Flaitecito de la app amarilla – Parte 2
- 1Flaitecito de app amarilla
- 2Flaitecito de la app amarilla – Parte 2 (este capítulo)
Parte 2
Ya hace más de un año que me había juntado con este flaytesito y, bueno, si bien la primera vez fue todo igual como no tan bacán, esta vez se dio todo de una manera mucho más deliciosa.
La cosa es que por a veces motivos este loco al final me terminó bloqueando porque yo le decía que sí a veces y después no concretaba. En fin, igual como que lo dejé con las ganas varias veces, debo admitirlo. La cosa es que me resultó: me terminó bloqueando.
Pero después, por Grindr o por la app amarilla, mejor dicho, me contactó. Yo sabía que era él, pero él no sabía que era yo, y le mandé fotos como que la otra vez no le había mandado. En fin, esta vez nunca le concreté nada, pues siempre lo calenté nomás, pero nunca le dije “ya, voy” y después no iba. Igual me buscó harto, en fin. Fue bien amable.
Y resulta de que ya pues, yo ahora último ando muy caliente así, mal, y la cosa es que quería culiar. Y me acordé de él y dije: “Ya, voy a hablarle nomás”.
La cosa es que le hablé, se demoró en conectarse, no se conectó en varios días, como en un mes, y cuando se conectó le hablé y me contestó al tiro. En fin, le dije:
—Mira, ¿sabes qué? Yo puedo este día.
Y me dijo:
—Ya, dame tu WhatsApp.
Pese a que me tenía bloqueado en WhatsApp, ya me habló igual, pero como que no cachó que ya nos habíamos visto. Él juraba que era como la primera vez que nos veíamos, que fue lo más chistoso de todo.
La cosa es que yo ya sabía llegar a su casa y toda la cuestión, pues me había dado la dirección. Y yo me hice como el:
—Oh, ya voy llegando, estoy afuera.
Y resulta de que ya llego y me abre. Y el mismo flaquito. Pucha, él tendrá como unos treinta y tantos y yo unos veintiocho; él tiene unos cuarenta y dos. Es un flaco, flacuchento, como metro setenta, así, nada, como con voz de flaytesito, pero un flaytesito bien trabajador.
Igual es como algo ignorante, por así decirlo, pero es trabajador y bien esforzado, rehusquía, molestoso, rico igual, en el sentido de esos flaytesitos así como rotos rico.
Y la cosa es que entramos y teníamos que entrar a la pieza porque estaba su papá en la casa, pero estaba durmiendo como en las piezas de adelante y él vivía en la última pieza como de la casa, del sitio ahí donde vivían.
Y yo entré, pasé, igual haciéndome la como:
—Uy, nunca he estado aquí.
Y bueno, la otra vez habíamos estado, pero culiábamos como en un galpón que había como a la entrada. Esta vez fuimos a su pieza y toda la cuestión.
Según él, como que no quería que me quedara al principio porque la cama era muy chica y la cuestión, pero cuando llegué me como siempre ofreció quedarme todo el rato, me hablaba súper lindo, en fin, qué sé yo.
Y bueno, empezó la cosa y yo me saqué la ropa, me quedé nomás en puro calzón, y yo unos colaleyos, los mismos que él me había dado y no los reconoció.
La cosa es que ya empezamos a darnos besitos, esta vez me dio muchos besos, muchos besos, pero así como desesperados los dos. Me toqueteaba por todos lados, me decía que yo era su mujer, me tocaba los pechos, me chupaba los senos. Igual soy cosquillosa, pero me aguantaba. Me tocaba el culito, me manoseaba de una manera tan fuerte, pero a la vez tan delicada.
Me hablaba así, yo le decía:
—Amor, qué rico, quiero culiar.
Y eso lo ponía más caliente con mi voz.
De los besos pasamos al oral, que fueron muchos besos de verdad, fueron muchos toqueteos, fue mucho rato.
Y él me decía no sé qué:
—Qué te estáis metiendo, te voy a culiar, pero te vas a hacer mía toda la noche.
Y no sé qué, así con su voz, po, de maleante, pero nada, como me gusta.
Además, a él le calentaba mucho que me mordiera los labios. Me decía:
—Uy, no te mordai los labios así.
Y yo lo hacía con más ganas para que él se calentara más.
Una cosa llevó a la otra, en fin, todo fue subiendo a poco de temperatura y me senté en su cara igual. Me hizo un oral. Hace tiempo que no me chupaban el culo tan rico así como él. E hicimos 69 un rato.
Después me dijo:
—Ya, que no me aguanto más, que te quiero culiar.
Pero ahí se puso un poco tonto porque me quería culiar sin condón y yo sin condón no culeo. O sea, quizás después cuando tenga pareja estable, pero con cosas casuales nunca. Chiquillos, siempre ocupen condón.
La cosa es que ya accedió. Yo igual como que me enojé un poco, pero me quitó el enojo con unos buenos besos y se colocó el condón y me empezó a culiar así de ladito.
Y si bien no la tenía tan grande, pero tampoco tan chica, me entró toda de una. Y me empezó a culiar y yo me calenté más.
La cosa es que le dije así:
—¿Si quería que me culiara en cuatro?
Y yo voy, y cuando él se acomodó así, yo me acomodé y voy y puse la pose en cuatro más prostituta que tengo en mi arsenal.
Y él se le sale:
—Ojo, papito Dios, todo lo que me voy a comer.
En ese momento, entre calentura y risa a la vez, pero nada, era más el morbo del momento, y ahí me culié un buen rato.
Ya después, como al último, yo ya estaba que no sé si le ha pasado que de verdad que estaba que me meaba porque me culié y me culié y yo estaba a punto de mearme.
Él le empecé a decir así, casi de un orgasmo:
—Para, para, me voy a mear. Ay, me voy a meo, me meo.
Y en esto él justo se viene así y en el condón, obviamente. Y los dos quedamos tirados en la cama así.
No me meé, por si acaso. Me aguanté, pero fue rico el momento. Siento que si hubiese sido otro lugar y hubiese podido mearme, hubiese sido más rico y más exquisito.
Nada, igual me ofreció quedarme todo el rato, pero no. Yo dije que no, que tenía que irme a poner donde una amiga, y la verdad tenía que irme a poner donde una amiga, así que me pedí un Uber.
En fin, y ahí él me fue a dejar afuera y me decía que no, que no esperaba haber estado con alguien como yo, que yo era otra cosa, que él era fino, que no sé qué, que yo era no cualquier hueá, que él sí iba a culiar y que lo iba a culiar.
De hecho, me habló un par de veces, en fin. E igual quería ir a verlo así como para culiar, pero nada, yo quiero solo culiar, no quiero nada más con él. No sé si me entienden.
Pero nada, eso.
Y antes de irnos nos dimos un beso. El Uber estaba esperando afuera, pero antes de abrir la puerta, obviamente me lo comí la última vez y me fui.
Así que eso.
Sé el primero en guardar este relato
7 Comentarios
> Pucha, él tendrá como unos treinta y tantos y yo unos veintiocho; él tiene unos cuarenta y dos.
??? bueno niña cuantos años tiene?
Relato pa malo
Creo que el relato es falso se contradijo en varias partes y habían partes que no pegaban el relato malo y fome
Hermanito en la primera parte te quejabas de su hablamiento y este relato está escrito como las pelotas ???
Hubiese sido un buen relato, pero está muy mal escrito
Aprenda a escribir antes de rotear a la gente …
La verdad que relato más mal redactado, no sé podía seguir una idea continua