Con el vendedor de lotería

En cierto día caminaba de compras en el mercado popular de mi municipio, pero en los alrededores hay vendedores de número de lotería rápida, la cual dichos números los ofrecen hombres y mujeres en edades de 18 a 25 años mas o menos, todos son jóvenes, con una característica muy especial, todos son muy bellos, con buen cuerpo, lo cual creo y nada mas creo, que es una apreciación muy personal, lo utilizan para atraer a personas para adquirir sus números de rifas rápidas, una vez dado el contexto, déjenme contarles, que madrugué para encontrar fresco lo que buscaba,
Era domingo, un día muy bello tipo 9 de la mañana, me baño y me preparo para ir de compras, porque como he contado anteriormente, soy casado, claro que no soy obvio, y soy de closet, me inclino más por ser pasivo, pues me encanta la berenjena, pues de mal físico no soy, mal cuerpo no tengo, ya que mis ejercicios me permiten estar en forma y con una nalgas paraditas y duritas.
Caminando en busca de mi verdura, se me acercaban mujeres muy hermosas, de buen cuerpo y de buen trasero, a ofrecerme, y yo muy caballeroso y educadamente les decía que no a la compra de números para esa bendita rifa.
Pero más adelante, se me acerca un joven como de 20 a 22 años, ojos color miel, una piel muy tersa, y con un cuerpo de Adonis, unos brazos muy marcados y con unas venas que me excitaban solo con verlas, un cuerpo que uffff, lo vieran, muy bello una playera (polera, remera, no se cómo le llamarán en otros países), pero se le marcaban un pectoral que mis respetos, muy lindo, físicamente y con un cuerpo que lo invitaba a desearlo en la cama, mi cuerpo gritaba que quería sentirlo, pero como no soy obvio, no me iba a dar mi color de mis plumas y lentejuelas, pero continuando, se me acerca y me dice oye bro, cómprame número para la rifa de Q15,000.00 (que son como $1,935.00) y la verdad cada número tiene un valor de Q10.00 lo cual es como $1.35, créanme que al momento que me habló lo hizo con voz seductora, y al ofrecerme la compra del número de lotería, me da la mano a lo cual siento que me rasca el centro de la palma de la mano, y yo quedé en shock por ese gesto, ni lento ni perezoso, le dije que le comprar unos 5 número, y a lo cual me dijo muy discreto, ¡me gustas!, le respondo muchas gracias, si yo hubiera sido un hetero bien definido, le meto sus puñetazos pero no, le respondí estas guapo.
Mira, yo salgo del trabajo a las 5 de la tarde, te gustaría tomar un refresco conmigo, y después miramos que sale.
Embobado le respondí que si, y cuando nos reunimos a la hora acordada, lo que menos fue beber algo, le dije que lo deseaba, y me dijo que sentía lo mismo pues le gustaba mi cuerpo, y él no se queda atrás, decidimos ir a un hotel algo lejos de la ciudad, de lujo, porque él se lo merecía, ya que descubrí que también es casado, puede ser que se dedicará a también a ser short, pero un Adonis asi se merecía ser llevado a un hotel súper elegante y de lujo como al que fuimos, él me dijo que él pagaría, y descubro que es el hijo del dueño de la venta de números y que es colombiano, la cosa está que algo tímidos, le digo, que empecemos a hacer a lo que nos llevó ahí, créanme que lo empecé a acariciar y sentía sus cuadritos pectorales, y cuando bajo a su entrepierna descubro una gran cosa que me asusté pensando si eso entraría en mi culito, pues era una reata súper grande, él me desnudó y me empezó a besar, a acariciarme el cuello, me lamia mis tetillas, me acariciaba mis pectorales, y me apretaba mis glúteos, ese hombre me quería comer, era tanta nuestra excitación que nuestros penes chorreaban el precum a cantidades inimaginables, el se agacha y me da una lamida de culo, que me lo dejó todo ensalivado, y yo tanta la exitación, me volteo y le digo que quiero ser como becerro, y me da verga, me la mete en la boca y me empieza a coger en la boca, y esa cosa llegaba a mi garganta, me hacía llorar pero sentía delicioso, por lo que me doy cuenta que su cabecita la tenía roja, y le digo, mejor métemela, creánme que lo hicimos de cucharita, de misionero, y lo último armas al hombro, una posición que hace que la verga entre todita y se disfrute cada centímetro… ese hombre se movia tan delicioso, cada embestida era algo que me hacia sentir en plenitud, me subia al cielo, tocaba las nubes, aunque nunca había sentido un dolor tan delicioso.
Empezó a darme embestidas mas fuertes, y cuando siento dentro de mi que su cosota se empezaba a hinchar, cuando pega un grito de placer y siento sus lechazos dentro de mi. Increíble, pero seguía dando y dando. Y me dijo, voy a terminar por segunda vez, y me la sacó y me agacho a mamársela y termina dentro de mi boca. Fue algo maravillo, formidable, conocer un hombre de esa talla, no fue la primera vez, lo hicimos durante algún tiempo, no hubo dinero por medio, solo placer… siempre, con discreción.
Espero les haya gustado, espero su calificación, que me motive a seguir publicando mis aventuras
1 Comentario
Anónimo
abril 14, 2026 a las 12:57 amme gusto tu relato excitante saludos desde mexico.