Marne, 1 de 3 visitas

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Marne, mi 1ra de 3

Conocí ese lugar por un amigo que contacté en un grupo de chat…

Al llegar, fuimos recibidos por el propietario del lugar. Era un departamento muy elegante, por cierto. Cuando me presenta, me dice: “Bienvenido, siéntete…” (me da un beso en la boca) “…en casa. Y bueno, te cuento, aquí la idea es pasártela a toda madre y a gusto; se respeta el no y sin problema… espero te guste, la pases chingón, mejor aún que regreses…”.

Mientras nos acompañaba hacia lo que en algún momento fuera un tipo antro, él me iba literal fajoteando las nalgas, jajaja (rico, me gusta mucho).

Al entrar, me presenta a Abraham: “Mira, guapo, es su primera visita con nosotros”. Abraham es un tipo bastante alto y no mal parecido. Me saluda igualmente de beso y comenta: “Como es tu primera vez aquí, debo darte la bienvenida y el tour para que conozcas cada rincón del lugar y así elijas en qué parte te quieres divertir”.

Conocí el cuarto oscuro, la sala de lectura, el cuarto rojo y la piedra de los sacrificios… “Puedes quedarte en calzones o andar totalmente cueros, como mejor te sientas”. Me dio una bolsa para dejar ahí mis pertenencias; tenían unos lockers sin puerta, pero me aseguró que todo era seguro, pues estábamos entre caballeros y, mejor aún, entre amigos.

Preferí quedarme en calzones y con mis tenis puestos… Después me dijo: “Tienes una bebida de cortesía, ¿qué se te antoja?”. Pedí solo Coca-Cola.

Después nos sentamos y empezamos a platicar de cómo había llegado, mientras me acariciaba y me daba más besos… Cuando en eso se levanta y dice: “Ya me dio calor”, y se quita el short… No, no, no, en la madre, pensé: “Con esa verga me va a matar”.

Se sienta y me dice: “¿Quieres?”. Yo solo me hinqué frente al sillón y empecé a mamársela… A ratos le decía: “Si me quieres coger, me vas a dejar como brocheta…”, y él respondía: “Con esas nalgas, apenas mi verga te llena”.

Cuando empecé a sentir que me fajaban en las nalgas y, después de una rica manoseada y un par de nalgadas, me bajaron los calzones. Me dieron un par de nalgadas más, no fuertes, pero muy ricas…

En eso se sienta José Luis a un lado de Abraham, muy bien dotado también… y sin pensarlo mucho tomé las dos vergas, una con cada mano, e iba cambiando al irlas mamando…

Cuando volteo, mi amigo —el que me llevó— se estaba yendo, dejándome ahí… Un par de minutos me quedé un tanto nervioso, pero decidí continuar…

Seguí mamando ese par de vergas… Llegué a sentir algunas manos nalguearme y cachondearme… era muy rico eso…

En eso Abraham se levanta y me pone en cuatro sobre la piedra de los sacrificios. Mientras se pone el condón, José Luis me llena el culo de lubricante con los dedos, metiéndolos y sacándolos; yo se la seguía mamando, pues estaba a un lado de la piedra.

Yo sigo mamándolo y Abraham se coloca detrás de mí, acariciándome las nalgas y pasándome su verga entre ellas. Se la tomé con una mano y me la puse en mi culo, y él empieza a empujar… y wow, sí me ardió eso, y le pedí que más despacio.

Sigue, pero despacio. José Luis me daba nalgadas mientras… Debo reconocer que Abraham me fue cogiendo delicioso; casi inmediatamente dejó de doler y arder… Se movía tan suave, pero profundo a la vez… hasta que sentí —y no creí que fuera a entrar toda— ese golpeteo de sus huevos con los míos.

Con una mano busqué tocar y, ciertamente, sí estaba totalmente ensartado por esa verga… Así estuve un buen rato…

Después pedí cambiar de posición y me recosté casi de lado, con una pierna doblada, abriéndola… y Abraham vuelve a metérmela. Agarrado de una de mis nalgas, me la apretaba y jalaba hacia él, y yo seguía mamándosela a José Luis…

En eso Abraham se sale y yo: “Noooo, no te salgas”. Se quita el condón y me asusté: “No, sin condón no”. Y me dijo: “Lo sé, pero ya no puedo más”, y siguió masturbándose para venirse sobre mis nalgas… y wow, qué rica sensación…

Con una venida así de abundante, espalda y nalgas me bañó. Yo, con una mano, empecé a embarrarme esa cálida leche que escurría por mis nalgas, que deseaban más verga…

José Luis solo me dice: “Voy yo”. Me pone boca arriba, con mis piernas al hombro… Se acomoda y me la deja ir en tres arremetidas hasta el fondo. Ya dentro, se detiene un momento, se agacha y empieza a besarme muy rico.

Volteé y veo alrededor más gente viéndonos y masturbándose, pero sin participar con nosotros. Eso me calentó más…

Mientras me sigue besando y me cachondea las nalgas —muy poco, por cierto— vuelve a moverse más, entrando y saliendo; a ratos lento y profundo, y en momentos dos que tres arremetidas. Mis nalgas rebotaban tan rico…

Empiezo a masturbarme y le pedí: “Ya vente, ya no aguanto mucho”.
“Ok, aguántame un poquito más”.

Se agarra de mis tobillos y me abre más las piernas, dándome unas arremetidas deliciosas, con un poco de dolor, pero riquísimas. Solo me ve y me dice: “Voy, ya voy”.

Sabiendo que tenía condón, le dije: “¿Quieres así dentro? ¿Traes condón?”.
“No, esta vez no, quiero bañarte también”.

Se sale y se quita el condón mientras seguía masturbándose. Empiezo a venirme yo y, justo detrás de mí, José Luis, sobre mi panza y pecho… su leche y la mía embarradas sobre mí…

Las piernas me temblaban, y mucho… Fue tan rico…

Me quedé un rato viendo a los demás masturbarse y diciéndome cosas que muchas no recuerdo o no escuché, jajajaja. La música y la pantalla distraían un poco.

Al levantarme, yendo hacia un sillón fuera del espacio de la piedra, recibí dos que tres nalgadas. Disfruté tanto esa doble bienvenida, jajaja…

Me dieron unas toallas húmedas. Me limpio, pido otra Coca; tenía mucha sed y hacía calor. Me dice Abraham: “Cortesía de la casa”.

Ya casi para irme, José Luis me dijo: “Oye, besas delicioso, coges riquísimo, ojalá nos volvamos a ver. ¿Vienes seguido?”.
“Es mi primera vez, pero seguramente volveré. ¿Y tú, vienes seguido?”
“No tanto, pero si me das tu teléfono, cuando venga te llamo y nos ponemos de acuerdo”.

Ahí le conté que no buscaba relaciones formales ni convivencias fuera de reuniones privadas como esa… Lo tomó muy bien.

Estábamos por vernos una segunda vez ahí en Marne… pero José Luis canceló… Tuvimos un par de mensajes cada par de meses; de la nada dejé de saber de él.

Yo regresé dos veces más.

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