Cuando conseguí comerle la polla a mi tío hetero
Todo empezó cuando me fijaba en mi tío, ya que a mí siempre me han gustado mayores y él andaba por la casa siempre en calzoncillos apretados que se le marcaba todo, y claro, un adolescente cachondo como para no fijarse.
Me describo: soy moreno, de pelo rizado y con un buen culo, y él es un maduro con barriga, pero con brazos y piernas anchas.
Con mi tío siempre hemos tenido buena relación, pero sin llegar a más, hasta que un día él me vio con el coche con una amiga que es muy guapa. Luego, en la casa, me preguntó que si tenía algo con ella. Claro, él no sabe que soy gay, y solo le dije que solo era una amiga. Desde entonces, siempre que salía me preguntaba que si era con esa amiga y que los presentara. A todo esto, con mi tía no estaban oficialmente juntos, solo que tenían sus idas y venidas.
Entonces un día decidí usar a mi amiga para acercarme más a mi tío y poder sacarle información. Le decía que mi amiga le veía atractivo y que tenía ganas de conocerlo. Mi tío, como cualquier hombre baboso, encantado con la idea de que una jovencita esté interesada en él. Y desde ahí mi tío se preocupaba más por mí, hablaba más conmigo, hasta que decidí dar un paso más.
Un día en el que salí muy temprano de clases, le escribí a mi tío diciéndole que tenía información nueva de mi amiga y que si iba a estar en casa para hablar, y él dijo que sí. Llegué a casa como a las 12 y teníamos la casa sola hasta las 15 que venía mi tía.
Nos pusimos a platicar, hasta que él me sacó el tema de que si era gay, porque él no podía entender que teniendo una amiga tan guapa no me la quisiera tirar. A lo que le dije que a mi amiga y a mí nos gustan los mismos plátanos. Después me preguntó que qué era esa cosa que le tenía que contar, a lo que le dije que mi amiga se preguntaba que si era pitudo o no, porque a ella le gustaban vergas bien grandes. Mi tío dijo que no lo sabía, que era normal. Hasta ahí la conversación, hasta que volví a sacar el tema. Le decía que ella tenía mucha curiosidad, a lo que mi tío respondió que lo viera ella en persona sin tantas ganas tenía, pero le dije que ella no quería arriesgarse y que quería que alguien se lo confirmara. Mi tío me preguntó que si se lo enseñaba, le diría a mi amiga que es una buena verga.
Se puso de pie delante mío y se bajó el pantalón. Yo la vi bien dormidita, pero bien negra y con unos huevos que resaltaban. Decidí tocarla y hacerle una paja, y al ver que mi tío no oponía resistencia, empecé a poner la lengua.
Su verga estaba bien depilada y limpia, y cuando la metí en mi boca sentí cómo se hacía grande en mi boca. No era muy grande, era de unos 10 cm, eso sí bien gorda, que los dedos de una mano no llegaban a cerrar el grosor de su verga.
Cuando ya estaba lo bastante dura, mi tío me agarró del pelo y empezó a empujar su polla en mi boca sin parar. Notaba cómo se me salían las lágrimas, hasta que noté su leche dentro de mi boca y escuché cómo gemía del placer que le dio mi boca. Esto ha quedado entre nosotros, pero lo seguimos repitiendo de vez en cuando hasta que follamos, pero eso ya es otra historia.
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