LA VISITA DE MI HERMANO II
Hola. Voy a seguir contando algunas cosas que pasaron mientras mi hermano estuvo de visita en mi casa.
Para quienes no lo leyeron los invito a que lo hagan, por las dudas les cuento que la historia pasa por que mi querido hermano pasaba por mi casa por unos motivos laborales…y esta es la continuación:
Nos vimos recién a la noche siguiente. Comimos juntos y luego de ordenar todo nos dispusimos a tomar un café.
– Estuvo bueno lo de anoche…
– Sí. Contesté. Hacía rato que no cogíamos. Me gustó.
– A mí también me gustó. ¿Lo haces seguido?
– ¿Qué cosa?
– Eso de vestirte así y que un macho te dé por el culo y esas cosas…
– Te dije que me vestía así cuando lo hacía con Lili pero nunca probé con otro tipo. La única verga que probé es la tuya. ¿y vos?
– Tampoco. Con el único varón con que cojo sos vos. Tengo ganas de cogerme un travesti. Por eso cuando te vi vestido me calenté un montón.
– Algún día tendría que probar con un tipo. Tengo la fantasía de tener una verga en el culo y otra en la boca.
– Esta charla me está calentando. Ya la tengo dura.
– Yo también. En realidad estuve caliente todo el día. En la oficina me encerré en el baño y me hice una paja pensando en lo de anoche.
– Que bueno. En mi habitación dejé algo para vos. Ponételo; yo mientras termino de ver la peli que no vi ayer.
– Dale.
Fui hasta su cuarto y vi sobre la cama unas bolsas de tienda supuse que eran esas, las tomé y me dirigí a mi habitación, en las bolsas encontré todo un conjunto de lencería que incluía tanga hilo dental, medias de red, corpiño de puntillas y portaligas todo en color rojo.
Me vestí con todo eso y me maquillé. Cuando estuve lista volví al living. El estaba ahí sentado en el sillón, pude ver el bulto que se le formaba debajo del pantalón, tal como había dicho seguía mirando la peli de travestis.
Me acerqué con un andar muy putita. El me miró y me pidió que me diera vuelta. Así lo hice.
– Me encanta ese culito. dijo
– Sí papi? A mi también gracias a el he gozado mucho. Pero ahora es todo tuyo … todo para vos…
– Ya sé…
Se acercó a mí por detrás, me hizo sentir la dureza de su pija, apoyándose en mi cola, mientras me lamia el cuello y lo mordía suavemente. Sus manos apretaron primero mis tetas y luego bajaron por mi vientre hasta llegar a mi pija que estaba durísima y ya chorreaba. Me la apretó fuerte.
Su boca y su lengua fueron bajando por mi espalda hasta llegar a la puerta de ese agujerito que tanto placer nos da a ambos, haciendo a un lado el hilo. Me lo lamió, me lo chupó mientras seguía apretando mi verga. Sentía como esa lengua se abría paso en mi culo; de repente dejó de hacerlo. Se paró y me apoyo la punta de su verga a la entrada del culo.
– Sí. Clávame papi.
– No putita. Vení para acá.
Se sentó en el sillón, terminó de sacarse la ropa…
– Vení chupamelá.
– Ya voy. Me voy a tragar toda esa pija rica….
Me puse en cuatro patas y gateé hasta estar ente sus piernas. Ahí me esperaba esa verga que tanto me gusta tener en la boca o en el culo. Primero la lamí desde la punta hasta los huevos varias veces, después me tragué la cabecita y la chupé con fuerza un ratito hasta que la tragué toda.
Él levantó las piernas dejando su culo abierto al alcance de mi lengua. Se lo empecé a lamer.
– HHMMM.- Gemía.
– Sigo?
– Sí . chúpame rico el culo. Meteme un dedo.
Hice lo que me pidió. Le metí primero un dedo y luego otro sin dejar de chuparle la pija.
– Cogeme . dijo. Quiero que me metas esa pija tuya en el culo ahora.
Me saqué la pija de la boca, la lamí hasta llegar a los testículos y luego al orto, metí la lengua en él y lo ensalivé bien luego me acomodé hasta dejar la punta de la pija en la entrada de su agujero.
Se la empecé a meter de a poco hasta que le entró la mitad. Estaba bien lubricado por lo que entraba fácilmente. El me miraba y gemía. Entonces le metí todo el resto de un solo envión. Emitió un leve gemido como de dolor pero no se quejo. Me siguió mirando con lujuria, señal que le estaba gustando lo que le hacía. Se la dejé toda adentro por un instante y empecé a bombear. Primero despacio y después más fuerte.
– Te gusta cómo te coge tu putita?
– Sí putita dame esa verga como tu macho te la da a vos. Bien hasta el fondo del culo. Sí dale rompeme bien el culo putita.
– Sí tu putita te va a dar por el culo y te lo va a llenar de lechita.
– Seguí así. Cogeme fuerte.
Mientras seguía dándole verga por el orto le agarré la pija y lo masturbé hasta que acabó derramando la leche en mi mano y sobre su vientre. Llevé mi mano hasta mi boca y saboreé ese semen sabroso. Volví a pasar mis dedos sobre su vientre y recogí el semen que quedaba y lo acerqué a su boca para que lo pruebe. Lo hizo de buen gusto, chupó mis dedos hasta dejarlos limpios. Mientras yo seguía dándole verga en el culo hasta que no pude más y descargué toda mi leche dentro.
Me quedé quieto con la pija bien dentro de él hasta que me descargué por completo.
Cuando se la saqué el estiró su mano y recogió con los dedos la leche que salía de su orto abierto, la acercó a su cara, la olió y luego se la llevó a la boca. Se chupó los dedos mientras gemía.
Entonces me acomodé y le chupé la leche que salía de su agujerito. Estaba tan rica que el solo recordarlo me provoca una erección.
Durante su estadía, que duró aproximadamente un mes, pasaron algunas otras cosas que contaré en otra ocasión.
Ya seguiré escribiendo. Espero comentarios. (fridyfian@gmail.com)
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