Con mi vecino de Viña – Parte 2
Hola calentones, continúo con mi historia.
Habíamos quedado que venía llegando de hacer mi primer trío con unos musculosos peludos de mi edad. Fue mi primer trío y estuvo muy exquisito. Todas esas tardes y noches viendo porno de tríos habían alimentado en mí esa fantasía que por fin había cumplido, y como dicen “una vez que se prueba la miel, no se contenta con cualquier azúcar” o algo así era jajaja.
Mi amigo Matías me había pedido que llegara pasado las doce al depa porque tenía un invitado, pero yo muy caliente y voyerista, como los pillé culeando, los interrumpí y exigí a Matías que participáramos los tres.
—Ya po wn, entra —me grita Matías desde la pieza.
Hay una cosa que me calienta ene, y es que me desvistan. Tiene un toque erótico exquisito ver a tu hombre deseoso de verte desnudo, verlo quitándote la ropa para probar tu pene, ya sea con la boca o con el culo, uuff. Así que solo me saqué la polera, dejando ver mis múltiples intentos fallidos de marcar mi cuerpo. Tengo un pequeño rollito, pero pecho y brazos marcados (gracias por las mancuernas, papi, sé que no querías un hijo maricón, pero se hace lo que se puede).
Esteban era efectivamente un twink, tenía 19 años, completamente lampiño; hasta se había rasurado los pendejos, no tenía barba, y tenía unos ojos azules hermosos (nada a favor de los caucásicos, solo era bonito el cabro). Parecía ser que no era su primera vez. Estaban los dos tendidos en la cama, desnudos, con las piernas entrelazadas y dándose besos apasionadamente en la boca, el cuello y los hombros.
—Hola, putita —le dije barsamente. Me daba la impresión de que se dedicaba a andar puteando por la vida. Ni se asustó cuando me vio entrar; es más, se mordió el labio y me vio de pies a cabeza como quien huele un plato exquisito antes de empezar a degustarlo.
—Acá las reglas las pongo yo, quítate la ropa primero.
Barsa el qlo, pendejo, cabro chico. Pero tenía un no sé qué que me hipnotizaba a seguir sus órdenes. Me desvestí, y cuando vio mi pene erecto apuntándolo, gateó por la cama, se acercó a la orilla y comenzó a lamerlo. Uuuf, el pendejo sabía bien cómo chupar un pene; lo hacía con un toque de inocencia y agresividad. Mientras lo chupaba me miraba a los ojos como suplicándome que lo hiciera gozar.
Mi amigo Matías lo siguió y junto a Esteban me chuparon juntos mi pene. Salía líquido preseminal y Esteban no paraba de exclamar cada vez que se sacaba el pene de la boca “qué rico”, “exquisito”, “uuuhm”, “quiero que me lo metai”. Matías prosiguió chupándole el culo a Esteban; el pendejo gemía de placer mientras Matías le pasaba la lengua por el ano, hacía círculos con su lengua y le metía la lengua lo que más adentro que podía. El pendejo ponía los ojos en blanco y no estaba actuando para nada. Tiempo atrás, cuando tiraba con Matías, él me hacía lo mismo y también me poseía el placer al punto de poner los ojos en blanco.
Matías se paró a buscar condones y lubricante, mientras Esteban seguía chupando mi pene. Yo le acariciaba los rulitos que tenía en la cabeza, mientras hacía un leve movimiento de pelvis para llegar hasta el fondo de su garganta. Hacía arcadas el cabro chico, se le llenaban los ojos de lágrimas. Incluso le llegué a decir “despacio, con calma” porque me estaba incluso encariñando jajaja, pero el pendejo no paraba de chupármelo.
Matías se sentó en el borde de la cama y se puso un condón, luego le pasó lubricante por el ano a Esteban. Esteban dejó mi pene para sentarse sobre el pene de Matías. Yo, por mi parte, los empujé hacia la cama, cosa que quedaran los dos acostados boca arriba, con las piernas colgando fuera de la cama. Me puse un condón y le pasé lubricante a mi pene encima del condón, me acerqué por delante de los dos y levanté las piernas de Esteban. Él se llevó las rodillas lo más cerca de su pecho, y yo por mi parte le metí el pene a Esteban.
Una doble penetración, para que entiendan. El porno fue mi instructor; lo había visto de actores porno y ahora eme aquí metiendo mi pene, rozándolo con otro pene dentro del ano de Esteban. Con Matías sincronizábamos el ritmo: mientras yo lo metía, él lo sacaba y así sucesivamente. Esteban no paraba de gemir “aaaah”, “qué rico wn”, “soy su puta”… nunca había culeado con un wn que le gustara que le dijeran puta, y puta que fue rico jajaja.
Después de un rato, con Matías lo metíamos al mismo tiempo; Esteban aumentaba el volumen de sus gemidos y él por su parte se masturbaba.
—Acabemos juntos —dijo Esteban entre gemidos y gritos.
—Estoy que me corro —dijo Matías.
Aceleramos las penetraciones. Nuestro pendejito ya no gritaba, estaba absorto en placer, mudo, con los ojos en blanco. Sentí las contracciones de Matías cuando empezó a eyacular y eso gatilló mi eyaculación. El grito que dimos juntos al parecer fue el gatillante de la eyaculación de Esteban, quien disparó su semen hacia su pecho, llegándole a su cara, a la cara de Matías e incluso un poco más allá manchando las sábanas.
Botamos los condones y nos lavamos en el baño.
—Les tengo la última petición —exclamó nuestro pendejo rico—. Durmamos juntos esta noche, en pelota.
—¿Y tus papás, loco? —Matías ya se había puesto paternalista, lo que me produjo ternura.
—Vivo con mis abuelos y ya les dije que no llegaría hoy.
Accedimos, nos metimos debajo de las sábanas los tres, vimos tele juntos, Esteban estaba al medio. Nos fumamos un caño y nos quedamos dormidos.
Uuuuff calentones, han sido testigos de mi mejor experiencia sexual. Espero haberles transmitido lo que sentí en mayor medida. Me avisan por si quieren saber más de mis aventuras. Besitos.
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