Con un amigo
Tenía 18 años y ya tenía clara mi bisexualidad. Tenía una polola con quien teníamos ricos atraques, aunque nada de sexo, pero en la escuela estaba Jorge, un compañero que me tenía loquito. En el camarín me gustaba mirarlo de reojo y disfrutar de su rico cuerpo; tenía un culo exquisito, gruesas piernas y un torso precioso. Era absolutamente lampiño, tanto así que lo molestaban porque casi no tenía vellos. Su pene, sin ser muy grande, era lindo, aún con el forro cubriendo su cabeza.
Él no me pescaba mucho, a lo más algún saludo durante el día. Cierta vez escuché una conversación de varios compañeros, incluyendo a Jorge, donde se burlaban de él porque se había calentado en los camarines llegando a una erección (me la perdí) causada por mirarle el culo a otro wn. Me gustó eso, porque me imaginé que algo se podría dar… Desde ese día me acerqué a él, incluso me empecé a sentar cerca para poder conversar y hacerme más amigo. Este wn era enfermo de caliente y se tocaba su paquete a cada rato, cosa que me ponía muy nervioso y me tenía duro todo el día. Nos sentábamos al final de la sala y en clases fomes conversábamos de temas calientes y de supuestas experiencias con minas. Cierta vez, en que estábamos ambos muy hots, él me comentó lo duro que estaba y que nos tocáramos mutuamente. Yo acepté de inmediato y por primera vez sentí el paquete de otro… No fue más de 5 segundos, pero fue genial sentir su miembro duro por sobre el pantalón. ¡UFFF! Después le tocó a él, pero su agarrón fue fomecito, solo para cumplir su parte. No me importó mucho, porque me bastó con sentir su miembro en mi mano. Esto se dio varias veces y cada vez más calientes… hasta que metí mi mano y lo toqué en directo. Su aroma quedó en mi mano y en mi casa me hice la mejor paja de mi vida.
Hasta allí, siempre los juegos se dieron en la sala de clase, cuidando que nadie nos viera. Él nunca se atrevió a que fuéramos al baño juntos, a pesar que muchas veces se lo pedí… Finalmente llegó el día de la kermesse anual. Era octubre, cerca de las 20 hrs, y nos encontramos… ambos con un par de chelas en el cuerpo. Me dijo que nos fuéramos a la bodega del gimnasio. Nos metimos por la ventana sin que nadie nos cachara. Estaba oscuro, nos empezamos a abrazar y a atracar… Nos tiramos en unas colchonetas atracando y revolcándonos muy calientes… Quedamos en bóxer. Él me pidió que se la chupara. Me bajé y sentí la sensación más rica que nunca había tenido… Su olor, su gusto fue genial. Estábamos tan calientes que él no duró mucho, y comencé a sentir cómo su glande palpitaba mientras llenaba mi boca con su semen… Lo retuve en mi boca mientras él seguía con su acabada. Luego besé sus bolas y boté su leche de mi boca; no quise tragarla… Eso lo haría en los siguientes encuentros. Yo me masturbé mientras aún besaba su pene. Fue mi mejor orgasmo.
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