Mi primera noche en la minería: Cumpliendo una fantasía en el campamento

Hola a todos. Les vengo a contar mi experiencia trabajando para una empresa contratista en una minera del norte.

En ese tiempo tenía 26 años, soy de contextura delgada y este era mi mismísimo primer turno. Trabajaba para una de esas empresas que prestan servicios de alimentación y hotelería en las faenas. Ya desde el viaje en el bus iba con la calentura a mil; me daba mucha curiosidad saber si había más colas en la mina a la que iba a llegar. Además, siempre había escuchado el típico mito urbano de que en los campamentos se «gatea» harto y que la gente se mete a otras piezas.

Cuando llegué, me asignaron una habitación que compartía con un puro compañero. Yo estaba en el turno de día y él era del turno de noche, así que por eso la pieza estaba sola y no nos topábamos, ya que recién lo vendría a conocer en la mañana cuando tocara el cambio de turno. Apenas me instalé esa tarde, la curiosidad me ganó y me bajé la aplicación amarilla (Grindr). Al toque me di cuenta de que había como tres perfiles discretos cerca, y no alcancé ni a mirar bien cuando ya me estaban hablando. Uno de ellos era un minero de unos 45 años, súper motivado. El loco me contó que era «hetero» casado y con familia, pero que buscaba un poto para descargarse de la tensión.

Como ambos entrábamos a las 7:00 am al día siguiente, la cosa tenía que ser rápida esa noche. Agarré una botella de agua, me hice un lavado express como pude en el baño y me preparé. El caballero me dio las indicaciones; yo no cachaba nada del campamento, pero me mandó la ubicación exacta y un mapa para llegar directo a su módulo.

Llegué a su pieza y me estaba esperando con la luz completamente apagada. Nos sacamos la ropa al tiro y me puse a chupárselo. El hueón la tenía enorme, le medía fácil sus 18 centímetros, era gruesa y bien morena. Después de un rato, me puso en cuatro, me empezó a chupar el culo y a meter los dedos con unas ganas tremendas. Él tenía condón, pero como no había lubricante a mano, le puso pura saliva nomás. Me empezó a culiar durísimo en cuatro, con la fuerza típica de un minero. Mientras estaba ahí, alcancé a ver que tenía fotos de su familia en la mesa de noche, lo que le daba un toque más prohibido a la hueá. El loco tiraba con muchas ganas.

No podíamos meter ruido porque era todo silencioso y estuvimos un buen rato en esa pose hasta que me dio vuelta, me puso las piernas arriba en misionero y le dio con todo hasta que se fue cortado. Nos limpiamos rápido, me despedí y me fui a mi pieza a dormir. Mi primera noche en la mina y ya había cumplido una tremenda fantasía: le saqué toda la leche a un minero de verdad.

Después de esa noche nos seguimos topando en la app durante algunos turnos, y nos juntamos un par de veces mas para descargarse.
Tengo un par de aventuras más de este tipo en las faenas. Si quieren que las cuente, los leo en los comentarios

¿Te gustó el relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 4.3 / 5. Recuento de votos: 32

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.


Más relatos gay Más relatos de Chile Canal de Telegram

💬 Escribe un comentario

6 Comentarios

  • Anónimo
    mayo 29, 2026 a las 11:27 pm

    Queremos más historias de faena

  • Anónimo
    mayo 30, 2026 a las 12:12 am

    Cuenta más

  • Anónimo
    mayo 30, 2026 a las 4:05 am

    Cuenta mas!

  • Anónimo
    mayo 30, 2026 a las 4:05 am

    Cuenta mas, se nota emocionante!

  • CamiloZuluaga
    mayo 30, 2026 a las 7:19 am

    Rico leerte, danos más que te sigo

  • Anónimo
    mayo 30, 2026 a las 7:26 am

    Esperando mas historias…🔥🔥🔥

💬 Deja tu comentario

×

Reportar Relato