Mi relación prohibida
Yo estudiaba en la universidad, a mis 25 años vivía solo, muy pocas veces recibía visitas pero un día se dio un encuentro inesperado con lo que cambió mi rutina. Hacía más de 20 años que no veía a mi padre, debido a su abandono y ahora estaba frente a mi puerta, y ahora con intenciones de recuperar el tiempo. En realidad no era así, terminó con su anterior pareja y lo echaron a la calle y por eso me buscó. La primera vez lo rechacé pero insistió y no me quedó de otra más que intentarlo, demostrarle que era diferente a él, lo dejé pasar y de cierta manera era muy diferente al hombre que dejé de ver cuando era niño, este era más fuerte, de aspecto áspero pero gentil y tenía tatuajes en el cuerpo.
Platicamos un poco esa primera noche, luego se dio un baño y en ese momento cambió mi sentido de verlo, semidesnudo con la puerta entreabierta dejaba ver un cuerpo velludo y nada descuidado, no fornido pero si atractivo y eso me dejaba con un sentimiento de culpa por empezar a desear ese cuerpo. Los meses corrieron y aún no le decía nada a mi mamá, mi padre pronto encontró un nuevo empleo y me empezó ayudar con gastos, la convivencia no fue mala y eso me ayudó a confiar en él, parecería que el pasado se borró y de ahí nació la relación de una vida ideal de padre e hijo, pero eso fue muy poco debido a lo ocurrido en una semana de fin de semestre.
Cercanas las vacaciones de verano, yo había terminado exámenes y eso me hacía regresar más temprano de lo normal a mi casa, ante ello no me percaté que fue la misma situación para mi padre que también había salido temprano. Llegué a mi depa sin hacer mucho ruido y eso me ayudó a descubrir que él ya estaba ahí, durmiendo, tirado completamente desnudo en el sofá, yo me quedé estático, si bien estaba controlando mi deseo desde hace meses con una que otra fisgoneada u oliendo su ropa interior, esta vez me quedé casi obligado a tocar su torso desnudo y parte de su ingle, solo que mis caricias lo despertaron de inmediato y fue su sorpresa verme con mi mano muy cerca de su pene. Inmediatamente corrí a mi cuarto y cerré, pasada dos horas, volví a salir, el estaba ahí mismo, ya vestido con una pijama pero me esperaba, de ahí me sinceré diciendo que era gay y que confundí mucho la situación, pero antes de terminar me dijo que ya lo sospechaba, y notaba mucho mis miradas a la hora del baño, por eso nunca cerraba por completo. ante eso me quede confundido y es que su reacción fue tranquila pero algo me decía que ya esperaba un momento así y nunca lo había sospechado. No me resistí y me le acerqué con mucha decisión y quería averiguar lo que estaba pasando en ese momento, lo besé y él me correspondió al punto de no despegarnos más que para desvestirnos, me recostó sobre el sofá y me dijo que solo sería esa vez, me recorrió el cuerpo con su lengua y a la vez acariciaba los contornos, yo lo abrazaba, no sentía mucha culpa porque no lo conocía del todo pero que de cierta manera seguía siendo mi pariente y eso me calentaba, no se si el lo pensaba de la misma manera, nos dimos sexo oral y luego me penetró al punto que me vine solo sin necesidad de tocarme demás, la final nos quedamos mirando y seguimos besando con mucha pasión, algo comenzaba y no podía detenerme.
Al día siguiente amanecí en su cuarto, abrazándolo y eso me hizo desconocerlo ya como mi padre, él de igual manera me dejó de llamar hijo para ser solo «mi amor». Procuro ahora solo visitar a mi madre, pero mi padre me espera desnudo cuando llego, es raro porque se que hay reglas que lo prohíben pero no puedo dejar de hacerlo con él, es mutuo y sexi tener un hombre maduro que me coge cada noche, de esta manera ahora vivo desde hace 2 años y no se cuando parar, si eso es posible.
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2 Comentarios
¿dos años? ¿y recién te cuestionas si parar? yo creo que no quieres jaja, seguí en tu pedo y ya, prácticamente son novios
Muy rico tu relato, mi relación con mi padre tampoco era tan cercana o por lo menos no de padre a hijo así que en cierta parte entiendo ambas formas de verlo y está muy caliente la manera en la que vives. Te diré solamente que lo disfrutes pero en algún momento terminará. Mientras dure pásala bien.