé a meter y sacar casi en su totalidad mi verga, cada que estaba por terminar de salir mi verga la metía de golpe nuevamente, haciendo que su cuerpo tiemble, pero haciendo algo que me encantaba, esa sensación de querer acabar de un rato a otro, y en una de esas mis travesuras, descubrí algo, el punto suave que sentí con mis dedos, y cuando pasé con mi verga por ahí, el grito combinado de gemidos volvió a salir, logré tapar su boca a tiempo.
Pero ahora tenía una misión, torturar a mi bully, entonces, me puse a focalizar ese punto, literalmente sus ojos se salieron de órbita por el placer y mi pene por las cosquillas que sentía, quería eyacular, pero él fue más rápido, su cuerpo empezó a temblar y su culito parecía que quería romper mi verga por la presión que empezó a hacer. Dios qué delicia se sintió eso, él estaba a punto de volver a caerse boca abajo en el colchón, pero yo le cambié de dirección a su caída ya que había visto algo interesante, saqué mi verga de su culito y lo acomodé boca arriba para que descanse un poco y me fui por el tesoro que había visto, una gran gota de leche ubicada debajo de donde su verga estaba meciendose anteriormente, la tomé con mi boca y el sabor era algo amargo, pero con un tono medio dulce, no me la tragué, pero.
-Qué haces? – me preguntó tratando de recuperar la respiración.
Fue entonces que tomé su cabeza y le obligué a besarme nuevamente, solo que está vez mi lengua entró junto a su propia leche a su boca.
-Traga tu leche – le ordené.
Él lo hizo si dudar y yo acaricié su cabeza como si de un perrito se tratara.
-Listo para el round 2? – pregunté.
-Round 2?, espera acabaste tú?
-No, es por eso que quiero volver a follar tu culito.
-Dame un respiro por faaaaaa…
La frase fue interrumpida porque aprovechando la posición en la que le puse para el beso blanco (piernas al hombro), metí mi verga de golpe, él casi llorando me suplicaba que le dé un descanso y que pare, pero el destino tenía algo más planeado, su salvador apareció de la nada; unos golpes en la puerta hicieron que nuestro encuentro sea pausado.
3 Comentarios
Anónimo
abril 12, 2026 a las 2:49 amDios pero que delicia este serie 🥵🥵🥵
Torturando a tu bully, eso es justicia poetica y de la forma que lo hacia para qie se sintiera que ya no tiene control.
Por favor quiero la otra parte ya que al parecer se interrumpió por tocar a la puerta.
Anónimo
abril 12, 2026 a las 12:38 pmYa quiero seguir leyendo esta historia
Anónimo
abril 14, 2026 a las 1:56 am😍😍😍😍😍😍