Idea morbosa en el sauna
Esta historia ocurre en una de las primeras veces en las cuales asistí a ese sauna de estación central que muchos de ustedes conocerán, me adentré en las profundidades, la luz tenue y la sensación de humedad te invaden nada más bajar las escaleras. Me desnudé, me puse la toalla y mi cuerpo me guió a través de los laberínticos pasillos en busca del éxtasis con otro hombre.
Visité cada uno de los saunas y salas como siempre, mi favorita siempre ha sido el sauna seco, esta vez, pensé en relajarme más que en terminar de rodillas recibiendo los jugos de otro hombre, pero el sauna me tenía otro destino deparado.
Cerré los ojos para sentir los poros de mi cuerpo, pero una voz tranquila y serena susurro a mi oído, mientras una mano pesada y peluda acariciaba mi pierna
Estas muy rico – Escuche en mi oído izquierdo
El cumplido me tomó de sorpresa, abrí los ojos y vi al macho que cumplía todos mis deseos, tenía unos 50 años, pelo corto velludo y con una barriga prominente.
Tu igual – respondí sin antes colocar mi mano en su pierna. Estaba muy nervioso y eso era raro, pues ya había tenido encuentros así en otras ocasiones, pero esta vez este hombre parecía haberlo enviado el diablo para cumplir todas mis fantasías lujuriosas.
Comencé a deslizar mi mano llegando cada vez más cerca de su miembro, el cual se hacía notar con pequeños rebotes en su toalla. No tardé demasiado en abrir las cortinas de sus piernas y ver el objeto de mis deseos, era grande, pero sobre todo gordo, con el cuerpo ancho en el comienzo y adelgazandose en el recorrido hasta llegar a una punta rosada y perfectamente redonda.
Mi mano agarró ese miembro como palanca de camión y comencé a realizar movimiento ascendente, y descendentes, primero lentos y con paciencia. su mirada era impasible, pero notaba sus latidos acelerando en mi mano, mientras que los míos estaban ya al 100.
Cada vez su pene era mas grande y la boca se me hacía agua, quería bajar y saborear todo esa carne viva pero me intimidaba las miradas de los demás hombres alrededor de nosotros, los cuales eran unos cuantos, aunque no les voy a negar, me excitaba la idea de que me vieran chupando el pico y que ellos también se vieran extasiados con la escena tanto como yo lo estaba.
Finalmente terminé diciéndole – Vamo a una cabina
El no dijo ninguna palabra, solo agarró su toalla, se la ató y me agarró fuerte de la mano. Subimos las escaleras y entramos directamente al cuarto oscuro, ahí no aguante y comencé a introducir su gigante juguete en mi boca. Me tomó de la cabeza y me embistio chocando su glande con mi garganta.
Ohhh que la chupas dijo – Gimió – Chupa chupa
Su pene sabía a gloria y me llenaba toda la boca, sentía que iba a ahogarme. Las embestidas fueron disminuyendo y pude guiar la maniobra, movía mi cabeza como pájaro loco y era tal mi excitación que quería llegar a tragarme hasta sus huevos.
Me sentía tan sucia, estando de rodillas, ante ese hombre, en un sitio que solo se iluminaba con pequeñas luces rojas, me calentaba de sobremanera escuchar los otros gemidos de otras putas como yo las cuales estaban recibiendo cogidas a nuestro lado. El cuarto oscuro sin duda era un paraíso, mientras yo seguía atragantándome, sentía pequeños roces de manos en mi espalda y mi culo, eso me aterraba y calentaba a partes iguales.
Ya ven pa¨ aca – Me gruño de repente – Ponte en la pared
Yo obedecí de inmediato, sentí sus dedos húmedos y de apoco comenzó a meter cada uno de sus dedos dentro de mi mientras mi cara respiraba la piel de la pared contra la que me empujaba con ese fuerte brazo. Su pene erecto no tardó en ingresar dentro de mí, en ese momento vi estrellas, y todo mi cuerpo temblaba, comenzó a metérmela despacio y con cariño, eso duró 2 segundo, hasta que noto lo rico de mi culo, y comenzó a embestirme como toda una bestia.
Eso dame, dame rico – Solté mientras él tiraba de mis hombros y me empujaba con su ingle, el sonido de sus huevos en mi culo quedó grabado para siempre y sus besos en mi nuca me estremecía al punto de no poder mantenerme en pie.
Todo acabó con un -Te voy a preñar – de su parte, a lo que yo comencé a estirar mis cadera hacia las suyas con más ganas y así recibí toda su lechita calientita dentro mio, mientras su cuerpo caí sobre el mío dejándome entre el calor de su cuerpo y la pared.
Me di la vuelta y terminé de servirme su manjar y terminé dándole un beso, en ese momento, los gemidos y los toques de los otros en el cuarto oscuro me trajeron a la mente una idea morbosa, idea relacionada con los pensamientos cuando estábamos en el sauna. me acerque a él y le susurre mi idea.
Jajaja que eri califa tu oye – Me contestó, pero igualmente accedió a esta descabellada idea.
Caminamos al sauna nuevamente, sin embargo, deje que este se adelantara y yo esperé un par de minutos en la zona de descanso.
Comencé el plan, entre al sauna, lo vi sentado, junto a un montón de otros machos y otros que estaban de pie, al parecer se había llenado mientras hacíamos nuestras cosas, la segunda etapa fue sacarme la toalla, la doble con delicadeza, y la acomode en un perfecto cuadrado y la puse estratégicamente en el suelo, al centro del sauna, la tercera parte era la que me daba más miedo, me arrodille, como me enseñó mi madre a rezar, y abrí mi boca mientras juntaba mis manos detrás de mi espalda como un reo que cometió un crimen fatal. La cuarta fase ya se la imaginaran y esta estaba en manos de mi compañero, se levantó, se quitó la toalla y en medio de esa estrecha habitación puso su pene aun erecto en mi boca.
Escuche pequeñas risas y sentí las miradas de todos en la habitación, para mi pasaron años sin que nadie más se acercara y por mi mente solo pasaba la idea de acabar con el plan por el bien mío y de mi compañero, no obstante, pude notar una pequeña sombra en la pared, movimiento, para que luego mis ojos fueran iluminados con un miembro acercándose directamente a mi lado, yo sin miedo y como un escalador que se aferra a su última piedra disponible agarre ese pico y comencé a masturbarlo, y luego a chuparlo, tenia 2, eso ya era más de lo que había comido nunca.
De ahí la timidez de los demás comenzó a irse y poco a poco se fueron incorporando diferentes miembros alrededor mío, yo estaba excitadísimo, no podría decirles el número exacto porque el cansancio y las manos en mis hombros me desconcertaron tanto que solo podía sentir cada parte de mi cuerpo saboreando ese momento al mismo tiempo que sentía nervios de estar a la merced de tantos hombres.
Fue tan rico, sentía mi boca llena, me calentaba las caricias, como me agarraban y estrujaban mis pezones, las nalgadas en mi culito, y las puntas de aquellos penes que llegaban húmedos a mi boca, a mi cara, a mis manos, y a mi espalda. Agitaba con fuerza los 2 miembros que podía, mientras ellos agarraban mi cabeza y me empujaban sus miembros hasta tocar mi garganta, me sentía como un objeto de placer, con el que ellos se estaban satisfaciendo luego de una semana de aguantarse las ganas.
Había de todos, penes grandes, chicos, de viejos y de gordos, en un momento sentí como me corri, sin siquiera tocar mi pene, me encantaba ir de uno en uno, sentir los latidos, y los pequeños gemidos y gruñidos que soltaba cada uno cuando colocaba mis labios en sus glandes y empapaba sus picos como si no hubiera comido nada en todo el dia, de la excitación no logre escuchar ninguna conversación coherente, solo oia los – Ohh que rico, y los -Dale dale, de algunos de ellos, mientras mi lengua no paraba de rodear esos miembros tan ricos. no quería que acabara nunca ese momento. De a poco comencé a recibir mi regalo por ese esfuerzo tan grande que hice, por supuesto abría mi boca para recibir toda la leche de aquellos toros, ya pasado todo lo bueno, uno de los que aun me tenia como puta sugirió ir al cuarto oscuro para no incomodar a los que se quieren relajar y pues ahi nos dirigimos un grupo pequeño. Termine de deslechar a cada uno y por supuesto de que me culiaran de nuevo por el culo, cuando ya quedo el ultimo deje que me follara por la paciencia que habia tenido, ademas que me gustaba mucho, pues era un abuelo que se mantenía increíble para su edad, además de tener un pico sabroso.
Finalmente me dirigí a las duchas, me bañé, me puse la ropa y le agradecí al cajero, como si gracias a él hubiera tenido una de las experiencias más ricas de mi vida.
Espero que les haya gustado este relato, si quieren mas de mis ideas morbosas comenten
nos vemos en otro relato o tal vez de rodillas en el sauna
Adiós.
5 Comentarios
Angy
mayo 18, 2026 a las 11:58 pmUffff que rico, te invito a leer el mio, así en un sauna, ojalá te guste
Esteban
mayo 19, 2026 a las 4:17 pmQué sauna es?
Yo full hetero, hasta que me ganó el morbo y me decidí a ir al sauna en Viña. Entré nervioso y tapado, adentro no me importó nada y hice algo similar… mamé como una puta. Hoy mientras lo hago con mi mujer me calienta la idea de repetir lo del sauna.
Anónimo
mayo 21, 2026 a las 11:22 amYo tb full hetero, con ganas de darle bien duro a otro hetero
Leo
mayo 21, 2026 a las 11:23 amYo tb full hetero, con ganas de darle bien duro a otro hetero
Bicho
mayo 20, 2026 a las 11:01 amEl de Chacabuco?