Con mi subalterno scort
Tengo una jefatura en una transnacional, allí llegó a trabajar a mi cargo Jordan, un venezolano de 35 años, pelo claro, ojos verdes, delgado, deportista, tenía lindas piernas y buena cola. Destacaban sus tatuajes en los brazos. Todo normal con él, pero admito que me prendía de sobremanera. Yo soy un tipo normal de 40, ni gordo ni flaco.
Un finde en que estaba caliente me puse a mirar páginas de scort, no es algo que haga habitual, pero en mirar no hay pecado. Me llamó la atención un perfil, que tenía esos tatuajes inconfundibles, era Jordan sin duda, no mostraba la cara, pero si todo su cuerpo, ese pene largo, un culazo lampiño y estaba en unas poses que ufff. Me extrañó verlo ahí, no ganaba mal en la empresa, pero sé que tenía sus necesidades económicas por ayudar a su familia.
Me daba vergüenza contratar sus servicios, siquiera decirle algo, pero moría de ganas por follar con él.
Un día compré un chip, se lo puse a un teléfono viejo y anónimamente interactué con él. Ya que yo vivía solo se me ocurrió la idea de hacerlo ir a mi depto. No revelé mi identidad, le di indicaciones ya que el depto estaría a oscuras, que mi fantasía era no vernos las caras. Así llegó esa noche, dejé la puerta entreabierta y un poco de luz de la calle para que se pudiera mover hasta llegar a mi pieza. Ahí lo esperaba en bóxer, él entró, dijo un par de palabras, pero cuando empezó a hablar le puse el dedo en la boca, lo besé apasionadamente, recorrí su cuerpo con mi lengua, él se dejaba, hacía unos gemidos, le bajé el pantalón, me arrodillé y se lo chupé con desesperación, le lamí los cocos, besé sus piernas, lo masturbé hasta que acabó en mi boca, fue tan rico tragarme su semen. Pero yo seguía duro, lo tiré a la cama, abrí sus nalgas con mi lengua y le lamí todo el hoyo. Olía rico, estaba limpio. Lo dejé solo con calcetines y lo puse patitas al hombro, empecé a darle de a poco, porque me decía que le dolía, lo fui abriendo poco a poco, ahogué sus gritos con besos. Le di duro, en 4, luego se subió sobre mi y saltó como nadie lo había hecho, era el mejor polvo de mi vida. Acabé en su boca, no pude ver la imagen, pero en mi cabeza pensaba en su lengua saboreando mi leche.
Lo besé, quedamos abrazados, sin decir nada. Después de unos minutos fue al baño. Me acerqué y me expuse frente a él, quien quedó pálido, pero luego sonrió. Ambos acordamos guardar su secreto, con los días nos hicimos más cercanos, no mentiré, algo comenzó a pasar entre nosotros, volvió a visitarme, esta vez como amigos, pero entre copas terminamos follando nuevamente, esta vez sin precio de por medio.
Ahora somos una especie de folla amigos, a veces nos mamamos la verga en el baño de la oficina, llegamos temprano, somos los primeros, asi que aprovechamos. Me da mi leche matutina.
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