Mi primer cruising

Hola a todos, bueno, no diré mi nombre, será totalmente anónimo. Todo empezó un día que andaba en el mall Costanera Center buscando un regalo de Navidad para un amigo. Paseaba por Falabella y estaba algo aburrido, así que empecé a mirar Grindr. Abro Grindr y los hombres que andaban por la app eran bastante buenos. Entre ellos me llamó la atención un perfil nombrado «pendejo20». Le hablo:

Yo: Hola, ¿cómo estás?
Pendejo20: bien y tú
Yo: yo muy bien, aquí aburrido, con unas ganas de mamar algo ricooo
Pendejo20: yo con ganas de dar lechita
Yo: uffff qué ricooo, yapo, yo encantado, te dejo sequito

Y él era un trabajador de Falabella. Habrá sido coincidencia o no, pero yo con él había hablado hace mucho tiempo y teníamos ganas de hace rato. Y al fondo, donde está la ropa interior de hombre, estaba él. Un pendejo de 20 años, rico, rico. Vi algunas fotos de él cuando hablábamos antes y tenía un buen pene, riquísimo.

Él me dice: «vamos al baño del segundo piso». Igual dije: «nunca lo he mamado en un baño y me daba cosa», pero bueno, andaba caliente y hace rato que le tenía ganas. Veo que él entra, nos miramos y estaba ufff, rico cuerpo, blanquito, con una camisa que mostraba unos ricos pelitos que sobresalían de la camisa. Amo los hombres peludos, sobre todo en el pecho. Entro al último baño, igual no había mucha gente. Bueno, puse arriba de la taza como hincado y él saca suuu rico pene, con un olor que más me calentó. Se lo mamé como 15 minutos y mientras lo hacía lo miraba a la cara con cara de putito. Él me mira y me dice: «qué rico lo mamas, ¿quieres mi lechita en tu boquita?» Yo: «uffff tengo unas ganas de que me preñes ricooo». Y eso lo prendió.

Mientras se lo seguía mamando, me bajó los pantalones mientras aún seguía hincado en la taza del water. Y bueno, me di vuelta con mis pies a los bordes de la taza. Él me chupa el culito, qué maravilloso sentir esa boquita mientras lamía y lamía, y aguantando las ganas de gemir. Y él me dice: «listo, pídeme que te lo meta». «Ya papi, métemelo por favor». Él puso su rico pene en mi entrada mientras yo me abría mi culito con las dos manos. Fue tan ricooo sentirlo mientras se hacía paso, sentí cada centímetro entrar en mi culito. Yo feliz y goloso mientras él hacía el vaivén, ricooo. Él lo sacaba y metía, lo sacaba y metía. Fue tan rico que ese pendejito me esté haciendo suyo. Mientras me lo metía me tapaba la boca y así tenía despacio. Y él me decía: «uff qué ricooo tenerte así, ya me falta poquito». Y yo le digo: «lléname el culito por favor». Y de repente siento que se mueve más rápido y siento sus chorros de lechita dentro de mí. Y al lado escuchaba cómo se quejaba mientras yo, sin tocarme, acabé en la pared del baño. Nunca nadie ha logrado hacerme acabar de repente. Siento como sale de mi culito y chorrea esa rica leche. Me doy vuelta y se lo mamé un poco hasta dejarlo séquito. Y él con una cara feliz. Nos dimos los WhatsApp nuevamente para en algún momento volver a repetirlo.

Ese día me paseé un poco más por Falabella mientras miraba aquel cabro chico tan ricoo que me hizo suyo, y yo todo un putito, lo volvería hacer mil veces. Yo en ese entonces tenía 27 y él 20, colágeno para mi cuerpo.

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1 Comentario

  • Anónimo
    mayo 5, 2026 a las 5:35 am

    Rica experiencia y buen relato…
    Cuando memos se espera salta algo…

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