Mi primera vez con mi tío el doctor (más explícito el acto)
Voy a tratar de ser un poco más explícito en la parte de cómo me cogió mi tío cuando me invitó a un congreso con él.
Empezó para mí toda la tensión cuando regresé del gym, ya que cuando me fui a entrenar él se quedó en la habitación porque tenía que exponer mi tío al día siguiente. Para esto, a mí se me hacía muy atractivo mi tío, ya que tiene buen cuerpo y no es nada feo. En el momento en que regreso a la habitación que compartíamos, él solo traía la camisa desabrochada y el pantalón del traje; yo lo veía de reojo y se veía súper rico. Él siguió preparando lo que iba a exponer al día siguiente y yo aproveché para meterme a bañar. Al salir del baño, solo me puse mis bóxer para ponerme el pantalón de mi pijama en el cuarto. Luego mi tío se metió a bañar; al salir del baño, él solo salió con la toalla enredada en las piernas, se sentó en la esquina de su cama para terminarse de secar y ponerse sus bóxer. Usa de los bóxer cortos de licra, así que se le marcaba una muy buena verga gruesa y larga. Yo en este momento estaba acostado en mi cama viendo el teléfono, pero de reojo lo estaba viendo; se veía muy rico, medio me estaba prendiendo, pero me traté de relajar y en ese momento mi tío me preguntó:
Él: ¿Tienes problema si me quedo solo en bóxer? Estoy acostumbrado a dormir así, ¿o me pongo mi shorts de mi pijama? (Yo sentí la pregunta normal).
Yo: Pues como te sientas más cómodo, yo no tengo problema.
Así que decidió quedarse en bóxer, prendió la tele y se acostó. Empezamos a platicar y me comentó que andaba medio estresado por su conferencia del día siguiente y más pendientes que ya traía. Yo, como de curiosidad, le pregunté:
Yo: ¿Te tomas algo para relajar o qué haces para relajarte?
Él: Pues cuando ando solo me tomo una pastilla, y si estoy con tu tía, cogiendo.
Me reí como de nervios, pero me prendió aún más su respuesta, así que le pregunté:
Yo: ¿A poco sí coges seguido?
Él: Pues trato de coger unas 4 veces a la semana. ¿A poco tú no has cogido?
No le contesté la pregunta (pero nunca había cogido ni me habían cogido).
Yo: Uff, tío, lo bueno que traes la pastilla para que te la tomes, jajaja.
Solo sonrió y me dice:
Él: Sí, pero estaría mejor si me dieran un masaje, descansaría mejor.
Yo: Pues si quieres te puedo dar un masaje.
Él: ¿A poco sabes dar masajes?
Yo: No, pero no creo que tenga mucha ciencia, jajaja, solo te pongo crema y te la unto.
Él: Pues va, a ver si es muy fácil.
Yo ya estaba caliente y sentía que me estaba dando entrada. Fui por la crema y me puse a su lado para empezar a ponerle, y me dice:
Él: Pues subiré bien para que me des bien el masaje.
Eso sentí que me dio más entrada. Me subí en su espalda baja y empecé a frotarle. En ese momento me preguntó otra vez:
Él: ¿Y qué, ya cogiste?
Me puse medio nervioso y le dije:
Yo: No, no, yo no hago esas cosas, jajaja.
Mi tío solo se sonrió y seguí dándole su masaje como unos 15 minutos más. Pasó el tiempo, me bajé de él, me puse a un lado y le pregunté:
Yo: ¿Ya más relajado?
En ese momento se voltea hacia arriba y veo que traía la verga parada y el bóxer con una gota. Me le quedé viendo y le dije:
Yo: Ahora sí te faltó mi tía.
Se me queda viendo y se agarró ligeramente la verga para decirme:
Él: No, ahorita me los saco con la mano, ¿o qué se te antojó?
Yo solo me le quedé viendo cómo se tocó por encima del bóxer para volverme a decir:
Él: ¿Si se te antoja?
Yo, nervioso, le dije: Pues se ve grande.
Él: Pues pruébala y tú dime.
Así que con eso que me dijo, empezó a tocársela por encima del bóxer, me agarró la mano y me preguntó:
Él: ¿Sí la vas a querer, hijo?
Yo: Sí, papi, quiero ser tu perrita.
Me besó súper atascado, le quité el bóxer y me dice:
Él: Ahora sí, mi putito, cómetela toda.
Empecé a chupársela. Es una verga gruesa y larga que apenas me cabía en la boca. Me la trabajé de meter toda. En eso empiezo a escuchar su pujido de placer, me excitó mucho. Se la dejé súper babosa y me sube la cabeza para decirme:
Él: Ahora sí, mi niño, te voy a hacer que seas mi putito.
Me puso en la esquina de la cama, se inclinó para chuparme el culo, ya que lo sentí mojadito. Sentí que me metió sus dos dedos. Después de eso dice:
Él: Ahora sí, mi niño, estás listo para que te coja.
Se levantó, me escupió y empezó a meterme su pene. Lo más rico, escucharlo y sentirlo dentro. Fue poco a poco y le dije:
Yo: Cógeme, papi, como si fuera mi tía. Dame duro, papi, soy tu yo.
Él: Sí, putito, ¿quieres saber cómo me la cojo?
Y en eso empezó a darme duro con nalgadas. Escuché cómo gemía súper rico cada vez que me daba más duro. En eso sentí calientito dentro de mí y justo se había venido. En ese momento me dice:
Él: Ten, mi niño, tu lechita donde te gusta.
Yo: Sí, papi, dame toda dentro de mí.
En eso volteo y veo que estaba súper sudado y me dice: «Ay, hijo, qué rico aprietas. Me hubieras dicho antes».
Así fue lo más explícito que me acuerdo.
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