Con el futbolista del barrio
Esta historia sucedió cuando tenía 18, soy Adrián (nombre ficticio) y en esta ocasión me involucré con el futbolista amateur de mi barrio, el tenía unos 23 años, alto de un 1,70, cuerpo definido y blanco. Era un conocido del barrio y lo llamaremos Deive, siempre salía a jugar indoor en la cancha de barrio, con mi primo y otros personajes del lugar.
Yo para engordar la vista, siempre iba a ver como jugaban porque unos se quitaban la camisa, incluyendo Deive, que iba especialmente a ver a el por esos cuadritos que se marcaban tan bien. En ocasiones nuestras miradas se cruzaban y el me sonría pero yo de una esquivaba la mirada por la vergüenza. El juego empezó, roces, discusiones, sudor todo se comenzaba a mezclarse, hasta que llegaron el final de los primeros 15, todos los jugadores se sentaron a descansar incluido Deive. Quien se fue acercando a mi dirección haciendo que mi corazón se acelere, se coloco frente a mi y dijo:
—Hazme un favor, cómprame una botella de agua —sacando una moneda de sus medias sudadas.
Yo solo pude extender mi mano sin responder, pero al hacer contacto con su mano me hizo una acaricia, que cuando lo regresé a ver me guiñó el ojo y sonrió. Solo me fui a comprar en la tienda de enfrente, y se la entregué a él.
—Gracias Adri —dijo sonriendo.
—De nada —respondi con desánimo pensando en que tendría un mayor gesto.
Gire para irme ya a mi casa, pero Deive me detuvo de un solo grito.
—Oye acompáñame a comprar una vaina en la otra tienda.
Deive se despidió de sus amigos, que se reían, además que ya lo conocía muy bien de encuentros anteriores. Me acerque arrastrando un poco los pies, cuando llegue me abrazo del cuello como y me comenzó hacer conversa.
—Como has pasado?
—Bien, aquí viendo como juegan un ratito —respondí viendo hacia el frente—. Y por que no quedaste a seguir jugando?
—Bueno…es que quiero enseñarte algo —contestó, tocandose su entrepierna con firmeza.
Seguimos caminando platicando hasta llegar a una casa que esta parcialmente alejada de todas. Antes ahí era una especie de guardería, entones me dijo:
—Entra tu primero y yo voy por otro lado.
Los latidos de mi corazón se aceleraron, pero mis piernas no lo pensaron dos veces y entre hasta un cuarto que estaba decente conservado, espere unos minutos en los que mi cabeza pensaron en muchos escenarios. Entonces el llegó, con postura imponente, tocandose cada vez más el bulto mientras sonreía, yo solo me quede mirándolo y se acercó, me toco de las mejillas diciendo:
—Hace rato me dijieron que eres bueno chapando —sonrió de lado—. Y lo quiero comprobar.
Intenté responder pero de inmediato Deive me hizo arrodillarme, y se bajo para pantaloneta de esas que son para jugar futbol que quedan por la rodilla, cuando lo hizo pude ver esa vrg de unos 18 cm, rosada, gruesa y son una pequeña curva hacia la derecha. Que estaba un poco despierta, con nervios la agarre con mi mano derecha la sentía pesada pero empecé a masturbarlo, pero Deive me quito la mano.
—Chupalo de una, así como lo hiciste a los muchachos.
No lo pensé dos veces y me lo metí a la boca, se sentia el sudor en su glande que tenía forma de hongo, cada vez que hacía los movimientos se iba parando hasta que estuvo firme como un fierro. Deive soltaba unos pequeños gemidos, yo los tomé como señal de seguir chupando, ahí estaba como un ternero que succionaba la vrg del futbolista. El me cogio del pelo; saco su vrg de mi boca, la agarro con su mano derecha y la estampo en mi cara con golpes seguidos, por inercia solo saque mi lengua para recibirlo.
—La chupas mejor que con la chica que estuve —dijo Deive con una sonrisa en su rostro.
Eso fueron musica para mis odios, que de inmediato seguí con mi trabajo: trataba de chuparla hasta el fondo, regresar y detenerme en su glande el cual acariciaba con mi lengua como si de una paleta se tratara. Por impulso, me levante, Deive recostado contra la pared abrió los ojos al notar que no seguia chupandola, me acerque a el intentando besarle por la emoción del momento,pero el me detuvo mirándome extraño.
—Te volviste loco? Yo no soy de esos —respondió frunciendo el ceño.
—Pero… —quise responder.
Deive presiono mi hombro hacia abajo, señalo su vrg para que siga chupandola y eso hice. Sus gemidos varoniles, se intensificaban porque ahora el llevaba el ritmo de sus embestidas en mi boca, llegó un momento donde me presionaba contra su pelvis para que toda su vrg entrará, haciendo que empiece a lagrimear y los reflejos de expulsar se hagan presentes. Lo hizo tres veces seguidas, a la última no pude más y me cai de espaldas al suelo, el solo soltó un pequeña sonrisa.
—Si que te gusta, apúrate que ya mismo acabo.
Seguí chupandola, lo mejor posible para que sea la mejor que la hagan hecho. Agarre su vrg la levante hacia su abdomen, pase mi lengua desde abajo de sus testículos, los lami como desesperado. Hasta llegar a su glande, el cual lo escupí y lamia. Los gemidos de Deive se hacían mas fuertes, me aparte un poco y empezó a masturbarse.
—¡Saca la lengua! —pidió con su voz entrecortada.
Los movimientos de sus manos eran rápidos, hasta que me tomo de la cabeza, coloco la punta y disparo varios chorros de su semen dejándome la boca repleto de aquello.
—Trágatela —ordenó con su voz cansada.
No lo habia hecho antes, pero así lo hice, su sabor medio dulce pero se espesor hizo difícil que lo pudiera digerir por completo. Mientras tanto el se acomodó la ropa, se seco el sudor. Yo me levante, limpiándome la boca.
Antes de irse, dijo:
—Estuvo bueno, primero salgo y después tu.
(Este fue mi relato muchachos, tengo otros, uno sobre con un maestro de construcción, me ponen en los comentarios si quieren ese relato)
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3 Comentarios
Rico, yo también soy de Ecuador. Quisiera leer más relatos como este 🔥
Cuenta cómo se enteró que chupabas, a quien más del equipo le chupaste
Que rico relato saludos desde colombia