La segunda vez con Pablo, el amiguito del fisting
Soy Raúl, el que contó sobre la primera vez haciendo fisting con Pablo. Nos juntamos otra vez en su casa, todo comenzó normal al principio. Nos tomamos unos tragos, conversamos, contamos experiencias pero las de Pablo eran realmente morbosas. El había hecho prácticamente todo lo que puedan imaginar (se los dejo a su imaginación). Cómo era de esperar comenzamos a tener sexo. Primero me chupo el pico, dejé que me chupara el culo también. Hicimos un 69, el encima mío dejándome su hoyo a disposición.
Ambos estábamos algo sudorosos y eso fue más excitante. Para mí era la primera vez que sentía el olor a sudor de culo y bolas tan intenso pero me gustó. Por mi parte estaba igual algo fuerte pero así me quería Pablo. Llegó el momento de culiar y se lo metí. Todo esto había sido en su living con las cortinas abiertas. Me puse el condón y comencé a follarlo. Durante el coito, Pablo me dijo que lo preñara. La verdad no me negué porque ya habíamos follado a pelo. Me saque el condón y lo puse patas al hombro. Así fue como acabamos casi al mismo tiempo. Fue rico y especial la verdad. Nunca había acabado en esa posición mientras besaba a un hombre.
Eran cerca de las 12 de la noche y me tenía que ir… Pero otra vez me convenció de quedarme con el. Nos fuimos a su pieza y quedamos modo regaloneo. Me sentía súper cómodo con el, era algo nuevo y distinto. Volvimos a culiar, está vez lo hicimos de cucharita. Su culo sonaba baboso mientras me lo culiaba porque todavía tenía el moco anterior dentro. Volví a preñarlo y me dijo que le gustaba que le batieran la leche. Fue ahi que le dije que me gustaría batirle la leche de otro un día y el altiro quedo dispuesto a eso, me ofreció hacerlo esa misma noche si quería… Al principio dude porque no sabía quién podría ser el otro. El me contó que tenía un contacto que era Uber que a veces se lo culiaba o también estaba la posibilidad de buscar por la app amarilla.
Nos decidimos por la segunda opción y nos interesó un perfil que ofrecía sexo por Lukas. Ese perfil estuvo de acuerdo en el trío, en hacerlo a fierro pelao y nos dió la tarifa. Primero hicimos videollamada y se veía un tipo normal, atractivo, flaite y serio. Tenía 20 años, con tatuajes, buen pene de 18 cm, se rebajaba sus pelos y coordinamos a qué fuera. Cuando llegó, Pablo y yo lo recibimos con la luz apagada y con la tv encendida. Estábamos en boxer y polera. El chico se llamaba Alexander, decía que no era gay y que tenía mina pero que a veces le bajaba la calentura y ofrecía sus servicios. Pablo tomó la iniciativa y le pidió que sacara el pico para chuparselo. Así fue como entre los dos le empezamos a chupar el pico a Alexander. Tenía pelos en la parte de arriba de la verga, las bolas depiladas pero se le notaban pelos en el culo.
Alexander era solo activo y no se dejaba hacer nada en el culo… Según el.
Pasó un rato y mientras Pablo le chupaba el pene en cuatro estando Alexander sentado en el sillón yo comencé a chuparle el culo a Pablo.
Todavía tenía semen dentro aunque ya había botado un poco. Olvide todo tipo de tabú y le chupe el ano con ganas mientras sonaba húmedo cuando abría y cerraba su hoyo. Se lo volví a meter y le pregunté a Alexander si quería ponerlo. Intercambiamos posiciones y Pablo me empezó a chupar el pico mientras Alexander se lo metía. El culo de Pablo sonaba con cada embestida. Nos fuimos a la habitación para estar más cómodos y Pablo otra vez en cuatro recibía la verga de Alex hasta los cocos. La escena me excitaba mucho y quise poner mi cara y mi boca justo en el hoyo de Pablo mientras el pene de Alex entraba y salía. Cómo en película guarra de porno empecé a chupar el ano de Pablo cuando el pene del otro salía y también lamía los cocos y la verga de Alexander. Del culo penetrado salían fluidos, siempre limpios pero con esa textura espumosa característica. Estuve así un rato y decidí ir más allá.
De a poco fui intentando llegar al culo de Alex. Primero tocando sus nalgas, después llevando mi lengua hasta su perineo. Di el paso a extender mi lengua hasta su ano y puso resistencia. Automáticamente se puso rígido pero no dijo nada… Volví a intentar y esta vez pude tocar su hoyo con mi lengua. Fue breve pero pude sentir su sabor y sus pelos. Me dejó pasar mi lengua y abrirle sus nalgas. Puse mi cara entremedio de sus cachetes y le empecé a chupar el hoyo. El solo gemía más y dijo que se iba a ir cortado. No intenté nuevamente y me levante poniendo el pene en la boca de Pablo.
A: no querí que te lo meta? Me preguntó Alexander.
Yo: no me gusta eso pero igual me dejó chupar el culo…
Le dije a Pablo que se diera vuelta y se pudiera mirando hacia arriba y me sente en su cara pasándole mi raja por su cara con movimientos brutos para que me chupara los cocos y el hoyo. Alexander siguió metiendo el pico de patas al hombro hasta que en un momento quiso acabar. Cuando lo hizo fue dentro del hoyo de Pablo como era la idea. Acabamos nosotros también pajeandonos. Alexander estuvo un rato más y se fue. Cuando se fue, Pablo me ofreció mirar como botaba el moco. Se puso en posición de sentadilla y empezó a expulsar todo. Era mucho la verdad. Al final le pase la lengua y nos besamos con el semen batido.
Esa noche dormimos abrazados con Pablo hasta la mañana siguiente que nos fuimos a trabajar y así nació una amistad morbosa.
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1 Comentario
Que bello amigo hiciste cuidence harto y sigue escribiendo que son muy eroticos los relatos