La primera vez haciendo fisting
- 1La primera vez haciendo fisting (este capítulo)
- 2La segunda vez con Pablo, el amiguito del fisting
Me llamo Raúl, tengo 27 años. Me considero bisexual (de closet) la verdad aunque las experiencias más morbosas y locas las he tenido con hombres, como la que voy a contar ahora.
Esto pasó en febrero cuando un día me metí a Grindr a buscar a alguien discreto que quisiera hacer algo rico. De pronto me habló un perfil que tenía de foto un abdomen peludo y se notaba trabajado. Yo mido 1,74, intento cuidarme, voy al gym y a pesar de no ser un weon modelo, tengo buen cuerpo. Soy peludo, me depilo para rebajar mis pelos solamente y siempre me lo dejo cortito, mi pico erecto mide 17 cm y tengo un culo piola.
El loco que me habló me hizo videollamada para vernos y acordamos que fuera a su casa. Llevé un copete, aditivos y le dije que me prestara la ducha. Me dijo que si pero que no importaba que estuviera sudado porque me gustaba el sudor. Yo me había bañado en la mañana y ya eran como las 5 pm así que estaba piola. El muchacho se llama Pablo, tiene 35 años, gay de esos masculinos y peludo.
Llegué a su casa y hubo buena onda de inmediato. En un momento voy al baño y veo que tenía varios dildos… No le comenté nada pero al rato igual salió el tema y me terminó diciendo que en ese mismo instante tenía una wea metida en el culo. Yo me calenté con eso y le pedí que me mostrara. Se bajó los pantalones y el weon andaba con jockstraps, se abrió un poco los cachetes y me mostró como se salía un objeto negro, pequeño de unos 14 cm y delgado con ciertos relieves. Pude también ver su hoyo y me gustó mucho. Lo tenía dilatado, era oscuro y tenía pelos alrededor. Pablo tenía la media raja, media como 1,67. Acto seguido le pido ver el objeto y lo huelo. No olía a nada desagradable. El me mira y me pregunta si el puede olerme a mi.
La verdad es que me dió vergüenza que lo hiciera porque no sabía bien como estaba. Me terminó convenciendo y me bajé los pantalones con el boxer y le acerque el pene a su cara estando el sentado y yo de pie. Comenzó a oler mi verga, mis cocos y yo ya estaba erecto. Me empezó a mamar el pico, las bolas también. Estuvo asi un rato y cuando se detuvo un poco lo levanté para besarlo. Nos besamos súper calientes, con harta lengua, nos pasábamos la lengua por toda la cara hasta el cuello. Quedamos en pelota rápido y baje yo a chuparle el pico. Tenía un pene grueso, como de mi tamaño, tenía los cocos depilados pero pelos arriba del pico. La verdad es que olía a sudor pero limpio. Le pedí que se diera vuelta y se pone en cuatro abriendo las nalgas.
Comencé a lamer su ano dilatado, lo hacía como su fuera una vagina, le metía la lengua lo más que podía dentro de su hoyo, el gemía y me movía la raja en mi cara. No me incomodó su olor. Pablo me pidió hacer un 69 y nos fuimos a su pieza. Yo antes quise ir a mear y quedé loco cuando me pidió que lo meara. Nunca había hecho lluvia dorada y accedí. El dentro de la tina recibió mi meado en su pecho y en la boca mientras lo botaba y caía sobre el. Muy caliente lo bese después de terminar y nos fuimos a la cama. El todo húmedo me hizo ponerle el culo en la cara. Me empezó a chupar el hoyo como loco mientras hacía sonidos brutos. Después yo de espalda en la cama, nos dimos más besos, los dos oliamos a verga y culo, me pasó la lengua por mis pectorales, mis axilas y me chupo otra vez el pico. Me levanto las piernas y siguió lamiendo mi culo. Le pedí que se sentará en mi cara y lo hizo, me movía su tremenda raja tanto que me asfixiaba a ratos. Bajo a mi pico y empezó el 69. Ambos nos chupamos el pico y el hoyo.
Después de un rato se lo terminé poniendo. Usamos condón y me lo culie en cuatro hasta acabar en su boca. Después de eso yo me estaba yendo pero me dijo que me quedara un rato más. Que no era necesario culiar… Seguimos compartiendo y empezamos a ver videos de porno gay. Dentro de esos videos salió uno de fisting. Cuento corto, le dije que nunca había hecho eso y me confesó que el si lo práctica a veces. Pablo me preguntó si quería hacerle fisting por primera vez. Yo le dije que si.
Fue a la habitación y trajo una especie de frasco con el clásico lubricante espeso que sirve para eso. Se puso en cuatro sobre el sillón y me comenzó a instruir paso a paso como meterle el puño. Ya pasado un rato mi mano empuñada entraba y salía como si nada. Yo sentía que era rico como su esfinter se adaptaba a eso. Me gustaba ver cómo después de sacar mi puño, su ano volvía a su estado normal y luego ver como de nuevo se abría al entrar dentro con mi mano. Me gustaba escuchar el sonido de humedad mezclado con pedos.
Después de esa experiencia quise meterlo otra vez. El quiso altiro que se lo metiera y empezamos a culiar otra vez. Esta segunda vez ninguno de los dos se preocupó del preservativo y culiamos a pelo. Acabe dentro de su culo y una vez teniendo mi leche dentro, Pablo hizo lo que siempre quise ver. Pujó dejando caer mi semen batido por la parte baja de su ano. Vi que salía limpio y sin pensarlo le pase la lengua. Siguió pujando y le salían peitos sin olor, eso me calentó más y se lo dije. «Soplame el hoyito», me dijo. Le hice caso y cada vez que le echaba aire me lo devolvia. Fue una noche muy loca, llena de morbo y cosas nuevas para mí.
Nos hemos juntado ya tres veces y siempre es rico verlo y hacer cosas cochinas.
Espero que les haya gustado mi relato.
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3 Comentarios
Que rico tu relato
Me encanto tu relato y el fisting
Que genial es increible el potito que recibe fisting me gustan mucho los gays