Morbo con mi primo hetero – Parte VII 💦🍆

Hola, por acá Francisco, aquí va otra aventura erótica con mi primo Javier.

Era verano del 2024, cuando a mi familia se les ocurrió comprar una piscina para pasar las tardes de calor, mi hermano (a quien llamaré Bruno), compró una piscina gigante armable, estuve con él casi dos horas armando pieza por pieza, como el sol del mediodía ya estaba haciendo lo suyo, tomamos unas cuantas cervezas, el Bruno se prendió y pensó en hacer un carrete, a lo que llamó a algunos amigos y al Javier, quien dijo que iba a comprar unos tragos para compartir. Pensé de inmediato que eso iba a terminar con algo entre él y yo.

A la hora mientras la piscina terminaba de llenarse, y yo estando dentro para acomodar la estructura, hasta que llegó en su auto el Javi, bajó unas botellas de cervezas, lo miré y andaba con un jockey rojo de marca, un conjunto de polera con short azul marino y unas zapatillas Air, se veía rico y muy flaite.

Mientras estábamos en la piscina, nos mojábamos entre todos como unos verdaderos niños entre amigos y familia, y obvio que las cervezas estaban haciendo su efecto, como a las 5 de la tarde salí del agua cansado de tanto jugar y de la música que estaba a todo volumen, fui a ducharme y luego subí hasta mi pieza.

Mientras todos estaban con la fiesta a full y yo era el único dentro de mi casa, me bajó la calentura, tomé unos jocktraps y me tendí en mi cama boca abajo mientras estaba viendo porno gay en el celular, hasta que escucho al Javier “hablando por teléfono con su pareja” (cosa que era mentira), abrió la puerta de mi dormitorio y vio que estaba en ropa interior, y él salió de la piscina empapado en traje de baño, a lo que dejo mi celular a un lado y cambio de posición, saqué un lubricante, pongo mis piernas hacia los hombros y comienzo a meter mis dedos a mi culo.

El Javier al ver eso, se quedó con el celular en el oído y en silencio, se saca el short y comienza a tocar su paquete por encima de sus boxers mojados: “Puta que me calentai’ primito”, a lo que le respondí: “tienes los boxers mojados, ven a secarlos entre mis cachetes”, a lo que él accede y se sube encima de mi y nos comenzamos a besar muy apasionados, mezclados entre saliva y olor a cerveza, el Javier estaba frotando su paquete como si estuviera follándome, a los dos minutos siento que la humedad de su ropa interior se pasa dentro de mi culo, era la señal de que estaba dilatado.

Le digo al Javier que se lo quiero chupar, con mucha dificultad bajé su boxer que estaba apegado a su cuerpo, le hice un breve sexo oral, le digo si alguien había entrado a la casa, a lo que responde que todos están medios borrachos conversando y bañándose en la piscina.

Saqué un condón del velador y se lo pongo al pene del Javier, sorprendido me dice que si de verdad quiero culear, a lo que le comento que lo hiciéramos piola. Nos pusimos en posición de “cucharita” y él me penetra de una, quedé sorprendido porque no me dolió y solo sentí placer, pero le digo al Javi que no fuera bruto para que nadie sospechara. Él me besaba el cuello, mientras puse mi mano en su nalga como señal de que me penetrara sin sacar su pene de mi culo.

Mientras me decía al oído que me veía rico con los jockstraps, mientras me embestía y tomaba los elásticos y los tiraba hacia mis nalgas, sonaba tan rico que eso lo calentaba más, cambiamos de posición y me pone de piernas a mis hombros, me apliqué más lubricante y el sonido viscoso del condón con el líquido me puso tan hot que mis ojos se ponían blancos, sentía que el pene del Javier estaba bombeando dentro de mi culo.

A los diez minutos yo acabé en mi abdomen y a los segundos el Javier saca el pene de mi culo, se quita el condón y me lanza los chorros de semen fuera de mi ano, fue la sensación más placentera sentir su leche caliente entre mis nalgas, a lo que él saca el semen con sus dedos y los limpio con mi boca, me tragué toda su lechita.

Para disimular, él toma una toalla y se fue directo al baño, mientras yo me quedé en mi pieza ordenando y vi que él dejó sus boxers en el piso, a lo que los dejé secando en mi ventana, al caer la noche, todos se fueron a sus casas, incluyendo el Javier, recordé que no le pasé sus boxers, así que los guardé, y de vez en cuando, me froto sus boxers en mi cara cuando me masturbo y pienso en él.

Esto continuará…

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