Caminito

Me gusta caminar, pasear por la calle, realmente lo disfruto, sobre todo porque me da la oportunidad de mirar hermosos hombres; todos los hombres son hermosos, unos de una manera y otros de otra; cada cual tiene atributos que lo hacen hermoso ante mis ojos y allí está el muchacho de vida sana que corre tempranito y en su carrera su tumefacta verga oscila de un lado a otro haciendo del todo imposible no mirarla, de inmediato lo he desnudado con el pensamiento y ya estoy de rodillas ante él sintiendo todo su largo y grosor deslizándose entre mis labios abiertos y recorriendo mi garganta entera; pasa corriendo a mi lado , me mira y sonríe, seguro notó la mirada de admiración que he dirigido a su prominente paquete.
Recuerdo especialmente al señor aquel que, seguramente recién había salido de trabajar, se dirigía a casa pensando en la satisfactoria cogida que daría a su mujer y llevaba toda la magnificencia de su verga bien notoria bajo su pantalón cargo. En ocaciones soy atrevido y ahora lo fuí, sentí confianza al hacerlo porque note una sonrisa en ese hombre cuando noto el interés de mi mirada puesta en su verga; me acerqué y quedamente le dije : Que verga tan chingona tienes. ¿ Te gusta ? respondió el, si quieres te la puedo dar si es que la aguantas.
Cuando los machos deseamos cojer o que nos cojan no andamos con remilgos. Le dije que sí, que traía ganas de verga, que nos fuéramos a un hotel a pasar un buen rato.
Nada más cerrar la puerta del hotel me puse de rodillas y saqué del pantalón de ese hombre anónimo una de las vergas más hermosas que he visto : gruesa, de buen tamaño y totalmente erecta. Disfrute mamar esa delicia, ese verdadero portento de pito, disfrute el sabor salado del almíbar de verga que ya brotaba de su rosada cabeza, después de un rato el me levantó, no besamos largamente y me dijo : ven a la cama, te voy a meter toda la verga, ando con ganas de cojerme a un macho y si me la sigues mamando me voy a venir.
Nos despedimos, yo me puse en cuatro al borde de la cama, el se acercó, se puso abundante saliva en su tremenda verga y lentamente me la metió toda, yo solo emití gemidos de placer al sentir como ese macho me hacía suyo con el poder de su verga. Me cogió con toda la habilidad que tiene un hombre experto : respiraba en mis oídos, me decía suavemente : que rico te dejas cojer cabron, te voy a hacer mi puta, besaba mis labios, mi nuca, mi espalda a la vez que me daba deliciosas estocadas con su gruesa verga. Eres mi puto, pero con mi leche te voy a hacer mi hembra, te voy a preñar putito. Después de cogerme larga y deliciosamente se vino a chorros dentro de mi, tanto que hasta se escurría por entre mis piernas. Al terminar me besó y me dijo : No te pregunto si te gustó porque yo sé que te gustó, lo sentí en mi verga cuando te veniste, sentí como me la apretabas bien rico con tu culito, eres mejor que una hembra para coger, te dejas coger más rico.
Nos bañamos, nos despedimos y ahora solo tengo el recuerdo.
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