🇲🇽 México🌈 Relatos gay✍️ Joselo📅 abril 28, 2026

El novio de la vecina

Este relato comienza así…

En el 2020 me cambié de departamento a uno más grande, pero que está en una colonia un poco más popular. Desde que me mostraron el departamento me encantó, pues era bastante grande y por el precio no dudé en rentarlo. Durante estos años, a partir de mi primer relato, he sido constante en el gimnasio, sobre todo en la parte inferior, y he logrado unas nalgas grandes y redondas y unas buenas piernas, que siempre me las chulean las chicas y que incluso he visto cómo varios en el gimnasio me miran las nalgas cuando paso.

En uno de los días en que comenzaba a llevar cosas al departamento nuevo, afuera estaba una vecina, la cual tenía en ese entonces 19 años, y su novio, un chakal de la misma edad. Él es de esos chakales que están tatuados, que se la pasan haciendo calistenia en las barras del deportivo y viven quitándose la playera. Cabe mencionar que además está de buen ver y llama la atención; solo evita escucharlo hablar porque pierde todo el encanto, ya que habla muy “repítelo”, que en cierto modo es su encanto. Él siempre usa pants, por lo que su pene siempre se marcaba y, una que otra vez, no podía quitar la mirada de su entrepierna, pero siempre lo hacía de una manera discreta. En más de una ocasión en que yo salía del edificio y él estaba afuera en su moto, yo me iba a subir al carro y, cuando volteaba, lo llegué a ver mirándome el trasero.

Esto a mí nunca me ha dicho nada, pues ya lo veo normal que la gente me vea el trasero.

En ese entonces mi hermano estaba viviendo conmigo porque se estaba divorciando y yo no lo iba a dejar que se fuera a cualquier lugar. Mi hermano es de esas personas que donde sea hace amigos, y no fue nada raro que él, en cuanto llegó, empezó a hablarle al chacalito y a todos sus amigos, además de todos los vecinos del edificio. Yo necesito más tiempo para tratar a la gente.

Pasaban las semanas y mi hermano siempre es de tener gente en la casa, ya sea para ver fútbol, para comer o para una reunión “tranqui”, por lo que, cuando se llegaba a terminar el hielo o hacía falta alguna cosa, no dudaba en llamarle al chacalito y pedirle de favor si le llevaba lo que faltaba.

Un día se rompió una tubería del fregadero de los trastes, por lo que se hizo un desmadre en la cocina y tuve que llamar a un plomero, que hizo otro desmadre, porque tuve que sacar todo lo que había en los anaqueles de ese mueble, ya que tuvieron que quitarlo para hacer reparaciones.

La verdad, a mí me daba mucha flojera limpiar y acomodar, y en esos días mi hermano se había ido a León a visitar a mis hermanas, por lo que estaba solo y tenía que hacer eso yo. Él me preguntó si ya había arreglado eso y le dije que sí, pero que estaba molesto por tener que usar mi fin de semana limpiando todo. Me dijo que le diría a Bryan que si nos ayudaba con el depa, y yo no quería porque me daba pena; además, él me intimidaba, pues es de esos chacales que imponen.

Mi hermano me dijo que ya le había dado mi número a Bryan y que me iba a mandar mensaje. En eso, Bryan me escribe:

B: ¿Qué onda, vecino? Me dijo tu carnal que ocupabas ayuda con unas cosas del depa.
Y: Así es.
B: Va, cámara. ¿A qué hora quieres que pase?
Y: Pues a la hora que puedas, ahora sí que tú dime…
B: Pues si quieres, nada más deja me pongo ropa para chalanear y te caigo, ¿va?
Y: Ok, aquí te espero.

Habrán pasado unos 10 minutos cuando toca a la puerta y era él, en un pants gris (los cuales me prenden cabrón) y una t-shirt sin mangas de tirantes que hacían ver su cuerpo bien trabajado: unos hombros bien formados, además de sus bíceps y su pecho. Pude notar que además estaba todo lampiño.

Lo pasé y él se puso a trabajar. La verdad me empecé a sentir incómodo de solo verlo trabajar, así que me metí a cambiar y empecé a ayudarle.

Le marca uno de sus amigos y le pregunta dónde estaba, y él contesta que está conmigo ayudándome a limpiar. Me pregunta si su amigo nos puede ayudar, a lo que le digo que sí, que mientras más manos, pues terminábamos más rápido.

Llegó su amigo y entre los tres nos tardamos como dos horas, a lo mucho. Yo les propuse invitarlos unas cervezas por la ayuda, además claro de su paga, y ellos aceptaron.

La verdad es que ellos de 19 años y yo ya de 35, pues tenían la boca seca y se terminaban las cervezas como agua.

En eso me dice Bryan que él juega fútbol por las noches y que ese día iba a jugar, que si no los quería acompañar. Le dije que sí, total no tenía nada mejor que hacer ese día. Los acompañé y el fútbol solo era un pretexto para tomar, ya que en las canchas van varios chavos con sus novias y se la pasan tomando. Hay un señor que les vende mezcal traído de Oaxaca y pues se los vende muy barato, por lo que rápidamente se ponen muy estúpidos.

El ambiente se empezó a poner medio pesado y yo prefiero evitar ponerme en situaciones de riesgo, por lo que les dije que mejor me iría a la casa a descansar y me despedí de ellos.

No habrá pasado ni una hora cuando me manda mensaje Bryan y me dice que si le pueden caer a mi casa, porque no tienen dónde seguirla. A lo que les dije que sí. Ellos llegaron ya entonados y Bryan me pide chance de poderse bañar, y le dije que sí.

Cuando terminó de bañarse salió y seguimos tomando. Yo la verdad ya estaba muerto y lo que quería era dormir, por lo que les dije que se quedaran en la casa y me metí a dormir. Como a los 20 minutos se meten a mi cuarto y se suben arriba de mí para que me levantara y siguiera tomando con ellos, pero les dije que no, que realmente estaba cansado y quería dormir. Para esto ya eran las 6 de la mañana. Les dije: si quieren se pueden quedar a dormir o ya mañana los veo. Su amigo dijo que él sí se iba, pero Bryan se quedó y se acostó en mi cama.

Le dije que podía usar la recámara de mi hermano y me dijo que no, que él se quería quedar en mi cama, a lo que le dije “bueno, me voy yo”. Él se molestó y me dijo que si me daba asco o por qué no quería quedarme ahí. Le dije que era solo para que durmiera a gusto y me dijo que ya estaba a gusto. Me volteé dándole la espalda y me quedé dormido; él supongo que igual.

Nos despertamos como a las 5 de la tarde y él ya tenía mil mensajes y llamadas tanto de su novia como de su mamá, por lo que se puso los tenis y se fue a su casa.

Yo hasta ese momento no había sentido ningún tipo de coqueteo ni ninguna señal que me diera indicios de que andaba caliente o que quería algo.

Total que para el siguiente fin de semana mis primos me cayeron de sorpresa a mi depa y nos pusimos a tomar. Como les mencioné antes, Bryan es novio de mi vecina y, pues estando en su departamento, se dio cuenta de que tenía reuniones y me mandó un mensaje preguntando si estaba tomando. Le dije que sí, que con unos primos, y me dijo que si no lo invitaba, a lo que le dije que sí. Me dijo que iba a deshacerse de su novia para caer, cosa que pasó; el tiempo y no llegaba. La verdad es que yo no estaba al pendiente. Pero ya como a la 1 de la mañana llegó y me dijo que se había peleado con su novia, etc., ya saben, los clásicos novios tóxicos.

Total que estuvimos tomando y poco a poco se empezaron a ir mis primos, menos uno que casi siempre se quedaba cuando tomaba; a él le gustaba mucho quedarse en el cuarto de mi hermano.

Ya eran como las 4 de la mañana cuando mi primo me dice que ya tiene sueño y que ya se metería a dormir, a lo que le digo que yo también. Bryan me pregunta si se puede quedar y le digo que sí; le saco una cobija y una almohada. Ya me estaba poniendo la pijama (que es un short y una camiseta) cuando me toca y me dice que si hay bronca si se queda a dormir conmigo, ya que no tenía mucho que se había lastimado la espalda y que el sillón iba a hacer que le doliera otra vez. Le dije que sí; nos acostamos y nuevamente me acosté dándole la espalda y puse una almohada entre ambos (esto lo hago porque todos saben que soy gay y muchas veces creen que por ser gay les vas a tirar el rollo, entonces es una manera de poner mis límites).

Ya estaba quedándome dormido cuando siento que quita la almohada y se la pone en la cabeza, a lo que procedo a hacerme más a la orilla. Nuevamente empiezo a quedarme dormido cuando siento por detrás mío que él ya estaba muy cerca de mí. Yo empecé a mover mi trasero hacia él para ver qué pasaba, y apenas lo estaba haciendo cuando me toma de la cintura y me lleva hacia él, diciéndome al oído: “bien que quieres”. Yo me quedé callado, y en eso siento su verga dura en mis nalgas y me dice “pídemela”. Yo sentí un calor que me recorrió todo el cuerpo y, sin pensarlo, le dije “dámela”.

Él me bajó rápidamente el short con todo y calzones y empezó a golpearme las nalgas con su verga firme. Me dice al oído: “me la vas a mamar”, y yo le dije que sí y empecé a hacerlo, a lo que no estuve mucho tiempo cuando me dice: “no mames, la mamas muy rico. ¿Desde cuándo la deseabas? Te he visto mirándome varias veces la verga y me prendía solo de pensar en este culote que tienes y que ahorita voy a usar”. Me preguntó si tenía condones y le dije que sí. Saqué uno y me dijo: “saca todos los que tengas”. Así lo hice, y fue entonces que me puso boca abajo y se puso encima de mí, y con su verga rozaba mi raja y ponía la punta en la entrada de mi culo, jugando con él. Así estuvo varios minutos, como si la fuera a meter y no lo hacía. Para ese momento mi culo palpitaba del deseo de sentirlo, y fue entonces que siento cómo escupe dentro y de una me penetra.

Fue un placer indescriptible; empecé a gemir. Él solo me decía que le prendía que gimiera y empezó el movimiento. Estuvimos unos minutos así y después salió de mí y se puso boca arriba, se quitó el condón y me pide que se la vuelva a mamar, a lo que yo obedecí. Me prendía el olor y, de vez en cuando, paraba para sacarme los pelos que se me venían a la boca.

Me indica que me suba y lo monte, a lo que yo obedecí, pero antes me pidió que le pusiera otro condón, a lo que rápidamente lo hice. Me subí arriba de él y empecé a moverme como nunca antes lo había hecho. El momento me tenía muy caliente y estaba tan excitado que solo quería satisfacerme. Me pide que pare porque se iba a venir y quiere seguir dándome hasta dejarme el culo abierto, a lo que yo acepté. Me volteó de una y me puso en cuatro; mientras me penetraba me aplastaba la cabeza con su pie y me preguntaba si me gustaba, y yo le decía que sí. Él me decía: “¿sí qué? ¡Perra! ¿sí qué?”, y yo le contestaba que sí, que me encantaba. Hicimos varias posiciones hasta que me dice que ya quiere venirse y le pregunté dónde. Me dijo que en mi boca y que quería que me los tragara, a lo cual yo acepté. Se quitó el condón y no tardó mucho cuando me tomó de la cabeza y me hundió por completo la verga; empecé a sentir su semen en mi garganta y era bastante, lo que me hizo dar un gran trago, y tenía un dulzor que me encantó. Le limpié hasta la última gota.

Él se levantó, se vistió y se salió del cuarto. Al día siguiente mi primo tocó mi puerta y me invitó a desayunar; cuando íbamos para afuera nos dimos cuenta de que estaba acostado en la sala, así que también fue con nosotros a desayunar.

A partir de ese día me obsesioné con él de una manera que le empecé a ser fiel, y me encantaba saber que se ponía celoso cuando me veía con otro hombre. Se ponía muy agresivo a la hora de coger, lo que me hacía obsesionarme más con él.

Ya llevo 5 años siendo su amante, donde solo me usa para satisfacerse, pero esa es otra historia…

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2 Comentarios

  • Anónimo
    abril 30, 2026 a las 7:37 am

    Queremosas de las otras historias

  • Anónimo
    abril 30, 2026 a las 7:37 am

    Queremos más de las otras historias con el 🙏🏻

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