Mi primer pete
Cuando tenía 18 había un amigo de mi hermano mayor que me calentaba mucho. Se quedaba a dormir bastante seguido, así que lo solía ver en calzones. Me calentaba mucho; a veces se le veía un poco los pelos.
Una noche parecía que se había dejado su mochila y, como todo puberto morboso, fui y la abrí. Ahí estaban sus calzones usados. Dudé un poco, pero los agarré y me fui rápido al baño. Me los tiré directo en la nariz, tenía un olor a verga hermoso. Me empecé a pajear de una manera que nunca olvidaré. Encima tenía rastros de semen seco que me calentaban aún más.
Cuando estaba por acabar escucho que habían vuelto, entonces rápido salgo, meto el calzón en la mochila y me meto en mi cuarto. Eran mi hermano con su amigo, pero parecía que venían con una chica.
Un rato después mi hermano toca la puerta preguntándome si puede dormir su amigo conmigo, necesitaba el cuarto solo para estar con la chica. Yo le digo que sí, que no hay problema, mi cama es bastante grande.
Al momento de irse a dormir él se saca todo, usando los mismos calzones con los que me hice una paja hace rato, y se acuesta. Luego de una hora intentando dormir empiezo a escuchar gemidos de la otra habitación, parece que ya habían empezado. No lo pude evitar y se me puso durísima.
Me puse boca arriba y empecé a ver al amigo de mi hermano. No se tapó ya que hacía calor, entonces estaba con su bulto al aire. Se le notaba semi parada. Con todo eso no me pude aguantar y me empecé a manosear mientras lo veía. Levantó un poco la mirada y me estaba mirando. Me puse nervioso, me tapé y él me dijo:
—Tranqui, no te tapes, a mí también me calentó un poco los gemidos.
(Si él supiera que lo que me calienta es él).
Me río nerviosamente y me destapo. Veo cómo se empieza a manosear su bulto. Puff, qué grande que es, y se asoman algunos pelos. Enseguida mi verga se puso durísima.
—Entre hombres no te tiene que dar vergüenza, sacátela —me dice.
Y veo cómo se la saca. Mejor de como me la imaginé: era gorda, cabezona y larga. Apenas la sacó me llegó el aroma a verga, hermoso.
Me la saqué y yo ya la tenía durísima y empapada de precum. Él la mira y me dice:
—Wow, sí que estás bien armado jajajs.
Mientras nos pajeábamos él me pregunta:
—¿Y ya tuviste tu primera vez con alguna chica?
Y yo le digo:
—No, todavía no.
—¿Y por qué? —me pregunta.
—No encuentro a ninguna que me guste.
Él saca su celular y empieza a buscar algo. Al cabo de unos segundos me muestra: era un video cogiéndose a una chica. Lo pone y me pregunta:
—¿Y esta no te gusta?
Nos empezamos a pajear y empezaba a hacer mucho calor en la habitación. Él se saca la remera y estaba fuertísimo: unos bíceps grandes con axilas un poco peludas y abdominales con un happy trail.
Para ese momento creo que él notó que le estaba mirando demasiado la verga porque me preguntó de vuelta:
—¿Y, te gustó?
—Meh, no es mi tipo —digo con una risa nerviosa.
Y él me dice:
—¿Esta es tu tipo?
Señalando su verga.
—Dale, animate.
Me agarra la mano y me la pone en su verga, y la empiezo a pajear. Dios, no podía creer que esto estuviera pasando. Su verga estaba durísima, era venosa y tenía unas ganas de chuparla. Pone sus manos en su nuca y se acuesta más. Dios, esos brazos me calentaban mucho más con esas axilas.
Ya para ese punto estaba demasiado caliente y me mandé: le empecé a oler las axilas, sus bíceps y sus pezones. Cuando lo hice él lanzó un gemido sordo que me calentó más. Mientras bajaba me dice:
—¿Me ayudás a acabar?
Me levanto y me pongo enfrente de él, en cuatro, con las dos manos en su verga, que no bastaban para cubrirla toda, y empiezo a chupar la cabeza. Ya estaba toda mojada. Él empezó a gemir despacio. Le chupé los huevos, el tronco, el olor era hermoso.
Me agarra la nuca y me la mete hasta el fondo. Me salieron lágrimas, casi me ahogo, pero no me podía quejar, tenía un sabor espectacular. Me intenté meter hasta sus huevos, pero era imposible, no tenía más espacio.
Y me dice:
—Ohh… ya no aguanto más, voy a acabar, sacá la boca.
Yo obviamente no le hice caso y, con una mano, le agarraba los huevos; con la otra le pajeaba el tronco y con la boca le chupaba la cabeza. Siento cómo toda su leche caliente me entra en la boca.
Yo, satisfecho, me acuesto todavía con la pija al palo, listo para dormir, pero me dice:
—Pará, que ahora es mi turno.
Me agarra la pija y se la mete toda en la boca de una. Obviamente no aguanté y le acabé en toda la cara. Duré 10 segundos.
Ya deslechados los dos nos acostamos agitados y sudados. Me mira y me dice:
—Prepará esa cola que la próxima no va a ser solo pete.
¿Te gustó el relato?
¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!
Promedio de puntuación 4.9 / 5. Recuento de votos: 76
Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.
6 Comentarios
Anónimo
mayo 28, 2026 a las 11:38 pmGuau que bueno. Esperando segunda parte.
Anónimo
mayo 29, 2026 a las 12:03 amEl público pide continuación 😍
Anónimo
mayo 29, 2026 a las 12:03 am😍
Anónimo
mayo 29, 2026 a las 1:31 amSegunda parte porfi
CamiloZuluaga
mayo 29, 2026 a las 7:45 amEs verdad, esto hay que leer lo que sigue
Anónimo
mayo 29, 2026 a las 10:04 amPorfavor mas estuvo riquisimo