El vecino curioso

Hola jajaja es mi primera vez publicando aquí, pero me animé a hacerlo después de leer muchas de las historias de aquí.

Soy un chico bi de 22 años, mayormente soy activo, sin embargo, me han dado pensamientos de intentar ser el pasivo, por lo que un día en la app amarilla me puse a buscar quien podría ser el que me abriese el culo y había un perfil muy cerca mío, hablé con el, intercambiamos fotos y apenas ví su verga se me hizo agua la boca y se me dilató el culo. A pesar de estar medio dormida en la foto, se veía de un buen tamaño y un buen grosor. Me mandó su ubicación para poder ir y estaba demasiado cerca, era prácticamente mi vecino (vivía en la calle siguiente).

Llegué a su casa y toque la puerta para que me abriera, pero lo que no me esperaba es que el ya estuvie esperándome con la verga de fuera, ver si torso peludo desnudo, la verga medio dormida pero creciendo de a poco me provocó una erección casi instantánea. Dejé algunas cosas que tenía de lado y me dispuse a mamarle la verga.

No era la primera vez que mamaba una, anteriormente ya lo había hecho a algunos pasivos que me cogia, pero está vez sería diferente, yo sería el pasivo que está mamando. Sentí crecer su verga dentro de mi boca mientras me la llevaba hasta el fondo, me empezó a dar arcadas pero no me importaba, sabía muy rica. Le lamí los huevos, se la jalé mientras se la chupaba, estaba toda llena de mi saliva cuando llegó el momento de la verdad.

Me puse en 4 sobre su sofá mostrándole todo mi culo, se unto un poco de saliva en la puntita y me la empezó a empujar. Al principio me dolió, aunque no era la primera vez que me metían la verga en el culo, era la primera de un tamaño considerable. Una vez que me acostumbré a los movimientos de el, el dolor se convirtió en placer, mis gemidos se comenzaron a escuchar, genuinamente lo estaba disfrutando, en un punto solo sentí como le escupió a mi culo porque la verga de el comenzaba a secarse.

Las embestidas aumentaban de ritmo, mis nalgas chocando con sus piernas, la sinfonía perfecta llegando a su punto máximo cuando se vino dentro de mi, no lo sentí por lo dilatado que estaba mi culo en ese momento, pero ese gemido de macho que acaba de destrozar a su funda me hizo saberlo.
Le manche un poquito porque no me había limpiado bien por las prisas, pero se podía ver como el semen aún le seguía saliendo de la puntita. Desde ese día no deje de pensar en ello, aunque me he cogido a otros pasivos, la experiencia de tener una verga dentro es igual de placentera. Y afortunadamente, no sería la única vez que pasaría.

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