Aventura en cine porno
Fue hace ya algunos años, cuando por trabajo tuve que viajar al sur, a Chillán. Era invierno, por lo cual no había mucho que hacer. Luego de terminar la pega del día, caminé hacia mi hotel, pero en el camino me topé con un cine porno. Inmediatamente se me paró el pico. Entré, saqué mi entrada y pasé primero al baño a orinar. Luego entré a la sala; había poca gente. Me senté en la última fila porque seguramente me correría una pajita para desahogarme.
Como a dos butacas de distancia había un tipo que, al mirarme, me sonrió. Como le devolví la sonrisa, se sentó a mi lado, desabrochó su marrueco, sacó su pico y comenzó a acariciarlo mientras me sonreía.
Ante esta oportunidad, hice exactamente lo mismo y además pasé mi brazo sobre sus hombros. Instintivamente, nuestras bocas se encontraron unidas por un ardiente y largo, muy largo beso, mientras nuestras lenguas se entrelazaban y exploraban nuestras respectivas bocas.
Saqué mi brazo de sus hombros y comencé a desabrochar su cinturón, su pantalón y su marrueco, para luego bajar sus pantalones y calzoncillos hasta dejarlos a media pierna. Mi amigo parecía hipnotizado y hacía exactamente lo mismo que yo. Su pico era un poco más chico que el mío, pero se veía apetitoso. Lo hice pararse frente a mí, con sus pantalones y calzoncillos a media pierna, y comencé a hacer algo que nunca antes había hecho: abrí mi boca y empecé a chupárselo, mientras con mis manos agarraba sus nalgas para que mis dedos acariciaran su hoyito.
Paré de chupárselo y me senté en mi asiento, también con mi ropa a media pierna. Saqué de mi bolsillo un condón (siempre que viajo ando con condones), me lo puse y le susurré al oído que me diera su potito. Accedió de inmediato y se sentó de espaldas a mí, mientras metía ávidamente mi pico en su culo. Comenzó a moverse, yo le acariciaba el pico mientras se movía con tal destreza que mi pico no se salía de su culito. Giró su cabeza para besarme y seguimos culiando, pero no quise acabar. Me protestó un poquito mientras le sacaba mi pico, pero cuando le puse otro condón en su pico, se sentó y yo me senté, acomodando su pico en mi potito. La experiencia fue exquisita.
De repente nos dimos cuenta de que otra pareja estaba en lo mismo. Nos miramos, nos reímos y seguimos culiando. Mi amigo me dijo que estaba por acabar, por lo que me paré para sacar su pico de mi culo. Le saqué rápidamente el condón, le dije que se parara frente a mí y comencé a chupárselo hasta que sentí la descarga de leche tibia dentro de mi boca. No me di ni cuenta cuando me lo tragué, pero fue muy rico, erótico y excitante.
Luego de sentir su descarga en mi boca, él se acomodó para chupármelo hasta que yo acabara, muy largo. Él también se tragó mi leche. Luego nos sentamos y nos fundimos en un largo y rico beso. Arreglamos nuestras ropas y seguimos viendo la película y a otras parejas que seguían culiando sin problemas.
Esto fue real. Volví un par de veces, pero solo me corrí pajas. Esa experiencia fue muy intensa y me agradaría tenerla de nuevo, ya sea en un cine o en la cama de un hotel.
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