Mis dulces 18 – Parte II

Esta es la continuación, perdón si lo hago largo… pero ese día pasaron muchas cosas.

Me llevó con sus amigos y, poco a poco, terminé integrándome con ellos. Les escribí a mis amigos para que se acercaran y, en cuestión de minutos, ya estábamos todos juntos, bailando y disfrutando de la noche.

El chico de la barra volvió a acercarse. Cada vez estábamos más pegados, bailando al ritmo de la música, y la química entre nosotros era imposible de ignorar.

En algún momento, cuando las copas ya habían hecho de las suyas, alguien gritó:

—¡Beso de cuatro!

Todo pasó demasiado rápido. Él me tomó del cuello y, entre risas, música y gritos, terminamos compartiendo un beso entre los cuatro. Fue una de esas situaciones completamente absurdas que solamente parecen buena idea cuando estás en medio de una noche de antro.

Después continué bailando con él, aunque su amigo permanecía detrás de mí. Yo estaba completamente metido en el ambiente: música, luces, alcohol y esa sensación de que por unas horas no existían las reglas.

Me sentía en las nubes.

En un momento, su amigo tomó mi mano y después la de su amigo. Sin explicar demasiado, nos llevó hacia los baños.

Para entonces ya me sentía bastante mareado. Entramos al cubículo los tres, riéndonos y tratando de acomodarnos en aquel espacio diminuto. Él terminó sentado en la taza mientras su amigo y yo permanecíamos de pie.

Nos miramos por unos segundos y nos besamos, nos bajo en cierre y se metió los dos penes a la boca, la chapaba muy rico… sentir otro pene cerca del mio mientras me la chapaba me hacía gemiría… paso un rato y se vino el amigo del chico, yo aun no . Pero llego la chica de intendencia a tocarnos la puerta, nos dijo que si no salíamos iba a llamar a seguridad… me subí el pantalón y salí primero , dejándolos a ellos atrás.

Regrese con mis amigos y les comente lo que había pasado eran como las 3 am, uno de mis amigos ya estaba muy mal así que decidimos irnos. Durante el camino a la salida vi a estos chicos, los abrace y les di un beso de despedida, salimos y encontré el uber … antes de subir vi al primer chico que me bese y corrí a despedirme de beso en la boca, subí al auto.

Para ese momento, todos mis amigos estaban bastante mal porque habían tomado demasiado. Curiosamente, después de todo lo que había pasado esa noche, yo me encontraba completamente sobrio.

Cuando por fin salimos del antro, nos subimos al Uber. Esta vez uno de mis amigos decidió ir de copiloto, mientras que los demás nos acomodamos atrás. Uno de ellos se quedó junto a cada puerta, prácticamente preparado por si alguno necesitaba vomitar, y yo terminé en medio.

Mientras avanzábamos, comencé a platicar con mi amigo que iba adelante y con el conductor. El señor tendría unos treinta y tantos años y, para nuestra suerte, resultó ser de esas personas que pueden sacar conversación de cualquier tema.

La charla se volvió cada vez más entretenida. Entre las ocurrencias de mis amigos, las historias del conductor y el cansancio que comenzaba a aparecer después de tantas horas de fiesta, poco a poco todos mis amigos terminaron quedándose dormidos durante el camino, pero yo seguía completamente despierto. El conductor del Uber, en cambio, resultó ser bastante platicador. Comenzamos a conversar y, poco a poco, la charla se volvió más personal: me preguntó mi edad, si tenía pareja y algunas cosas sobre mí.

Finalmente llegamos al departamento de mi amigo. La idea original era quedarme ahí, pero yo todavía tenía que regresar a mi casa, que estaba aproximadamente a media hora de distancia.

Como el conductor ya iba de camino y mi casa quedaba prácticamente de paso, se ofreció a llevarme sin cobrarme extra. Acepté.

Uno de mis amigos todavía tenía que llegar a su casa, así que primero lo llevamos. Fue entonces cuando el conductor me dijo:

—¿Por qué no te pasas adelante? Así podemos platicar más a gusto.

La propuesta me pareció un poco curiosa.

Desde hacía rato había notado que, cuando yo iba atrás, buscaba mi mirada constantemente a través del retrovisor. No sabía exactamente qué pensar, pero definitivamente había algo en su manera de mirarme que me había llamado la atención.

Después de dejar a mis amigos, me pasé al asiento del copiloto.

La conversación continuó mientras avanzábamos por las calles prácticamente vacías. Ya eran alrededor de las cinco o seis de la mañana y la ciudad comenzaba a sentirse diferente: silenciosa, con pocas personas en las calles y las primeras señales de que la noche estaba llegando a su fin.

Llegamos a casa de mi otro amigo. Bajé para ayudarlo y, después de dejarlo instalado, regresé al auto.

Pensé que finalmente solo quedaba llegar a mi casa. Pero, de camino, el conductor comentó que necesitaba detenerse un momento para ir al baño.

Se detuvo en una parte bastante solitaria de la avenida. A esas horas prácticamente no circulaba nadie.

—Yo también voy a aprovechar —le dije.

Bajé del auto.

Y mientras caminaba unos pasos, todavía no imaginaba que aquella sería mi momento más loco de la noche, mientras orinaba pude notar como el conductor se le empezó a parar, la tenía grande unos 20cm, gruesa y morena aunque el era blanco.

Termino y se quedo con el cierre abajo y con una notable abultamieno, yo subí de nuevo. Esta vez no me coloque el cinturón, el hizo el asiento para atrás y vi como se tocaba.
Sin más me dijo:
– No la quieres probar, mira como ando.

No lo pensé dos veces y bajé a chupársela, olía a sudor, orina… pero me gustaba, se la chupé por un rato , mientras el metía mano a mi culo y presionaba sus dedos en mi hoyito.

Me dijo que nos pasáramos atrás, saco un cordón, se lo coloco y me puso de ladito y poco a poco fue jugando con mi trasero, estaba tan caliente que agarre su pene, le puse saliva , me quite una pierna del pantalón y me senté yo sólito para llevar el ritmo.

Le di dos sentones y me dolió pero había entrado la cabeza, luego me senté más y entro la mitad me quede quieto y me deje ir todo…. me ardió y grite pero el me apretó y no me dejo moverme, ya había entrado toda.

Se siguió moviendo despacio y poco a poco me acostumbre, yo no dejaba de pegarme con el techo del auto pero sentía tan rico que no dejaba de hacerlo, me cambio de posición y entro más, solo le pedía que me diera fuerte, que fuera rudo conmigo. Eso lo calentó más, sentí como la metía más duro y yo solo gemías, en ocasiones la sacaba y me la dejaba ir toda, yo tenis los ojos en blanco y sudaba por todos lados. Me monte sobre él y lo cabalgue hasta que se vino, podía sentir como palpitaba su pene en cada chorro.

Me dejo superar comido esa noche, pasamos nuestros contactos y yo llegué a mi casa sin leche, besuqueado y con el cupo abierto, realmente fue una de mis mejores experiencias

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