Con el vecino fumado 2

Hola, como vi que les gustó la 1.ª parte, aquí va la 2.ª.

Después de esa noche pasaron como una semana. Volví a salir en la madrugada, tipo 1:30 am. Como dije, sufro de insomnio… bueno, no lo había dicho, jajaja, pero en fin.

Salgo un rato a la esquina donde hay una cancha grande, doy varias vueltas; en realidad, no salí con expectativas de hacer algo. Pasó un rato y veo que viene el vecino. Lo saludo, veo que anda tomando traguito y me dice:

—¿No querés ir a un lugar así charlamos?

Nos fuimos a un lugar abandonado. Había un colchón ahí donde dormía cuando lo botaban de su casa. Era dañino, o sea, robaba, jajaja.

Me invitó, tomamos y fumamos un poco porque yo había sacado un poco de mari.

Os:
—Oe, no le contaste a nadie lo que hicimos, ¿no ve?

Yo:
—No, a nadie, pues.

Os:
—Está bien, mejor así, no quiero que sepa nadie.

Estuvimos un rato hasta que ya me daba sueño y, de la nada, me empezó a agarrar la verga. Puso su mano encima de mi short; a mí se me paró rápido. Él me la saca y empieza a hacerme oral. Ese hdp la chupaba bien, pues mi verga estaba dura.

Os:
—Oe, quiero que me la metas, quiero sentir.

Yo:
—¿Estás seguro? Porque no quiero quejas.

Os:
—Sí, seguro. Quiero sentir y que me llenes de leche mi culito.

En eso se saca el short; yo igual. Estaba limpio, no olía mal. Le digo que se ponga en cuatro para que le pueda dilatar el culito. Me hace caso. Culito rico, morenito, limpio, lampiño 🫦, cómo me encanta.

Empiezo a meter dedo.

Os:
—Ay… mmm mmm.

Yo:
—¿Te gusta?

Os:
—Mmm, sí…

Así estuve un rato para dilatar bien. Le comienzo a introducir mi verga.

Os:
—Mmm, me está doliendo.

Yo:
—Aguanta, que recién empiezo.

Os:
—Ay… no, duele, sácala.

Yo le metía más y más mi verga. Ojo, mi verga mide 15 cm, ¿es normal?

Yo:
—Aguanta, putita, ¿no querías verga?

Os:
—No… sácalo… —en tono de sufrimiento.

En esa ya tenía la mitad de mi verga adentro.

Yo:
—Respira y pajeate, así vas a aguantar.

Os:
—Me está doliendo, porfa… —todo suplicando.

En eso él, estando en cuatro, siente que se va todo abajo, o sea, quedando echado. También yo me le fui encima para que mi verga no se saliera.

En eso él comienza a hacer fuerza para que se la sacara.

Yo:
—No se te ocurra moverte más porque te la meto de una.

Os:
—No, en serio, ya no quiero.

Yo:
—Yo sé que quieres, solo déjate llevar.

Tuvimos como 5 minutos así para que él pudiera aguantar mientras yo metía de poco a poco, hasta que mis huevos chocaron con su nalguita. Ahí nomás empiezo a moverme, poniendo mi mano encima de su nuca para que no se moviera y su brazo cruzado en su espalda con mi otra mano.

Mientras más me lo cogía, él se quejaba. Estuve así unos 15 minutos hasta que empecé a escuchar que gemía de placer.

Os:
—Mmm, así… mmm… dame.

Yo:
—¿Viste que querías?

Os:
—Sí, papi, dame todo.

Embestía cada vez más rápido. Por mi rostro corría sudor; ambos ya sudando, hasta que él me pide otra pose.

Os:
—Quiero ir encima de ti.

Yo:
—Pero si nos movemos te va a doler al meter mi verga.

Os:
—Voy a soportar.

Me echo yo y el vecino se pone encima de mí. Se la mete de una y se cabalgaba delicadamente; era algo muy delicioso, cada movimiento. Mientras él se montaba en mi verga, yo empiezo a pajearme. La verdad, sonaba esa nalga contra mí.

Pasó un rato; los gemidos eran más fuertes. Lo bueno es que nadie nos escuchaba porque estábamos alejados. En eso siento en mi pecho algo caliente 🥵 tirándome; él estaba terminando y yo nada.

En eso le agarro la cintura de una, lo vuelvo a poner abajo, tipo piernas al hombro, y ahí le di con fuerza para poder darle más. Entraba y salía.

Os:
—Dame tu leche, quiero sentir.

En un momento ya no doy más; le boto todo mi semen adentro. Tiré como 7 chorros, sentí que le llené ese culito.

Nos quedamos un momento quietos, aún yo con mi verga en su culo. Cuando empiezo a sacar, veo que sale blanco con un poquito rojo. Fue satisfactorio porque rompí el culo a un malandro, jajajaja.

Me limpié, nos cambiamos y nuevamente:

Os:
—No digas a nadie.

Yo:
—No, no diré, porque quiero comer ese culito nuevamente.

Después de eso nos fumamos otro porro y ya le digo que me voy. Él se queda y, al regresar, me estaba yendo a casa cuando alguien me silba; veo que es su hermano menor.

Esa es otra historia, ¿se la cuento…?

¿Te gustó el relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 28

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.


Más relatos gay Más relatos de Bolivia Canal de Telegram

💬 Escribe un comentario

3 Comentarios

  • Leo
    mayo 28, 2026 a las 6:27 am

    Que rico coger un culito así, sigue contando

  • Anónimo
    mayo 29, 2026 a las 12:25 am

    Cuenta porfa

  • CamiloZuluaga
    mayo 29, 2026 a las 8:54 am

    Que rico todo, nos dejas a la expectativa

💬 Deja tu comentario

×

Reportar Relato