Consolando a mi primo

Hola, les cuento mi historia con mi primo.

Verán, todo comenzó después de un evento que tuvimos con un amigo. Como ese evento fue por la mañana, en la tarde nos fuimos a la casa de este amigo a descansar. Él se fue a su cuarto, y mi primo Carlos y yo nos quedamos en la sala de este amigo. Bueno, empezamos a platicar sobre el rompimiento de él y su novia. No sé cómo sea esto para los heteros, pero él me estaba platicando lo de su rompimiento con su novia. Carlos me contaba que la extrañaba demasiado, que sin ella ya no estaba completo. Me empezó a describir cosas de ella que extrañaba: como su pelo, sus ojos, su cuerpo, pero sobre todo cómo tenían sexo.

Bueno, esta plática se empezó a poner más intensa, de cómo lo hacían, y pues a mí se me ocurrió ver porno en mi cel. Y me recomendó que buscara un canal que él veía. Yo lo busqué y puse un video que él me mencionó. Una vez que empezó el video, nos estábamos toqueteando nuestras partes, bueno, él la de él y yo la mía. Cuando menos lo pensé, él ya tenía la verga de fuera y yo solo miraba cómo la masajeaba de arriba a abajo.

Intenté no dejarme llevar por la ocasión, pero empecé a notar que la hacía hacia donde yo estaba sentado, queriendo decir que era libre de tomarla entre mis manos. Él ya sabía que yo tenía gustos diferentes. Cuando él comenzó a hacer esto, no lo dudé; no podía dejar pasar esta oportunidad, ya que sí la tiene bastante grande. Yo se la agarré y la empecé a masajear. Yo miraba como empezaba a gemir de placer y no lo dudé más, empecé a chupar, y él empezó a gemir más fuerte. Yo, con el miedo de despertar a nuestro amigo que estaba en su habitación dormido… lo bueno es que teníamos también la TV encendida, así que nos empezamos a dejarnos llevar un poco más. Él se levantó y me empezó a empujar la verga contra mi boca; eso de verdad era rico. Se meneaba con mi boca. Cuando estuvo a punto de deslecharse dentro de mi boca, su verga se empezó a inflar un poco más, que les aseguro que no cabía más adentro. Terminó dentro de mí, sentía como bajaba su espesa leche por mi garganta. ¡Cuánto tiempo tenía de no tirar su leche! Cuando eso pasó, yo también me corrí dentro de mi pantalón, ya que yo no me la saqué, jeje. Pero él, cuando lo miré sentarse en el sofá con esa cara de placer, que por fin había descansado, y su verga aún palpitando… lo único que quería era estar con él. Y así fue por un pequeño tiempo; yo fui con quien se desahogaba cada vez que quería follar o que se la chuparan, hasta que encontró novia otra vez. Bueno, fue lindo mientras duró.

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