Bandera roja
Buenas a todos.
Aquí de nuevo con otra parte de mi vida, anterior a la historia contada en «Despedida de soltero», digamos que es un relato ocurrido después de que Alex se fue cuando eramos jóvenes, de hecho un par de meses después de aquello. A modo de actualización, con Alex segulmos juntos, estuve leyendo «Despedida de soltero » y me di cuenta que quedé en deuda , en un párrafo le digo a Alex que algún dia le iba a mostrar como me veía con el traje que usé en la «Despedida de soltero » y lo vió, pero no se los conté, al termino de esta parte de mi vida les contaré cuando y cómo pasó eso, y esa lectura y lo que pasó con mi primo me hizo recordar esta parte que ahora… comienzo a contar.
Después que Alex se fue, me sentía miserable, había perdido una parte de mi, no encontraba sentido seguir trabajando, fui al sicologo y entre sesiones me recomendó que me fuera de vacaciones, que tomara 2 o 3 semanas para mí, y así lo hice, preparé un bolso y me fui a El Tabo en el litoral central.
Un caluroso día, frente a la playa, pensaba en él y lloraba, en un momento reaccioné y decidí meterme al mar para despejar, como estaba solo, no quería dejar sin cuidado mis cosas, como estaba al lado del salvavidas le pedí si podia mirar un poco mis cosas, me dijo que bueno, pero que no me metiera al mar ya que habia bandera roja y no se podia ingresar, le dije que solo iba a la orilla a mojar un poco mis pies, llegué a la orilla y sin darme cuenta ya tenia el agua a media pierna, me distraje y una ola me golpeó y me dio vueltas en el agua, hubo un momento en que no quise salir del agua y me dejé ahogar, hasta que alguien me tomó y me llevó a la orilla, yo sentía a lo lejos lo que pasaba, sentí unos labios sobre los míos mientras soplaban aire, me hizo toser y abrir los ojos, y ahi estaba el salvavidas mirándome fijo y me preguntaba si estaba bien, pude contestar que sí, me senté a recuperarme, no fue necesario ir a enfermería o al centro médico, me sentía bien, asi que me quedé en mi toalla recuperandome, el salvavidas me preguntaba seguido por mi salud, bien preocupado, habia algo en el que me atraía, no era un rescatista de programa de tv pero tenia cierto atractivo, piel bronceada y un dejo de autoridad que me erizaba los pelos, en un momento en que me sentí del todo recuperando, me puse de pie para ir a mi hospedaje, no sin antes hablar con el, y le dije, » muchas gracias por lo que hizo por mi, que puedo hacer para compensarlo de alguna forma», me miró y vi una llama encendiendose en sus ojos y una media sonrrisa dibujada en sus labios, levantó una ceja y me dijo, » puedes acompañarme esta noche en los juegos mecánicos de la costanera» no pude resistirme, me despedí y pregunté por su nombre, me llamo Diego, contestó.
Estuve nervioso el resto del día, llegada la noche fui a la costanera, a a lo lejos lo divisé, se veia tan diferente, tenia ese dejo protector y de macho alfa que ya saben que me gusta, me acerqué y lo saludé, comenzamos a dar vueltas por los juegos, conversando sobre nuestras vidas, salimos de la costanera y comenzamos a caminar por la playa, perdí la noción del tiempo, caminabamos relajados entre las rocas, de pronto se detuvo fente a mí, se acercó, me tomó por mi cintura y mi cuello y me besó, fue un beso calmado pero posesivo, lo respondí, me presionaba contra el, mi cuerpo reaccionó a sus besos y pude sentir como el de él también, separó sus labios y me beso el cuello, debajo de mi oreja, y sentia su mano deslizando por debajo de mi pantalon tomando mi culo, yo sin demora puse mi mano sobre su pico ya completamente duro, tratando de envolverlo con mi mano sobre el pantalón, me tomo del pelo por mi nunca y lo jaló hacia atras, me beso el cuello, después me miró y me dijo «chupamelo», miré alrededor, le dije hay gente por allá, me dijo, «no importa, no te estoy preguntando», empujó desde mi cabeza para que me arrodillase, no opuse resistencia, habia algo invisible que me animaba a hacerlo, me arrodille, liberé su pene y pude sentir su aroma a macho, ese olor penetrante que me llega a todos mis sentidos, olí la base de su pene, su bello pubico, saqué mi lengua y lami sus testículos, subí con mi lengua desde la base de su pico hasta el glande, ya salian unas gotas de presemen, me gusta mucho ese sabor, lo meti en mi boca, solo la cabeza en principio, lubricando poco a poco, hasta que lo meti hasta el fondo de mi garganta, pude sentir su bello púbico en mi nariz, me quedé unos segundos pegado como ternero, lo saque y seguí mamando, estuve 10 o 15 minutos mamando, mientras Diego me decia que lo hacia muy rico, que siguiera asi, bufaba y follaba mi boca en un momento sentí en mi boca que su pico crecía un poco mas y su respiración me avisaba que estaba pronto a darme mi premio, lo mame mas rápido para extraer todo, y con un empujón hasta mi garganta, vació sus cocos en 4 o 5 pulsos que casi hicieron atorarme, relami, con mi lengua su glande aun estando en mi boca, lo hacia temblar, fui sacando su pene de mi boca rozando mis labios por toda su extensión haciendo un poco de presión para que saliera hasta la última gota de semen, cuando llegue al glande, lo puse en mi lengua para saborear, Diego me hizo poner de pie y me besó, queriendo sacar los últimos rastros de su semen de mi lengua, me miró a los ojos y me dijo, «te vienes a mi casa ahora, la noche es larga», lo miré y le dije que me estaban esperando (no era cierto, fui solo de vacaciones) «avísales que no llegas hoy, te vienes conmigo», ese magnetismo que me atraía me hizo ceder, me fui con él.
La mezcla de mi quiebre con Alex y su encanto me tenía en otra dimensión, en ese minuto no sabía en que me estaba metiendo, pero esa bandera en la playa debería haber sido una señal después de todo, estaba recién comenzando.
2 Comentarios
Que excitante la historia contigo y el dominante.
Estoy esperando la continuación jaja