Con mi vecino de Viña – Parte 1

Hola a todos. Me encanta leer los relatos de acá; me da un poco la noción de que uno no se equivoca cuando siente que los gays son más calientes que la cresta. Mi relato es sobre algo que me pasó el fin de semana pasado, una experiencia inolvidable en Viña del Mar. Resulta que andaba yo de paseo por Viña (soy de Santiago) y me fui a quedar en la casa de Matías, un amigo mío, gay, ingeniero, independiente y buena persona el cabro. Con mi amigo salimos a carretear, fumamos hierba de vez en cuando y hemos llegado a tener sexo, pero descubrimos que no somos compatibles sentimentalmente, así que decidimos ser amigos. La amistad funciona bastante bien; me encanta tener a veces conversaciones medias lascivas que terminan en sexo casual.

El Mati me recibió en su casa ese día, tomamos once y nos fumamos unos pitos en el balcón de su depa, todo muy tranquilo. Hablamos de la pega un rato y salió el tema del amor. Yo hace más de un año que terminé con mi ex y desde entonces he tenido uno que otro ligue por Grindr, pero solamente para quitarme la calentura, nada más allá.
—¿Y hace cuánto que no tiras, Felipe?
—Puta, desde hace como dos meses que no pasa ná.
—¿Te tinca si webeamos por Grindr?

Eso fue el inicio de una de las noches más acaloradas que he tenido. El Mati quería puro culearse a un twink; yo, en cambio, me deleito con velludos, me provocan demasiado los pelos en el pecho. No hay weá que me caliente más que hacer un beso negro en un culo peludo. Eso para mí es sublime. Ooooh, qué cosa más rica cuando culeas un culo bien peludo y sientes cómo tus pendejos rozan con sus pelitos. En fin, prendimos Grindr y comenzó el webeo. Había varios wns rancios que me hablaron apenas prendí la app; algunos se ofrecían para pasarte a buscar en el auto como desesperados sin siquiera haber intercambiado fotos.

Puta, pasó como una hora cuando leo un perfil “buscando un tercero”. Debo reconocer que siempre me habían dado miedo los tríos, no sé por qué: quizás miedo a interrumpir algo que era de a dos, quizás miedo a que entre dos wns te violen, o quizás miedo a no poder hacer gozar a dos hombres. Uno tiene sus resquemores; a mí me encanta hacer gozar a mis parejas sexuales, es algo que me calienta y me lleva al orgasmo cuando veo que gritan de placer.
—Hola, ¿foto?

Me habían hablado. De puro caliente me tocaba con la mano derecha, mientras que con la izquierda escribía (siendo diestro). Mandé fotos mías, a lo que me respondieron con unas cinco fotos de ambos en pelota enseñando el pene. No se les veía el rostro a ninguno de los dos, tenían cuerpos esbeltos. Me llamó la atención que ambos eran muy guapos de cuerpo. Les dije que estaba disponible y me estaba duchando y alistando mis cosas cuando me mandan un mensaje con su dirección. A pesar de estar como a 500 mts me dicen una dirección que era claramente imposible… era la dirección del mismo depa en el que estaba, unos pisos más abajo. Les pregunté si estaba bien la dirección y me dijeron que sí. Ooooh wn, qué feliz estaba.

Ya era cercano a las ocho de la noche cuando me dicen que ya puedo ir. Evidentemente en Grindr me salían a unos 15 mts. Bajé por el ascensor y toqué el timbre, estaba más nervioso. El Mati me había dicho que no llegara antes de las doce porque había invitado a un twink a la casa y quería privacidad. “Será po”, pensaba.

Finalmente se abrió la puerta y apareció un joven de unos 26 años, de 1.70 mts aproximadamente. Se veía con una sonrisa muy hermosa, ojos verdes y cuerpo trabajado, daba la impresión de que estuviera marcado debajo de su ropa. “¡Pasa!” me dijo y me saludó con un beso en la mejilla. “¿Algo pa’ tomar?”, me preguntó mientras me ofrecía sushi que había en la mesa del comedor. “El repartidor de sushi llegó como hace 5 minutos antes y pensamos que eras tú”, me dijo mientras me acomodaba en un sillón bastante amplio.
—¿Dónde está…? Alcancé a decir.
—¿Mario? Está duchándose; yo salí antes de la ducha porque llegó el repartidor de sushi no más. Si quieres vamos a la ducha y…
—¡No! contesté. Acá está bien.
—Jajajaja estás asustado por lo que veo. ¿Primera vez que haces un trío?
—Puta sí, primera vez.

“Relájate”, me dijo, tocándome la rodilla. “Tienes que estar relajado, no haremos nada de lo que tú no quieras”. Uuuf, su mano se sentía muy caliente y que me sobara la rodilla y la pierna había logrado que se me parara un poco. Se abre la puerta del baño y sale Mario, un loco de la misma edad mía y de este otro niño que me abrió la puerta.
—David, no me avisaste que ya había llegado… ¿Felipe? Sí, un gusto Felipe. Nos estábamos bañando con David, ¿por qué no te metes con…?
—¡Ya! dije.
—Jajajaj no era que estabas nervioso; parece que ahora estamos como apurados.
—Puta no sé, solo quiero disfrutar y ya que me invitan a la ducha, ¿por qué no?

Jajajaja ya que el Mario está en pelota habrá que estarlo igual. Acto seguido David se empelota al frente mío. No me quedó de otra que empelotarme, pero no alcancé a reaccionar cuando tenía a los dos encima mío en el sillón, besándome la mitad de mis labios cada uno. Se sentía rico tener dos barbas a las cuales rozar con la mía. Los locos se calientan caleta y mientras uno me besaba, el otro me agarraba el paquete; luego se cambiaban para besarme y ayudarme a desvestirme. Quedé finalmente en pelota y me llevaron de la mano al baño.

En el baño nos metimos a una ducha muy amplia. Estábamos los tres abrazados en pelota, bajo el agua caliente, y los dos me empezaron a enjabonar. Yo venía recién duchado, pero acepté que me pasaran jabón por donde se les ocurriera. Me tenían a mil; los dos estaban tonificados y AMBOS ERAN PELUDOS. No aguanté nada y me arrodillé y comencé a meterme uno a uno esos penes que tenía frente a mi boca; me metía primero uno, le lamía hasta las bolas y después seguía con el otro. Tanta era mi calentura y el porno tanto me ha enseñado que me metía ambos penes en la boca. Qué cosa más rica todo lo que viví. Ellos igual me trataron súper bien en la ducha, me lamieron todo, no dejaban que no estuviera gozando.

Después de ducharnos nos secamos con sus toallas y nos fuimos a su pieza, el webeo siguió inmediatamente. Lo que cambió fue que sacaron unas botellas de lubricantes que tenían y empezaron a lubricarme la raja con ella. Hicimos cucharita entre los tres, y después que los tres nos pusiéramos condones empezó el webeo mierda. Uno me culeaba por detrás mientras yo besaba apasionadamente al otro; luego podía metérselo a uno, mientras el otro sin condón me metía el pene en la boca. Hicimos todo el abecedario del kamasutra. Después me dijeron que querían pajearse; yo estando al medio tomé con cada mano un pene y ellos, cada uno con una mano, me tomaron mi pene y me masturbaron.

Al final, después de tanto gemido, gritos y aullidos, llegamos al orgasmo. Cosa más rica. Me vestí y me di cuenta que eran las once. Tenía que hacer hora, pero al parecer mi parejita andaba apurada y me tuve que ir. Me fui contento de su casa; intercambiamos números de teléfono y les conté que venía seguido. Me dijeron que ningún drama, que los llamara y que acordábamos para otra ocasión.

Llegué al depa, abrí la puerta despacio, el weas de mi amigo no contestaba el celu. Supuse que quizás le había resultado lo del twink. Cuando voy llegando y escucho: “aaaah, aaaah síii, dameee, uuuy qué rico, aaah wn qué rico…” Mi curiosidad y, más que nada, mi voyerismo me llevó a caminar despacio y poder observar aquella escena sin que me pillaran. Puta cuando estuve lo suficientemente cerca veo a mi amigo culeándose como una bestia a un cabrito de no más de 19 años. Se me paró de una y me importó un pico si mi amigo quería privacidad… yo quería participar. Así que me devolví al comedor y grité: “¡Volviiii!”. Los ruidos se callaron de inmediato, y mi amigo en boxers salió de su pieza con cara de malos amigos.
—Wn te dije que después de las doce, ahora estoy con visitas.
—Aaah sí wn, ¿visitas les llamai ahora?
—Wn, ¿qué voy a hacer?
—Dile que si quiere hacer un trío.

Me miró desconcertado, pero dentro de su calentura no la pensó y escuché que hablaban.
—Mira, el Esteban (twink) accedió siempre y cuando él sea el único pasivo.
—Jajajajaj csm, qué diva.
—Ya wn, vamos a culear.
—Como en los viejos tiempos.

Oooh, que me salió larga la historia jajajaja, me gusta darles detalles calientes, jajaja me calenté ene escribiendo mis memorias. Creo que tendré que hacer una segunda parte con la historia del twink.

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1 Comentario

  • Ariel.cornejo34
    septiembre 24, 2025 a las 11:57 pm

    Oh pucha que ganas de saber quien eres para que hagamos algo entrete jeje si ves mi comentario hablame saludos

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