Santo pecado – Parte II
Esa mañana, no salimos de la cama.Sebastián me abraza y comenzamos a mirarnos profundamente. Se acerca más y me da un beso. Ese beso despertó la pasión que llevábamos encima y nos empezamos a lamer enteros; el cuello, las orejas, el pecho, sus labios, esos labios eran delgados pero tenía…