El chacal de mi trabajo

Esto es lo más reciente que me ha pasado y comenzó en el lugar que menos lo esperaba, mi trabajo.

Empiezo por describirme soy un tipo de 30 años 1.70 güero, barbón y ojos marrones, por temas de trabajo, voy poco al gym, pero se ve un poco el ejercicio.

Hace como 3 semanas, llegué como siempre al trabajo, temprano, parecía que sería un día pesado por todo lo que tenía que hacer ese lunes.
Mi trabajo consiste en hacer exportaciones, así que hay muchos montacarguistas con quienes tengo contacto, en cada jornada ya que recibimos varias unidades para carga al día. La oficina donde me encuentro, es grande y compartida con al menos 15 personas haciendo diferentes actividades, así que es común que los montacarguistas entren a dejar documentos o recibir nuevas cargas.

Ya en contexto, ese lunes al llegar a la oficina, no había nadie aún, así que empecé a acomodar mis cosas para empezar con mis actividades, estaba algo distraído, en algún momento escuché la puerta y una voz masculina dándome los buenos días, sin voltear a vez respondí el saludo.
Unos segundos después la misma voz me preguntó ¿Sabes dónde puedo encontrar al supervisor de envíos? Es que me mandaron por mi credencial.

Fue ahí cuando presté atención y dirigí mi mirada hacia el chico, -no sé- le respondí, -pero no creo que tarde en venir, si gustas esperarlo-
Acto seguido el tipo se sentó y yo seguí en lo mío, así que me empezó a hacer plática para romper el hielo en lo que llegaba la persona que buscaba. ¿Hacen muchas cargas al día? Si, le respondí amablemente, la operación es 24/7 así que no páramos ¿Eres nuevo? Le pregunté, no te había visto antes.

Si, por eso vengo por mi credencial,

Pues bienvenido, le dije, algunas veces estaré molestandote con algunas cargas, le dije en tono de broma, por lo que hizo una sonrisa, jamás había visto unos dientes como los suyos, super alineados y más blancos de lo normal, parecía que traía diseño con carillas.
Entre platicas me dijo que se llama Isaí y tiene 33 años.

Ahí estuvimos platicando unos minutos en lo que llegó su supervisor, cuando entró a la oficina, le dije, es él a quien buscas.
Gracias, me dijo, se puso de pie y empezó a hablar con el supervisor.

Yo empecé lo mío, sin embargo, ya viendo bien al chico, es muy guapo, 1.74 moreno, un típico chacal, tiene unas facciones muy atractivas, su nariz, sus ojos y sus labios, llevaba puesta la playera del uniforme y el chaleco, pero lo que podía ver de sus brazos, se veían fuertes, no de gym, si no ese tipo de fuertes cuando llevas mucho tiempo haciendo trabajos rudos, tipo albañilería, al salir él de la oficina, se despidió de mi y se dio la vuelta para salir, ahí vi lo que más me gustó, tiene unas nalgas uff que llenan muy bien el pantalón del trabajo, supuse que jugaba fútbol o algo por el estilo, ya que como dije, no se ve un tipo de gimnasio, si no más natural. Seguí mi día, un par de horas después, vi que le tocaba trabajar en la rampa que está más cerca de la oficina, obviamente se ve todo, de la oficina hacia afuera o al revés, por las ventanas.

De pronto me distraía un poco cuando lo veía pasar en su montacargas y a veces coincidimos miradas y me saludaba, lo mismo pasaba cuando entraba a la oficina a dejar papeles o recibir nuevas cargas, que entrara a la oficina era lo que más me gustaba, ya que podía verlo mejor.
Así pasó la semana, solo miradas y saludos de lejos, la semana posterior, él estuvo en el turno de noche, así que no lo ví, hasta está semana que pasó, su turno ahora era el de la tarde, lo vi pasar cuando llegó, volteó a la oficina y fue como si me buscara para saludarme y así fue, levantó la mano e hice lo mismo.

Cabe resaltar que los lunes son días muy pesados para mí, al grado de no despegarme de la compu y salir un poco tarde, así que ese lunes solo lo ví de lejos un par de veces más, hasta aquí todo muy equis.

Al siguiente día, en martes fue lo mismo, lo vi llegar a las poco antes de las 2 pm y me saludó al llegar, ese día, tuve oportunidad de ir a revisar mis cargas así que aproveché para platicar con él sobre como le había ido la semana anterior por la noche, seguramente platicamos como unos 5 minutos, no fue mucho, poco antes de me hora de salida, surgió un problema, lo cual hizo que me quedara hora y media más, así que a eso de las 7:30 de la noche ya estaba por irme, pero antes pasé al baño a orinar, los baños principales estaban ocupados y además había unas personas esperando, así que decidí ir al otro lado de la nave, aprovechando que allá los baños siempre están libres.

Al entrar, me dirigí a los mingitorios y si se lo preguntan, si me lo encontré ahí, no le hablé, solo lo ví de espaldas e inmediatamente reconocí esas hermosas nalgas, realmente no sé cuánto tiempo llevaba el ahí, pero yo terminé de orinar y el se quedó unos segundas más. Me alcanzó en el lavamanos, ahí me saludó y me preguntó que porque tan tarde, le comenté del problema que tuve e hizo un gesto, cómo para ser solidario conmigo. Después de eso ya no dijo nada mas, solo me veía por el espejo, cómo queriendo decir algo que no se atrevía, pero tampoco se iba, era como si estuviera buscando el pretexto perfecto.

Realmente no le di mayor importancia, solo quería irme, fui al secador de manos que estaba junto a él y lo encendí, de pronto él dijo algo, que no escuché por el ruido, así que quité las manos y en lo que se apagaba el secador, se acercó a mi oído o bueno eso creí, que me diría algo, acto seguido, me pegó a la pared y comenzó a besarme, pero ese tipo de besos en los que te quieres comer a la otra persona, su mano izquierda presionaba mi cintura contra la suya, mientras que la derecha, la tenía en mi barbilla, dirigiendo mi boca a la suya. Si que sabía muy bien como usar los labios, su lengua, mordía suavemente mis labios, no sé cuánto tiempo estuvimos ahí, tal vez un minuto o tal vez 10, hasta que ambos nos dimos cuenta del entorno, alguien podía entrar en cualquier momento y vernos, así que nos detuvimos y él solo dijo, no sabes las ganas que tenía de hacer esto, yo no sabía que decir, solo quería volve a repetir, pero no era el lugar indicado.

Solo sonreí y le dije que quería más, pero en otro lugar, me dijo que si y antes de salir me pidió mi celular, marco su número y me dijo escríbeme cuando llegues a tu casa.

Unos 30 minutos después ya en casa tomé mi teléfono y había muchos mensajes de Isai disculpandose por lo que había pasado, me dió un poco de risa y le dije que todo estaba bien, que yo también quería que pasara.

En el transcurso de la semana, la relación ya era más cercana, cómo si ya nos conociéramos de toda la vida, además de que me sonrojaba cada vez que lo cachaba viéndome y luego el sonreía y me guiñaba el ojo.

Entre tantos mensajes, me invitó a salir el sábado, ya que es su día de descanso, a diferencia de mi, que descanso todo el fin de semana.
Ese sábado, me dijo que pasaría por mi, a mi casa a las 3 de la tarde. Llegada la hora, me escribió que ya estaba por llegar, así que salí a esperar, muy puntal él, llegó. Sin mentir, se veía como todo un chacalito, de esos que te mandan a terapia, llegó en su pulsar, venía vestido con sus jeans un poco holgados dejando ver si ropa interior blanca, tenis blancos y una playera de tirantes negra, que dejaba ver sus brazos bien definidos, traía un casco negro y en el brazo izquierdo, un casco blanco para mí. Yo por mi parte iba un poco más fresita, camisa de manga corta rosa, un short beige un poco apretadito y huaraches ya que hacía calor.

Me llevó a una cafetería, dónde estuvimos la horas hablando de todo, he de decir que es un chico que tiene muchos temas interesantes, además siempre me hace reír con las ocurrencias que saca.

Ya por ahí de las 8 de la noche, empezó a correr el viento, señal de que llovería, me dijo que me llevaba a casa, para que no me fuera a mojar, tomamos camino, pero, bueno, la lluvia se hizo presente ya camino a mi casa, al principio como una lluvia ligera y entre más avanzábamos más pesada se hacia, me dijo que si queria que se detuviera, pero ya estaba más que mojado, así que le dije que ni importaba.

Al llegar a casa, la lluvia no paraba y parecía que estaría así un buen rato, así que lo invité a pasar, para que se secara y le prestara algo de ropa, él aceptó y entramos, busqué toallas y le presté una, inmediatamente se quitó la camiseta que llevaba, dejando ver además de sus brazos perfectos, un torzo bien definido, nada de vellos, salvo la línea que va del ombligo a más abajo.

El deseo, me ganó, ahora fui yo quien lo besó en un arranque desenfrenado, el correspondió, pero ahora todo era más intenso, cómo si nos quisieramos devorar

Sabíamos que este comienzo nos llevaría a más, y así fue, comenzó a desabotonar mi camisa, luego mi short y solo me dejó en ropa interior, yo traía una truza negra, que combinaba muy bien con mis piernas y mis nalgas, al darse cuenta solo se me quedó viendo, se tapó la boca y me dijo, es justo cómo te imaginaba, luego me puso de espaldas a él y comenzó a besar mi cuello, con sus manos tomaba mi pecho y lo apretaba, me daba pequeñas mordidas en los hombros y en la espalda, ya sentía su erección en mis nalgas, así que decidí desabotonar su pantalón, que empezó a caer poco a poco hacia sus piernas, cómo dije, traía un boxer blanco de esos aguaditos pero que con la mojada de la lluvia, se marcaba el premio mayor.

Nuevamente me puse frente a el y lo besé, primero sus labios, su barbilla, su cuello y poco a poco iba bajando un poco más, hasta que me puse de rodillas y lo senté en el sillón, le quite sus tenis y el pantalón, verlo ahí, sentado con la verga a reventar y su mirada de deseo uff me monté sobre sus piernas y me besaba me acariciaba todo, apretaba mis nalgas y metía su mano buscando mi ano, lo masajeaba y jugaba con él, luego me metió los dedos a la boca y con mi saliva empezó a humedecerme. Unos minutos más me pidió ponerme en 4, al hacerlo empezó a bajar poco a poco mi truza al ver mis nalgas, exclamó un no mames, seguido de una nalgada y empezó a chuparme el culo, sentir sus labios y su lengua en mi boca era una cosa, pero tenerlo en mi culo, era otro nivel, sabía muy bien lo que hacía, nuca antes había tenido esas sensaciones o él realmente sabía dónde chupar.

Estuvo ahí unos minutos, pero ahora era mi turno, lo puse de pie y si, me arrodillé frente a él, bajando su boxer y buscando su verga, que cosa fue lo que encontré, saltó una apetecible verga morena, gorda con mucho precum en la cabecita, con muchos vellos rebajados, y sus huevos una delicia, no lo pensé, me la metí a la boca, era algo difícil por el grosor, pero me la comí con muchas ganas, la succionaba, masajeaba su glande entre mi lengua y el paladar y eso le facinaba, ponía sus ojos en blanco cada vez que lo hacía, tenía una de sus manos en mi nuca y con fuerza me presionaba para hundirme la verga en la garganta, con su otra mano acariciaba su pecho o de vez en cuando se mordía los dedos.
En algún momento me puse de pie y lo tomé por la verga haciendo que me siguiera hasta mi cama, lo recosté, le puse un condón, un poco de lubricante y me monté sobre él, primero lo empecé a besar nuevamente y tallaba mis nalgas en su vergota, me puso un poco más de lubricante yo y empecé a meterla en mi culo, poco a poco, no mentiré, si me dolió, me costó trabajo meterla, al tercer intento fue cuando la tolere un poco más, y la hundí más dentro de mi, me quedé un rato así, si moverme para acostumbrarme al tamaño y grosor, al moverme poco a poco, el dolor se iba y el placer me inundaba, él solo me veía, con sus manos en la cabeza, soltaba unos pequeños gemidos igual que yo.
Poco a poco aumentaba el ritmo, luego bajo sus manos y las puso en mis nalgas, me dio unas nalgadas y comenzó a moverse hasta llegar al punto donde me daba muy duro, yo estaba en el éxtasis total, sintiendolo dentro de mi, ver su cara de lujuria, sus manos duras tocandome, me mordía los pezones y me repetía que llevaba tiempo fantaseando con ese momento.

Cambió de posición de un movimiento, me recostó en la cama, puso mis piernas el rededor de su cintura y siguió dándome duro, tomaba mi barbilla con su manos, me besaba, estaba goteando sudor que caía sobre mi y eso me facinaba, ambos gemiamos, luego me puso boca abajo y de un momento a otro ya estaba yo con mi cara en el colchón y mi culito al aire y el dándome en cuatro, no podía más, lo sentía entrar y salir de mi su vergota justo en mi próstata masajeando duro y justo en el punto exacto, así que me corrí, así sin tocarme, solo sintiendo el placer, fue la eyaculada más deliciosa que he tenido, el placer que sentí me llenaba el cuerpo entero, una sensación que nacía en mi culo y se extendió en mi cuerpo.

Él al verme correrme, me dió más duro y me preguntó que si quería que siguiera, le dije que si y que me dijera cuando fuera a terminar, ya que quería hacerlo terminar en mi boca. Así fue, unos minutos más tarde me dijo que ya estaba por terminar, así que lo recosté en la cama, le saqué el condón y me puse a mamar, a hacer mi mejor trabajo, no tardó mucho, chorros caliente y espesos me llenaron la boca, la garganta, los labios yo seguía chupando y el con sus manos empujaba mi cabeza, gemia y jadeaba mientras yo mamaba y tragaba leche.
Él se levantó y me besó, limpiando el resto de su semen de mis labios.

Terminé exhausto, tembloroso y sudado, nos metimos a bañar y me dijo que ya se iría, pero le pedí que se quedara, cosa que aceptó dormimos casi toda la noche abrazados, y a la mañana siguiente, si, volvimos a follar.

Esta rutina la hemos mantenido, coger y dormir juntos ha ocurrido ya varias veces y si, si se lo preguntan, ya me comí ese hermoso culo que tiene, pero será otra historia.

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2 Comentarios

  • Anónimo agosto 23, 2026 a las 10:00 am

    Tienes que continuar con la saga de este relato jajaja

  • OrlRos4 agosto 23, 2026 a las 9:45 pm

    Bro… que espectacular. Lo tengo a punto de reventar con esta historia. Tira la segunda parte

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