Aventura con mi tío

Llamo a mi tio para ver si están en casa con su señora e hijos para ir a visitarlos unos días, y me dice que sí, sin imaginarme que ese fin de semana cambiaría mi vida.

Preparé un bolso con ropa para 4 días, entre ella ropa para la piscina, ya que ellos tenían una piscina enterrada en el patio de su casa.

Me levanté temprano, me di una ducha y me preparé para ir a tomar el bus. En el camino llamé a mi novia para decirle que no podría pasar esos días con ella, lo cual la molestó, pero ya entenderán que la familia es primero.

Llegué a la casa de mi tio, por fin toqué la puerta y salió él, con una bata delgada abierta y un slip blanco muy ajustado. Volví mi mirada a su rostro, besé su mejilla y nos abrazamos. Hacía 3 años que no nos veíamos. Entré y me disponía a saludar a mi tia y a sus hijos cuando me dice que ellos están de viaje, que estaríamos solo los dos, que serían días de machos. Me hizo pasar, acomodar mis cosas en su cuarto matrimonial y me preguntó si tenía algún problema con que durmiéramos juntos, que así podríamos ver películas acostados de noche, a lo cual no vi problema alguno y acepté.

Me dijo que acomodara mi ropa en su closet y que me pusiera bañador para entrar a la piscina. Ordené mi ropa junto a la suya y me desnudé para ponerme bañador. Comenzaré diciendo que mi cuerpo no es ejercitado, tengo panza de cerveza. Tenía en ese entonces 19 años, mido 1.95, muy velludo de pecho, axila, piernas y culo. Soy de tez clara, cabello castaño, tengo muy buenas piernas y una verga de 21 cm que más de alguna aún recuerda. Siempre me fue bien con las mujeres, la verdad nunca he tenido pensamientos con hombres. Me coloqué un bóxer de color azul ajustado, que realzaba el poco culo que tengo, pero hacía que mi verga se viera abultada. Bajé y salí al patio, donde mi tio ya estaba en la piscina. Me preguntó que si quería una cerveza, a lo que le dije que sí. Él sale de la piscina y miraba cómo el agua recorría su cuerpo hasta que me di cuenta de que no llevaba su slip: estaba totalmente desnudo. Mi tio tenía 40 años, medía 1.70 aprox, cuerpo muy ejercitado pero con la misma panza de cerveza. Se notaban vellos en sus axilas y en el ombligo haciendo el camino de vellos a su verga, la cual era demasiado velluda. Dormida medía unos cm, muy morena. Sus piernas y culo eran muy peludos. Aparté la vista de él y me metí a la piscina, a lo cual él llega, me da la cerveza y me dice que me desnude, que no hay problema, somos hombres y no pasaba nada, que teníamos que estar orgullosos de lo que teníamos. Y me dice además: «Entre tus piernas se nota algo muy grande».

Avergonzado por lo que mi tio dijo, accedí a quitarme el bóxer dentro del agua y dejarlo en la orilla. Estuvimos en la piscina hasta mediodía. Pedimos una pizza y cuando llegó, me puse la bata sin ropa interior y fui a recibirla. Al volver a la piscina me di cuenta de que mi tio estaba recostado en una de las sillas, tomando sol completamente desnudo. Su vello corporal mojado se veía muy sexy y su pene descansaba reposando en su pierna. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué un hombre podía causarme esas sensaciones? Y como si fuese peor, ¡era mi tio! Traté de evitar pensar en eso y comenzamos a comer pizza. Continuamos toda la tarde en la piscina hasta que se hizo de noche. Me metí a bañar, no podía sacar de mi mente su cuerpo, a tal punto que tuve una gran erección. Comencé a masturbarme, mi vista se nubló, estaba muy excitado, pero todo se interrumpió cuando mi tio entró al baño ya que no aguantaba las ganas de orinar. Moví un poco la cortina ya que no aguanté las ganas de mirarlo otra vez. Moví la cortina muy asustado, pero él la movió por completo. Me dijo que lo perdonara, pero estaba muy ebrio para mantenerse de pie y me preguntó si podía ducharse conmigo para ayudarlo. Mi corazón latía muy fuerte, solo pensaba en su cuerpo tan pegado a mí. Me voltié para sacarme el shampoo del pelo cuando sentí que me abrazó por la espalda y sentí su pene pegado a mi culo. Me pidió disculpas, pero estaba muy ebrio y le costaba no tambalearse. Nos duchamos lo más rápido posible, nos secamos, nos pusimos ropa interior y nos recostamos en la cama a ver una película. No sé en qué momento me dejé llevar y me recosté en su pecho, puse mi mano en su abdomen bajo y lo acariciaba mientras jugaba con sus vellos.

Nos quedamos dormidos a la medianoche y desperté ya que me percaté de que me estaba abrazando por detrás y tenía sus manos rodeando mi cintura y besando mi cuello. Me dejé llevar y no recuerdo en qué momento comencé a mover mi culo en círculos provocándolo, y sentí cómo su verga comenzaba a ponerse dura entre mis nalgas. La situación se fue poniendo cada vez más caliente hasta que me quitó el bóxer, se escupió la mano y empezó a meter su glande en la entrada de mi culo, que es muy velludo. En un momento, cuando entró parte de su glande, lancé un gemido y él despertó. Se asustó y prendió la luz, salió al patio y yo quedé congelado con una sensación enorme de culpa, porque yo también lo provoqué y por una extraña razón me gustaba lo que estaba pasando. Me bajé desnudo al patio y mi tio estaba recostado en una de las sillas, muy apenado. Me senté en la orilla y le pregunté qué sucedía. Me contó que mi tia realmente no estaba de vacaciones, sino que se estaban separando; por eso su lado del ropero estaba vacío. Cuando lo vi, corrían lágrimas por sus ojos. Sentí mucha pena por todo lo sucedido. Ellos llevaban mucho tiempo juntos. Solo pude abrazarlo, él se apoyó en mi hombro, dejé que llorara y se liberara de la pena que sentía. Cuando terminó, sequé sus lágrimas y me besó muy apasionadamente. Lo noté, vi sus ojos: me deseaba. Así que me dejé llevar y le respondí su beso. Nos recostamos en la silla de verano y nos besamos por alrededor de media hora. Nuestros cuerpos tenían un calor asombroso y nuestras vergas estaban muy duras. Decidimos subir a la pieza donde él y mi tía dormían. Nos recostamos en la cama, empezamos a besarnos y comenzó a bajar por mi cuello, mi panza, hasta llegar a mi verga, la cual estaba muy dura y húmeda. Comenzó a besar la cabeza de mi verga y poco a poco introdujo en su boca mi pene. Mamaba como un dios, me provocaba un placer increíble. Aunque dentro de mí sabía que esto estaba mal, ni una mujer me la había mamado como él lo hacía. De un momento a otro me volteó y empezó a besar mis nalgas. Solo me dejé llevar. Cuando separó mis nalgas y sentí su lengua caliente en mi hoyo, me dilató y lamió mi hoyo por mucho tiempo, hasta que le conté que yo jamás había estado con un hombre y que mucho menos había sido penetrado. Él lubricó con su saliva mi hoyo y escupió su verga también. Se subió sobre mí y puso su glande en la entrada de mi hoyo. Comenzó a hacer presión y yo gemía y me quejaba, sentía mucho dolor. En un momento él se cargó con todas sus fuerzas y metió su pene, que era muy grueso y mediano, en mi hoyo de golpe. ¡Dios! Sentí que me iba a desmayar del dolor. Lancé un gemido, él me abrazó y me dijo: «Mi amor, ya eres mío. Ahora esperaremos que deje de doler y te haré mi hembra». Esperamos unos minutos y el dolor comenzó a calmarse. Él besaba mi cuello cuando me avisó que comenzaría a meterla y sacarla. Ese fue el momento en que sentí el placer más grande de mi vida. Lo hacía muy rico, comenzó despacio y llegó a tal punto que era una bestia. Me nalgueaba y cada embestida era más fuerte que la otra. La sacó de mi hoyo y yo sentía cómo me ardía y sentía cada palpitación que tenía. Me volteó, me besó y metió su verga en mi boca. Tenía un sabor muy rico y estaba llena de precum. No cabía por completo en mi boca, era demasiado gruesa y larga, me ahogaba y cuando notaba que ya no podía más, me la sacaba de la boca. Comenzó a besarme y me preguntó si estaba listo para terminar y llenarme el hoyo de su leche. Le dije que sí.

Pensé que me voltearía, pero mi sorpresa fue al ver que subió mis piernas a sus hombros, se escupió la verga y me la metió de golpe en el hoyo. Grité, pero esta vez era solo placer. Comenzó a bombear mi culo como un salvaje. Me obligó a masturbarme hasta acabar sobre mi pecho y me acabé demasiado. Acto seguido, aceleró las embestidas y me miraba fijamente a los ojos hasta que empecé a sentir cómo su semen inundaba mi hoyo. Salían chorros calientes de semen. Esperó un momento y lo sacó de mi hoyo, y la leche comenzó a caer. Se acostó a mi lado y me pidió que me apoyara en su pecho nuevamente. Nuestros cuerpos tenían un calor único y todo se sentía en una atmósfera muy romántica. Él me acariciaba el pelo mientras yo jugaba con los vellos de su panza y su verga.

Estuvimos así cerca de media hora, hasta que me tomó de la mano y fuimos a bañarnos. No dejó que yo me bañara: él tomó una esponja y con ella comenzó a recorrer mi cuerpo para limpiarme, hasta que llegó a mi culo y con su mano me acariciaba y retiraba los restos de semen que quedaron. Se bañó y salimos directo a la pieza, pero esta vez no nos vestimos: nos acostamos desnudos y abrazados bajo las sábanas.

A la mañana siguiente desperté antes que mi tio. Él seguía abrazándome por detrás. Yo me moví sin hacer ruido, me puse la bata de mi tio (tenía su olor impregnado en ella), me lavé los dientes y me dirigí a la cocina a preparar el desayuno. Subí a la habitación y él seguía durmiendo. Lo desperté, me tomó por el cuello y me besó de forma muy intensa. Vio la bandeja del desayuno y sus ojos se iluminaron. Me dijo que yo era alguien increíble y que siempre le había gustado. Yo solo pude sonreír y le dije que desayunáramos. Terminamos, lavé todo y, antes de meternos a la piscina, nos recostamos otro momento a regalonear y besarnos.

Los días que faltaron fueron idénticos al primero. Me hizo suyo por cada rincón de la casa, mi culo botaba leche a cada momento. Él cada vez era más romántico conmigo, me decía «mi amor», me besaba y me trataba con mucho amor. El último día llegó y lo notaba muy deprimido. Me acerqué a él, lo besé y le pregunté qué pasaba, a lo que él me respondió que se sentía atraído, que no sabía cómo, pero su corazón latía más fuerte cuando yo estaba cerca, y que me amaba mucho, que no quería que me fuera de su lado. Lo conversamos y llegamos a la solución de que yo inventaría una excusa todos los fines de semana para ir a dormir a su lado. Estuvimos así por un mes y medio, hasta que un día me llama y me comenta que llegó la carta del juez que decía que ya era un hombre separado por fin, y quería celebrar conmigo, que me pasaría a buscar en su camioneta y me llevaría a comer al mejor lugar de la región. Así fue: me llevó a un hermoso y costoso restaurante. Comimos y después nos fuimos a la camioneta para irnos a mi casa. Él siempre me dejaba 3 cuadras antes de mi casa para que nadie sospechara nada.

Apagó las luces y la camioneta, y antes de darle el beso de despedida y bajarme, me tomó de la mano y me dijo: «Necesito hacerte una propuesta y quiero que la pienses antes de responderme». Me miró a los ojos, tomó mis dos manos y me dijo: «Por mi trabajo me ofrecieron un puesto en la capital. Me pagarán mucho más de lo que gano en este momento y me dieron un departamento en el mejor lugar de la ciudad. Y me preguntaba, ahora que entrarás a la Universidad y queda en la capital, si te gustaría vivir conmigo, iniciar una vida lejos, donde nadie nos conozca, y formar una vida de pareja. No te preocupes por los gastos, que todo lo pagará mi empresa». Me asombré. Estos últimos 3 meses con él habían sido maravillosos. Yo terminé con mi novia y estaba dedicado 100% a él. Así que lo besé muy apasionado, me bajé y le dije que en unos días le daría la respuesta.

Durante los siguientes 4 días no contesté sus mensajes ni sus llamadas. Tenía mucho que considerar. Realmente me gustaba y, en el momento en que me penetró, mi vida cambió por completo. ¿Pero era esto lo que yo quería? ¿Comenzar una vida de cero, además con el hermano de mi padre? ¿Qué pasaría si mi familia se enteraba? Ese mismo día en la noche no podía dormir. Realmente quería estar a su lado, las noches ya no eran iguales sin sus abrazos y caricias. Decidí levantarme de madrugada, tomé un Uber a su casa y al llegar golpeé la puerta muy fuerte hasta despertarlo. Él abrió la puerta, entré cerré y me abalancé a sus brazos y a besarlo. Le dije que sí, que quería irme con él y empezar una vida de pareja juntos. Inventamos esa noche una excusa para mis padres, y al día siguiente en la noche tomamos el vuelo a la capital, el lugar que cambiaría nuestras vidas. Llevamos 3 años juntos, yo voy en la mitad de mi carrera y puedo decir que nuestra relación es maravillosa, muy sólida, con confianza y con mucho sexo. Jamás pensé que sería mi tio el amor de mi vida, el hombre con quien estaría dispuesto a compartir todo.

Los días siguen transcurriendo hasta que llegó el día que yo más había esperado. Nos acostamos como cada noche y, antes de dormir, me miró fijamente a los ojos y me dijo: «Te amo como jamás he amado a nadie, y quiero que tú me folle el culo así como yo lo hice contigo hace años».

Mi corazón comenzó a latir muy rápido, pero yo deseaba esto. Así que nos desnudamos y comenzamos una acalorada jornada de besos y caricias. Tal como lo hizo él, yo lo volteé y comencé a besar su cuello y bajé por su espalda hasta llegar a esas grandes nalgas que tenía, que por cierto también eran muy velludas. Abrí sus nalgas y vi su hoyito muy peludo y rosado. Comencé a pasar mi lengua por su culo y se sentía muy caliente, pero se sentía muy rico. Él intervino y me dijo que me acostara boca arriba y se sentó con su culo en mi cara. Era increíble cómo podía meter mi lengua en su hoyo, moverla y saborear eso que jamás había sentido. Él se agachó y comenzó a mamar mi verga con una rapidez y una pasión tan deliciosa que, entre su culo y el sexo oral que me estaba dando, me transportaba a otro mundo. Cuando sintió su culo ya muy dilatado, se montó sobre mí y comenzó poco a poco a introducir mi verga en su culo. Se sentía muy apretado, pero creo que es la misma sensación que tenía él cuando me quitó la virginidad.

Costó mucho que entrara, poco a poco, pero entró. Él gritaba y gemía sin parar. Debo admitir que perdí el control: subí mis piernas, lo tomé por la cintura y comencé a taladrar su hoyo lo más rápido y duro que pude. Gemíamos en una sincronía maravillosa.

Estuvimos por alrededor de una hora haciendo el amor, hasta que sentí que iba a acabar. Se lo dije y me pidió que le acabara adentro de su hoyito. Así lo hice. Cayó recostado sobre mi pecho mientras nuestro sudor se mezclaba y me susurraba al oído que era lo mejor que le había pasado en la vida.

Quiero comentarles que este relato es totalmente verídico. No se dieron nombres ya que, por obvias razones, nos arriesgamos a ser descubiertos. Pero él es el hombre que me hace feliz y lo amo sin importar quién sea.

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4 Comentarios

  • Anónimo
    abril 13, 2026 a las 10:49 am

    Que rico relato muy excitante felicidades.

  • Anónimo
    abril 13, 2026 a las 8:36 pm

    Que buen relato. Ojalá sigas escribiendo.

  • Bunny
    abril 14, 2026 a las 2:18 am

    Me encantó el relato, escribes muy bien, estuvo muy excitante, entretenido y sobre todo, una historia que me encantaría vivir! Muchas felicidades.

  • Anónimo
    abril 14, 2026 a las 10:09 am

    Buena la historia, malo el relato si jfjsj mucha falla argumental y q wea ese español neutro tan poco chileno

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