Chupadas con mi amigo
Desde hace tiempo tengo un amigo con el que nos agarrábamos la verga. Él a mí, y yo a él. Era lo más caliente que podía haber. Lo hacíamos en plena clase. No eran pajas, solo era agarrársela y nada más. Él tenía una verga muy grande y gruesa. La verdad, siempre tuve ganas de mamársela o de tener una cogida. Él recientemente me confesó que él también quería, pero que jamás me lo dijo.
Ahora ya estamos a nada de graduarnos y, recientemente, fuimos a su casa a hacer pijamada. Nos encerramos en su cuarto e empezamos a sacarnos la verga y a platicar. Empezamos con paja, espadazos y, en el momento más caliente, se cumplió mi fantasía: mamársela. Fue lo más rico que he hecho en toda mi vida. Su gran verga apenas y me cupo en la boca, pero me excitaba sentir su gran verga en mi garganta. Apenas y me cabía. Él también me la mamó y me dijo que le gustó, pero que sintió feo tenerla hasta en la garganta, como ganas de vomitar. Pero él me la mamó muy rico. En serio, se me escaparon gemidos porque la mamaba muy bien.
Al día después, nos dimos un beso muy caliente y nos mamamos la verga hasta que nos corrimos en la boca del otro. El sabor era dulce y amargo, pero es algo que volvería a hacer. Aparte, él es súper rico: está musculoso y la mama mejor. El problema es que su novia es mi mejor amiga y no creo que podamos algún día tener relaciones sexuales.
Perdón por la escritura, lo hice rápido, pero me excita tanto recordarlo y contarlo.
Sé el primero en guardar este relato
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!